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03:49h. domingo, 09 de agosto de 2020

Un pleno normal, demasiado normal... increíblemente normal en plena crisis de gobierno en Arona

Cualquiera que hubiera presenciado la sesión plenaria celebrada este jueves en el municipio de Arona sin saber la crisis que enfrenta al grupo de gobierno socialista, se hubiera ido para su casa sin atisbar que sus integrantes están tan a la greña entre sí, que hasta peligra la mayoría absoluta lograda por el PSOE en las pasadas elecciones de 2019.

José Julián Mena durante el pleno aparentemente normal celebrado el jueves en Cabo Blanco.
José Julián Mena durante el pleno aparentemente normal celebrado el jueves en Cabo Blanco.

Tanto el alcalde, José Julián Mena, como sus compañeros de gobierno, se mostraron tranquilos y hasta unidos en sus votaciones. No hubo ninguna estridencia ni nada que llamara especialmente la atención.

Ni siquiera cuando tocó abordar asuntos peliagudos como la dación de cuenta que dio oficialidad a la destitución de Luis García, que había sido concejal de Urbanismo y Patrimonio Histórico de Arona hasta el lunes (edil que no asistió a este pleno y que conserva su acta de concejal).

Y tampoco cuando se debatió y llevó a votación la moción de Sí Podemos que planteaba desactivar la posibilidad de que se recalifiquen más de 600 mil metros cuadrados de suelo rústico de alto valor patrimonial en Los Llanos de Chayofa, una de las operaciones urbanísticas que ha levantado sospechas de especulación/corrupción entre las filas socialistas. Todos los ediles del gobierno que asistieron a la sesión (12, contando al alcalde), votaron en contra de esa moción.

El alcalde apenas intervino durante esa sesión celebrada entre las 19.00 y las 24.00 horas del jueves en el centro cultural de Cabo Blanco, ya que se limitó a ejercer de moderador casi invisible y llevó la voz cantante del gobierno su portavoz, Leopoldo Díaz (como de costumbre). Desde la oposición, PP y CC reprocharon gastos con reparo de legalidad y fraccionamiento de contratos, así como falta de transparencia y de participación en asuntos como el Plan General de Ordenación (reproches también comunes).

Y como suele hacer el alcalde con los asuntos controvertidos, cuando la portavoz popular le preguntó por los "motivos objetivos y razonamientos técnicos" de la destitución de su ya exconcejal de Urbanismo, Mena le pasó la pelota de la respuesta a su portavoz, que adujo "básicamente pérdida de confianza" y complementó la respuesta entregando la nota de prensa que el gabinete de prensa menista había enviado a algunos medios explicando el cese del citado edil.

Todo parecía normal en el gobierno socialista. Demasiado normal. Para quienes saben lo que se cuece en ese equipo de gobierno, increíblemente normal. 

Pleno arona 4601_Fotor

Tregua hasta el lunes

El día anterior (el miércoles) varios ediles habían dado un ultimátum al dirigente de los socialistas canarios y presidente del Gobierno de Canarias Ángel Víctor Torres: en 24 horas, entre 7 y 9 concejales abandonarían las filas socialistas y promoverían una moción de censura si García no era restituido y si el alcalde no prescindía de los asesores a los que atribuyen gran parte de su crisis de gobierno (el PSOE consiguió mayoría absoluta en 2019 con 14 de las 25 actas de concejal de la corporación aronera, y tras la destitución de García mantiene la mayoría, pero justa, con 13 concejales).

De ahí que la aparente normalidad que caracterizó a las filas socialistas durante el pleno del jueves, resultara difícil de creer. ¿Acaso habían logrado una tregua exprés a pesar de que la destitución de García fue formalizada durante esa sesión y a pesar de que el asesor menista Nicolás Jorge conservaba el puesto?

Fuentes cercanas al grupo de gobierno dicen que no, que ese pleno fue solo la escenificación de una concordia inexistente. Los concejales críticos con el cese de su compañero, aclaran, habían aceptado los cuatro días de plazo que les había pedido el jefe de los socialistas del Archipiélago y presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, antes de dar por perdida la mayoría pesoísta de Arona (tregua que vence el lunes).

Las reticencias de parte de los concejales discordantes con la facción menista para aceptar ese plazo de cuatro días parten de que el entorno presidencial previamente había pedido una tregua de dos semanas a todo el gobierno socialista de Arona y que Mena había incumplido el acuerdo destituyendo a García justo a la mitad del plazo y sin consecuencias por ignorar la bandera blanca presidencial.

 

Moción de censura allí y aquí

La facción menista encajó y vendió públicamente como un triunfo esa calma plenaria. Pero Sol del Sur confirmó ayer viernes que tal concordia había sido un espejismo y que la mayoría menista pende de un fino hilo, ya que parte del gobierno mantiene su disposición a romper la baraja socialista si Mena sigue ensalzando a sus asesores y ninguneando a la mayoría de sus concejales.

Ayer, además, se confirmó que los socialistas están a punto de perder la Alcaldía del Ayuntamiento de Santa Cruz vía moción de censura. Para más inri, la aún alcaldesa del municipio capitalino, Patricia Hernández, es uno de los principales apoyos políticos de José Julián Mena y, sobre todo, de su cuestionado asesor, el investigado/acusado Nicolás Jorge, con lo que aumentaría su debilidad en el partido.

Y otro detalle importante: la crisis santacrucera ha evidenciado lo fácil que es perder una alcaldía por malas estrategias relacionadas con la falta de diálogo y con los egos. Todo ello juega en contra del pulso que está echando el menismo a su propio equipo de gobierno y a su partido en general.

Por si fuera poco, la crisis de gobierno de Arona se ha traducido en acusaciones cruzadas sobre presunta corrupción entre sus facciones. Sea cual sea la facción ganadora, e incluso aunque lograran fumar la pipa de la paz, las sombras de corrupción seguirán planeando sobre la gestión del consistorio aronero.

 

¿Cae Nicolás Jorge?

Ayer por la tarde-noche se extendió como la pólvora por WhatsApp que Nicolás Jorge había presentado su renuncia como cargo de confianza del primer edil aronero. De ser cierta esa renuncia, la misma debería ser aceptada por el alcalde para hacerse efectiva.

Entre las teorías de lo que puede ocurrir, ha cogido fuerza la de que Mena estaría dispuesto a aceptar la condición de sus concejales críticos de prescindir de sus asesores (Nicolás Jorge y Felipe Campos) pero a cambio de no tener que restituir como concejal de Urbanismo a Luis García. La brecha entre ambos se ha acrecentado al confirmarse que este último ha entregado en Fiscalía pruebas comprometedoras para una familiar directa del alcalde y para uno de sus asesores externos.

En cualquier caso, para ver en qué depara la crisis de gobierno aronera, habrá que esperar, como mínimo, hasta el lunes. Ese día acabaría el plazo pedido por Ángel Víctor Torres para intentar solucionar el descalabro político del tercer municipio en población y presupuesto de Tenerife.