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21:48h. Martes, 19 de Septiembre de 2017

El Servicio de Urgencias Canario insiste en potenciar la prevención como medida para evitar los ahogamientos

La llegada del verano y las altas temperaturas incrementan la afluencia a la playa y con ello el riesgo de sufrir un ahogamiento en cualquier punto del Archipiélago. Por ello, el Servicio de Urgencias Canario (SUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, aprovecha estas fechas para insistir en la prevención como una de las principales medidas para evitar que una persona se ahogue o sufra un síndrome por inmersión, ya que los ahogamientos son, según la OMS, la tercera causa de muerte no intencional en el mundo. 

 

Ante la aparición de cualquier síntoma de malestar al introducirse en el agua hay que salir inmediatamente y pedir ayuda a los socorristas o al SUC, a través del 1-1-2
Ante la aparición de cualquier síntoma de malestar al introducirse en el agua hay que salir inmediatamente y pedir ayuda a los socorristas o al SUC, a través del 1-1-2

Por ello, cuando se va a disfrutar de un día de playa es muy importante informarse de las condiciones meteorológicas y en caso de que éstas apunten a mal estado de la mar o fuertes vientos es recomendable dejar esa actividad para otro día mejor. 

Si acudimos a la playa, es imprescindible respetar las señales que indican si es apta o no para el baño y seguir las indicaciones de los socorristas en caso de que los hubiera.  Cuando queramos bañarnos, es recomendable entrar en el mar poco a poco para evitar los cambios bruscos de temperatura y una vez dentro evitar las zonas de corriente y salir rápidamente del agua ante cualquier síntoma de malestar.

Una vez en el agua tenemos que estar alerta a la aparición de determinados síntomas que nos indican que hay que salir inmediatamente del mar. Así, si una persona siente escalofríos o tiritona persistente acompañado de enrojecimiento de la piel; si tiene sensación de fatiga, dolor de cabeza o pinchazos en la nuca; picores en el abdomen, brazos y piernas; sensación de vértigo, mareo o zumbidos en los oídos; visión borrosa o en “lucecitas o destellos en la visión”; y calambres musculares o dolores articulares, debe pedir ayuda y salir del agua lo más pronto posible. 

En caso de que vayamos a la playa con niños hay que extremar las precauciones vigilándolos cuando estén en el agua o jugando cerca de ella, y si acudimos con personas mayores o que padezcan algún problema de salud, debemos acompañarlas siempre a la hora de darse el chapuzón.

Si a pesar de tomar estas medidas preventivas se produce un ahogamiento o síndrome por inmersión, lo primero que tenemos que hacer es aplicar la conducta PAS (Proteger, Alertar y Socorrer), clave en cualquier situación de emergencia.

En primer lugar, tomaremos las medidas necesarias para que la situación no empeore como pueden ser alertar a los socorristas en caso de que los hubiera. La persona que lo vaya a auxiliar debe ser un buen nadador y siempre que sea posible acudirá al rescate con algún objeto que flote (tubo de rescate, salvavidas, tabla de surf…). 

Al mismo tiempo que se protege el incidente de esta forma es necesario alertar a los servicios de emergencias, a través del teléfono 1-1-2, con el fin de garantizar que la ayuda sanitaria o de otro servicio de salvamento llegue cuanto antes.  

Mientras los recursos de emergencia llegan al lugar es vital que la persona que se encuentre en el lugar del incidente inicie los primeros auxilios y socorra al afectado, siguiendo las indicaciones del médico coordinador del SUC que les atenderá a través del teléfono 1-1-2. 
 
Rescate seguro

Si en el lugar del incidente hay alguna persona que tenga las habilidades adecuadas para realizar el rescate en el agua del afectado mientras llegan los recursos de emergencia, el SUC recuerda que es muy importante la forma de acercarse a la víctima. Si la persona está consciente, hay que hacerlo por detrás para evitar que, con la situación de pánico, la víctima se agarre al socorrista y terminen hundiéndose los dos. Hay que pasar los brazos por debajo de las axilas de la víctima, sujetándola firmemente y buscando la flotabilidad, y si se dispone de un flotador colocarlo entre su pecho y la espalda de la víctima. En todo momento es importante hablarle al oído para tranquilizarlo y que colabore. 

En el caso de que el afectado se encuentre en estado inconsciente, hay que sacarle la cara del agua lo antes posible. Una vez en tierra, hay que comprobar si el afectado respira y tiene pulso. En caso de que no sea así, significa que se encuentra en parada cardiorrespiratoria, y se debe comenzar a realizar masaje cardiaco, es decir compresiones torácicas hasta la llegada de los equipos de emergencias. Si la persona que asiste al afectado no sabe cómo realizar estas maniobras de reanimación, durante su llamada al 1-1-2 un médico coordinador del Servicio de Urgencias Canario le prestará teleasistencia indicándole cómo actuar.

Si la persona comience a respirar, puede que tosa y tenga dificultad para respirar. Ante esta situación, lo adecuado es tranquilizarla y colocarla en la posición lateral de seguridad hasta que llegue la ayuda sanitaria.