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14:08h. Lunes, 16 de diciembre de 2019

Las infraestructuras impulsan el desarrollo sostenible y la demagogia impide el crecimiento socioeconomico

“Sorprenden por su inconsistencia y por los conocimientos que se le suponen del sector de la construcción, las declaraciones del Consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, que un día sí y otro también, en los distintos medios de comunicación, señala que debe dejar de plantearse la construcción de grandes infraestructuras que se han demostrado que no son necesarias, poniendo como argumento que “si una infraestructura lleva 20 años esperando y se ha demostrado que hemos podido vivir sin ella tal vez sea porque no es necesaria”. 

Oscar Izquierdo, presidente de FEPECO, patronal de la construcción de la provincia de Santa Cruz de Tenerife
Oscar Izquierdo, presidente de FEPECO, patronal de la construcción de la provincia de Santa Cruz de Tenerife

Ahora arremete contra la construcción del Puerto de Fonsalía, diciendo que si por él fuera no autorizaría su construcción. Lo mejor para todos, sería que mantuviera una amplia reunión con el Secretario General de su partido en Tenerife y presidente del Cabildo Pedro Martín al respecto, sobre todo para aclarar la postura del PSOE en cuanto a esta infraestructura fundamental y ya de paso, que llamara al presidente del Cabildo de La Gomera Casimiro Curbelo coaligado de su Gobierno, para saber si es de su misma opinión.  

Se olvida que el hecho de que una obra pública se retrase no es porque no sea necesaria, sino generalmente, por la ineptitud de los responsables públicos, que son incapaces de acometer la ejecución de obras estructurales, en el tiempo y en la forma establecida o adecuada. La demanda del sistema económico y de la propia ciudadanía son las verdaderas impulsoras de las infraestructuras. En algunos casos, son los políticos los que impiden su establecimiento, no por cuestiones objetivas, sino por la subjetividad ideológica que imprimen a su gobernanza”.

“Se olvida el inefable consejero que un factor primordial para el desarrollo de la actividad económica y como consecuencia, para la creación de empleo, es el establecimiento del mejor nivel de infraestructuras y equipamiento social posible. Todos los territorios que en la actualidad gozan de un alto nivel de desarrollo, calidad de vida y bienestar social, disponen de una eficiente dotación en infraestructuras, que garantizan la accesibilidad y conectividad, coadyuvando a la cohesión territorial y social, contribuyendo de forma decisiva a la competitividad. Las carencias que tenemos en Canarias explican la falta de dinamismo de nuestro sistema económico, la baja productividad y las elevadas tasas de desempleo. Por cada millón de euros que se invierten al año en obra pública, se crea o se mantienen alrededor de 30 empleos, a los que hay que sumar puestos de trabajo indirectos, inducidos por la ejecución y establecimiento de estas obras. Además, no reclamamos infraestructuras a tontas y a locas, sino aquellas que superen la rentabilidad social, como la viabilidad técnica y económica”.

“Desatender la demanda, tanto en la creación de nuevas infraestructuras, así como en el mantenimiento y mejora de las ya establecidas, afectará severamente al crecimiento económico de Canarias. No podemos olvidar, porque es clave, la capacidad potencial, con efecto multiplicador, sobre la iniciativa privada y el dinamismo económico y la innovación que supone contar con las infraestructuras indispensables, sobre la que se sustenta una economía moderna con segura capacidad expansiva. Las distintas administraciones públicas, tienen la obligación de equipar y conservar infraestructuras que beneficien al conjunto de la sociedad. Porque significan verdadero motor estratégico de desarrollo y un retorno importante de recaudación para la hacienda pública, ya que tanto se habla de fiscalidad ambiental. Invirtiendo en infraestructuras se crea empleo y riqueza, aumentando la recaudación del erario. Por el contrario, la subvención es puro gasto, que dará votos, pero no tiene retorno social, sólo subida de impuestos”. 

“Asegurar el futuro de las nuevas o próximas generaciones se consigue con obras, no con meras declaraciones bienintencionadas o retóricas. Cuando se gobierna desde la ideología, aparece el sectarismo, acompañado de paternalismo. No se gestiona para la comunidad en su conjunto, sino para una parte. La experiencia nos dice que gobernar desde la demagogia ya ha hecho mucho daño a Tenerife”. 

“Asimismo, el consejero se olvida, por un lado, que las carreteras son un medio, no un fin, un servicio público los 365 días del año, las 24 horas del día, que vertebran, unifican, cohesionando el territorio y la sociedad. Se ejecutan por necesidad, no por capricho y sirven, entre otras cosas, para el desarrollo del transporte público, porque la movilidad se basa en contar con unas eficientes, sostenibles y seguras vías de circulación. Y por otro, que los puertos en una realidad isleña y archipelágica como la nuestra son la clave para la movilidad y las conexiones marítimas rápidas y seguras”. 

“Es indiscutible que sin construcción no hay vida, ni puede haber movilidad eficiente. Es demagógico seguir insistiendo en consideraciones peyorativas sobre las carreteras y los puertos, cuando no es cierto e imprudente. Son mensajes retrógrados, que duelen en una isla coma la de Tenerife, que vive constantemente, atascada, colapsada e inmovilizada, por no contar con una red viaria suficiente, ni una conectividad maritimita y aérea suficiente. Hay que elegir entre la sociedad del trabajo, el esfuerzo y la iniciativa o la sociedad de la subvención, que no genera ni empleo, ni riqueza, ni productividad”.