Buscar
08:58h. Lunes, 23 de Octubre de 2017

Una nueva cría de capibara se suma al ‘boom’ de nacimientos de Loro Parque

El boom de nacimientos en Loro Parque sigue su curso con nuevas alegrías para la familia. En esta ocasión, repiten los capibaras con el nacimiento de una nueva cría tras el alumbramiento de dos ejemplares a principios de este año. Después de un parto que transcurrió con total normalidad, la cría se encuentra en perfecto estado de salud bajo la atenta mirada de sus padres y todas las atenciones por parte de sus cuidadores. 

 

Capibaras también conocidos como chigüires en Loro Parque
Capibaras también conocidos como chigüires en Loro Parque

Las crías nacen muy desarrolladas con pelo y dientes, teniendo la apariencia de un adulto en miniatura. Ya a partir de la primera semana combinan la alimentación sólida con la lactancia, mientras salen solas a la exhibición para el deleite de los visitantes que disfrutan con los movimientos de estos animales, considerados por algunos pueblos de América latina como “los señores de la hierba". 

Cria_capibara_11_Fotor

De forma progresiva irán introduciéndose con los osos hormigueros y los coatíes para culminar su proceso de adaptación es este recinto multiespecie. Se trata del roedor más grande y pesado que existe en la naturaleza, y puede llegar a los 60 kilos y tener una envergadura de 1,30 metros por 60 centímetros de altura. En el Parque su dieta es muy equilibrada y rica en nutrientes, destacando principalmente las lechugas, puerros, acelgas y pimientos, entre otros alimentos recomendados para herbívoros como el capibara; además del aporte de minerales.

Es un animal que vive en zonas de Panamá, Argentina, Bolivia, Brasil o Venezuela, entre otros, y destaca por su constante presencia en el agua, donde se mueven muy bien. Cierran sus orificios nasales para realizar un buceo de apnea muy largo, y suele estar escondido y en el agua, y presenta un perfil muy plano de cabeza, nariz por la parte alta, y a veces ni se ve entre las plantas acuáticas.

Incluso, su adaptación al medio acuático, es tal, que tienen un pliegue que cierra el conducto auditivo cuando se sumergen.  Disfrutan buceando, y en Loro Parque la visión subacuática que tienen los visitantes hace las delicias de cualquier amante de los animales, porque se ve cómo se mueven y cómo corren debajo del agua, a ras del fondo, dónde parece que van flotando.