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08:11h. martes, 11 de agosto de 2020

El concurso de vinos Alhóndiga, cuya primera fase se ha celebrado en Vilaflor, ya tiene finalistas

Vilaflor acoge desde ayer la fase de cata del XXXIII Concurso de Vinos Alhóndiga, edición en la que participan 154 muestras de vino de todas las denominaciones de origen de Canarias de las que 59 se han clasificado entre los finalistas del certamen.

La selección de finalistas y de ganadores corre a cargo de 16 catadores que representan a las 11 denominaciones de origen participantes en el concurso. Las muestras de vino están identificadas solo con números, y su correspondencia con nombres y bodegas estará custodiada por un notario hasta que llegue el momento de saber qué vinos consiguen las Alhóndigas de oro, plata y bronce correspondientes a 2020. 

Durante la mañana de este martes 7 de julio se dio a conocer la lista de los 59 caldos finalistas del concurso, los cuales han sido seleccionados durante las catas realizadas ayer lunes en el Hotel Spa Villalba. La lista de ganadores se dará a conocer el 27 de junio en Tacoronte.

 

Trabajo, cultura y paisaje

La alcaldesa de Vilaflor, Agustina Beltrán, dijo estar “encontradísima” por la elección del municipio como sede de esta fase del concurso. “Vilaflor es un referente vitivinícola dentro de la Isla: tiene los viñedos más altos y los vinos que están experimentando mayor auge”, manifestó tras el acto inaugural del concurso.

Como siempre, indicó, el Ayuntamiento de Vilaflor “está al lado de los viticultores para fomentar el cultivo de la uva y la producción de vino”, una actividad, destacó, “que pone en valor la cultura y el paisaje del municipio, y también el trabajo arduo que se realiza lentamente y con cariño en los viñedos”. 

También brindó elogios a la gran cantidad de pequeños viñedos familiares “que contribuyen a mantener el paisaje verde, que producen pequeñas cantidades de vino para consumo familiar y que contribuyen a la producción vitivinícola de las bodegas de la Isla vendiendo sus excedentes de uva.


Apuesta por los vinos canarios

La gerente de la Fundación Alhóndiga, Mari Paz Gil Díaz, recordó que esta fase previa del concurso vitivinícola más antiguo de Canarias siempre se celebra fuera de Tacoronte, “y este año tocaba celebrarla en Abona”. Finalmente se optó por Vilaflor, explicó, “por la importancia del sector vitivinícola del municipio” y se eligió como sede de la cata al Hotel Spa Villalba, entre otros motivos, “por su apoyo a los vinos locales”.

Que todas las bodegas de Canarias quieran participar en este concurso, dijo,  “es una prueba de su prestigio”. E incidió en que el hecho de que se den a conocer tanto los vinos ganadores como los finalistas, “ha sido un acierto de Alhóndiga” porque implica un plus promocional para todos ellos.

Resaltó que “cada vez es más difícil para el jurado  poder seleccionar a los ganadores por la evolución positiva que han ido experimentando los vinos canarios” en general, desde los tintos, blancos y rosados, hasta los espumosos y dulces.

Gil avanzó que es previsible que en la próxima campaña “vengan vinos de la Península a precios regalados” y que es “fundamental” que tanto el empresariado como los consumidores “apuesten por nuestros vinos y, en general, por todos los productos locales”. Apuntó al respecto que aunque muchos restaurantes y hoteles apuestan por los vinos canarios, “aún queda mucho por hacer en ese sentido”.


La realidad “mágica” del vino

Por su parte, el presidente del consejo regulador de la denominación de origen de vinos Abona, Domingo Luis Martín, apuntó que “la elaboración de un vino es una cosa muy compleja” que incluye muchos pasos entre los que destaca “el cuidado de la vid y el secreto de la poda”. Y cuando llega el momento de disfrutarlo desde una copa, agregó con pasión, “ves vivir el vino” porque “desde que lo hueles hasta que lo pruebas empieza a decirte cosas: si la uva tuvo poco o mucho sol; si se vendimió cuando tocaba o se hizo antes o después de tiempo; si recibió mucha o poca agua”. 

Sobre la cata, remarcó que “la planta habla” y que en este concurso “evaluamos el mimo y el celo con el que el viticultor ha cuidado la planta y ha elaborado el vino”. Y reseñó también que alrededor del vino existe “una realidad mágica” que incluye “reencuentros, noviazgos, pasiones, problemas profesionales y familiares que se arreglan o celebraciones, entre otras muchas cosas que conforman el mundo del vino”.

“En un solo día puedes recoger la uva o arruinarte y perderlo todo”, apuntó el vicepresidente de la denominación de origen Abona, José Manuel Trujillo, como muestra de los grandes riesgos que afectan a la actividad vitivinícola. Una ola de calor en mal momento, una lluvia intensa fuera de tiempo o un incendio, destacó, bastan para tirar por tierra todo el trabajo y para que no se pueda elaborar un buen vino esa temporada.


El mejor momento vitivinícola de Canarias

El alcalde de Tacoronte y presidente de la Fundación Alhóndiga, José Daniel Díaz, puso de manifiesto que “estamos en el mejor momento vitivinícola de Canarias por la calidad” de los vinos que se están produciendo en Canarias. “Podemos llevarlos a cualquier parte del mundo y competir con cualquier caldo”, añadió.

Y se mostró orgulloso del prestigio que ha adquirido este concurso que se fundó en Tacoronte hace 33 años “y que lleva años poniendo nota a los vinos  canarios e identificando a los mejores de la clase”.  

“Tacoronte es la catedral del vino de Canarias”, aseguró mientras recordaba que es en ese municipio donde nació la primera denominación de origen de las islas. Por eso, apuntó, “es lógico” que la final del concurso, el momento en que se dan a conocer los vinos ganadores, siempre se celebre en ese municipio.

Asimismo tildó la actividad vitivinícola de “heroica” por “mantener el terruño y la campiña de manera ejemplar”.