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05:28h. sábado, 26 de septiembre de 2020

Un programa de Arona ha rescatado de la calle a una decena de personas sin hogar

Vivir en la calle no es solo no tener un lugar donde dormir. Supone, muchas veces, la pérdida de lazos sociales con amigos y familiares, la profundización en adicciones, falta de descanso e higiene, agresiones físicas o verbales y la dificultad añadida a la hora de encontrar un trabajo con el que recuperar la autonomía personal.

 

El municipio fue pionero en Canarias en poner en marcha Housing First, un programa que combate de manera individualizada la lacra del sinhogarismo
El municipio fue pionero en Canarias en poner en marcha Housing First, un programa que combate de manera individualizada la lacra del sinhogarismo

Para enfrentar todos esos problemas se creó el programa Housing First, que llegó a Canarias hace ya casi dos años de la mano del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Arona en colaboración con la asociación Provivienda y la Fundación Rais, que inició el proyecto con una decena de usuarios. Si en aquel momento este era popular en países del norte de Europa o en ámbitos de Estados Unidos, en España existía apenas en territorios como Madrid, Barcelona o Málaga. Hoy son 17 los municipios adheridos y 300 el total de usuarios. Entre ellos Arona, que ha recibido ya una evaluación del funcionamiento del programa.

Housing First provee de vivienda a personas mayores de edad que viven en la calle desde hace al menos tres años y que sufren algún tipo de adicción u otros problemas. A cambio, estos –ocho hombres y dos mujeres- se comprometen a abonar un 30% de sus ingresos, en caso de tenerlos, y a participar en intervenciones semanales con profesionales.

El Ayuntamiento de Arona subvenciona en un proyecto que se encarga de proveer personal profesional, de la búsqueda de las viviendas en alquiler, el contacto con los propietarios y la gestión de los incentivos y garantías con las que cuentan todos ellos.

El principal indicador de éxito del programa y uno de los parámetros que se evalúa es la tasa de mantenimiento de la vivienda por parte de los usuarios. Es decir, la capacidad que tienen para cumplir con los compromisos que les permiten seguir viviendo en ella. En el caso de Arona, de los diez usuarios iniciales, nueve la mantuvo, lo que supone un porcentaje de éxito del 90%.

 

Mejoras en el acceso a derechos y el trabajo como asignatura pendiente

Se apreciaron también notables mejoras en lo que se refiere al descanso, la higiene y la calidad de vida de las personas que accedieron al programa, así como el acceso a derechos básicos, como la sanidad o el empadronamiento municipal que da acceso a servicios de gran importancia. Derechos que damos por sentados pero, para los cuales, vivir en la calle supone un serio obstáculo de acceso. También se perciben pasos fundamentales en la recuperación de lazos personales. La inserción laboral, sin embargo, es una de las asignaturas pendientes para muchos de estos usuarios.

Por la experiencia desarrollada por Housing First, el perfil medio de un usuario del programa, el 82% de quienes participan son hombres con una media de edad de 48 años, que llevan en torno a nueve años en la calle y que presentan alguna situación como adicciones o enfermedades mentales.

El alcalde de Arona, José Julián Mena, ha explicado que el trabajo con personas sin hogar “no puede limitarse a recursos puntuales o de emergencia. Se trata de un problema serio que afecta a la dignidad y a los derechos de las personas, por lo que tenemos que trabajar con ellas de manera integral para que puedan llevar una vida plena”, ha agregado.

 

José Julián Mena: “Garantizar la integración y el acceso a derechos”

El alcalde ha explicado que, con iniciativas como esta, “este municipio no solo trabaja para hacer las cosas mejor, ocuparse de las personas y situarse, poco a poco, a la vanguardia de las políticas sociales, sino que buscamos ocuparnos de las personas, de sus problemas y de su integración, especialmente cuando se trata del acceso a derechos fundamentales”.

Por su parte, la concejala del área de Servicios Sociales, Elena Cabello, por su parte, ha subrayado la importancia de abordar el “sinhogarismo” desde la raíz, “interviniendo en los factores que llevan a estas situaciones o que las empeoran, como pueden ser las enfermedades mentales, la merma de la autoestima, las discapacidades o las adicciones”, ha añadido.

Elena Cabello ha dicho que, ante esta situación, “no podemos limitarnos a decir que es difícil actuar con este colectivo o esperar a que acudan por sí mismos a los servicios sociales, sino que tenemos que intervenir activamente”, ha agregado para recordar que “este programa da resultados evidentes, como la recuperación de los lazos sociales o familiares, la mejora de la autoestima o un descenso de las situaciones de violencia o discriminación a las que se enfrentan estas personas en su día a día”.