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16:31h. Viernes, 06 de diciembre de 2019

Curso "Neuro Productvidad" del Profesor Gago Martínez en FORCAEM

El pasado 17 de noviembre, en la sede del Centro FORCAEM, en Las Palmas de Gran Canaria, el profesor universitario y escritor, Miguel Ángel Gago Martínez, quien desde el año 2004 investiga sobre neurociencias aplicadas al logro, siendo uno de los pioneros al respecto, impartió el Curso "Neuro Productividad".

Curso "Neuro Productvidad" del Profesor Gago Martínez en FORCAEM
Curso "Neuro Productvidad" del Profesor Gago Martínez en FORCAEM

Bajo el lema de “Trabajar Mejor, Vivir Mejor”, el disertador, comenzó por delimitar el concepto de Neuro Productividad, afirmando que se trata de construir hábitos efectivos de trabajo, sobre la base del principio de la plasticidad cerebral, con el objeto de ser eficientes en las actividades que se llevan a cabo durante la jornada de trabajo, con el fin de alcanzar metas.

La plasticidad cerebral es la capacidad que tiene el cerebro, dentro de ciertos límites, para reorganizarse, remodelarse y cambiar, y puede ser dirigida a través del aprendizaje de destrezas y habilidades.

Lo ideal para actuar eficazmente, es construir hábitos efectivos de trabajo, para que estos se disparen automáticamente, de manera que, sin necesidad de pensar, nuestro cerebro pueda efectuar juicios acertados de forma rápida.

Nos percatamos de la importancia de la anterior afirmación, cuando sabemos por investigaciones del Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, que, nuestro “Sistema Cerebral de Pensamiento Rápido”, al que no tenemos acceso consciente, influye poderosamente en nuestras decisiones, y cuando conocemos, por estudios como los de Benjamín Libet, que estas comienzan a gestarse, hasta, por lo menos, 550 milisegundos antes de que seamos conscientes.

El profesor Gago, parte de la idea de que uno tiene el control de su productividad, lo que supone:  previa autoconciencia de lo que se tiene que mejorar, seguido por creer que se puede hacerlo, y, con mentalidad de desarrollo y superación, prepararse para lograrlo, teniendo la fuerza de voluntad de hacerlo, y, de conseguirlo, con esfuerzo tenaz y persistente.

Para el académico, la neuro productividad se apoya en tres pilares: maximizar la energía, aprovechar los mejores momentos de la jornada para realizar óptimamente actividades según los ritmos cronobiológicos de cada uno, y, saber trabajar en equipos de alto desempeño.

La energía se debe gestionar equilibradamente en varios planos: físico, mental emocional y espiritual.

En lo espiritual, comienza por encontrar sentido a la vida y tener un propósito motivador apasionante, "un qué", que tal como lo afirmaba Nietzsche, sirva para enfrentar "cualquier cómo", lo que se debe acompañar de vivir practicando valores, reconocidos universalmente como buenos para el ser humano, los cuales impulsan y consolidan las tan necesarias credibilidad y confianza.

En lo mental-emocional, parte, de estar tranquilos, liberados del estrés perjudicial, para enfrentar con resiliencia los obstáculos que se presenten y reflexionar con serenidad, cuando se haga necesario.

En lo físico, se traduce en comer equilibrada y sanamente, dormir las horas suficientes, hacer ejercicio y respetar descansos de hasta diez minutos después de 90 o 120 minutos de actividad con foco intenso.

Aprovechar la jornada, empleando los mejores momentos del día para ejecutar actividades, se basa en conocer cuál es nuestro particular “cronotipo”, ya sea como “alondras, búhos o colibrís”, pues, según las investigaciones de la ciencia de la cronobiología, todos tenemos como un reloj biológico en los núcleos supraquiasmáticos de nuestro cerebro, que nos conducen a tener patrones y preferencias que nos permiten ser más efectivos o no, en determinados momentos o períodos del día.

Lo anterior, tan es así, que, el más famoso experto en el mundo sobre cronobiología, Till Roenneberg, hizo un experimento en una fábrica alemana de coches, y demostró que, la reorganización de los turnos sobre la base de los "cronotipos" de cada uno, se traducía en mayor productividad, reducción del estrés y satisfacción con el trabajo.

En lo que se refiere a saber trabajar en equipo para obtener altos desempeños, las conclusiones de dos investigaciones, una del MIT, la Carnegie Mellon y la Unión College, en 2008, y, otra de Google en 2012, nos conducen a pensar en cómo hacerlo.

Entre otras cosas, que, todos los miembros del equipo tengan seguridad psicológica, lo que se traduce en un buen trato.

El buen trato, se manifiesta, en que todos los miembros del equipo tengan la oportunidad de ser escuchados, comprendidos a profundidad sobre cómo se pueden sentir, que puedan participar en las conversaciones del grupo, sin ser interrumpidos y sin temor a retaliaciones, cuando sus opiniones no coincidan con las del statu quo, y que todos entiendan que, el logro,  depende de todos.