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22:01h. Sábado, 20 de Abril de 2019

El retraso en la adjudicación del anillo insular, un descalabro para Tenerife

El retraso en la adjudicación del cierre del anillo insular significa el fracaso de la gestión de las carreteras y la movilidad en Tenerife y lo que es peor, la profundización en la decadencia de una isla que no levanta cabeza, porque no hay eficacia en la gobernanza de la cosa pública. Tenerife está compartimentada en tres zonas geográficas y económicas, sur, norte, metropolitana, sin ninguna posibilidad de conexión cierta, rápida y segura.

El silencio y la falta de energía del Cabildo de Tenerife sorprende y preocupa. Las tímidas declaraciones pidiendo su agilización, no son ni frías ni calientes, sino todo lo contrario.
El silencio y la falta de energía del Cabildo de Tenerife sorprende y preocupa. Las tímidas declaraciones pidiendo su agilización, no son ni frías ni calientes, sino todo lo contrario.

La isla está desvertebrada territorialmente y socialmente, literalmente atascada y en colas continuas a todas horas. Por eso, la economía se reciente, las empresas pierden productividad y la creación de empleo se estanca.
 
Todo el expediente técnico y administrativo para sacar adelante la terminación del cierre del Anillo Insular se ha hecho a trompicones y con urgencias, con el sólo objetivo de poder justificar que en Tenerife se hace algo, en contraposición a Gran Canaria donde la carretera de La Aldea no ha tenido ningún inconveniente, todo lo contrario, siempre han existido facilidades, rapidez y trámites administrativos impecables.

Desde un primer momento se actualizó un proyecto anticuado, que no da respuesta a la demanda exigida para comunicar el norte con el sur. Surgen problemas por todos lados, ahora también las expropiaciones. Es un sin sentido, que después de tres décadas esperando esta unificación territorial, nos presenten un proyecto a todas luces deficitario, mal concebido y peor gestionado. Suma y sigue, parece ser que Tenerife siempre pierde, mucho hablar y poco hacer.
 
Nuestro presidente Oscar Izquierdo muestra su indignación:   "El nuevo retraso en la adjudicación del cierre del Anillo Insular, es más de lo mismo, es decir, nada. Esta situación, que no es nueva, es la fotografía del fracaso de la gestión de las carreteras y la movilidad en Tenerife. Hay claramente administraciones responsables y políticos culpables, con nombres y apellidos, del ocaso que está sufriendo nuestra isla.

No vamos a permitir que terminen hundiéndola, la sociedad civil exige respuestas adecuadas y funcionales. La debilidad o cobardía de algunos responsables públicos de Tenerife está siendo aprovechada para humillarla y hacerla dependiente.  

No hay más disculpas valederas, ni explicaciones que puedan ser convincentes. Ya es hora de levantar la voz para denunciar públicamente el acoso y derribo a que está sometida Tenerife, por parte de personas de enfrente, sanedrines varios y algunos de aquí, cual quinta columna".