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00:09h. domingo, 24 de enero de 2021
Oscar Izquierdo *
Oscar Izquierdo *
Opinión

DESMAÑADOS TORPEMENTE

Vivimos acelerados en todos los aspectos o circunstancias ordinarias, parece que no tenemos tiempo para nada, aunque estemos todo el día ocupados. El mundo digitalizado, que ha impuesto la inmediatez, hace que estemos en una verdadera vorágine de apresuramiento que angustia, creando demasiada ansiedad y poca reflexión. No hay momentos para pensar relajadamente, conversar tranquilos o simplemente, pararse un instante para respirar hondamente. Podríamos llamar a esta situación como la “sociedad supersónica”, es decir, que supera la velocidad del sonido.

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FONDOS VENDRÁN QUE SE PERDERÁN

Está sobradamente demostrado que la Administración Pública canaria, en sus distintos niveles territoriales, no está preparada para afrontar los desafíos que nos están agobiando de manera directa, a saber, problemas sanitarios, personales, económicos o sociales. El propio consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias reconoció, el 28 de octubre del año pasado, en el pleno del Parlamento Autonómico, que la actual administración no sirve y hay que vivir en el cambio. Ya es un avance admitir que algo no va bien, porque debe ser el principio de la resolución del problema. 

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VACUNA Y TRABAJO

Todo está cambiando con una celeridad vertiginosa, el coronavirus ha impuesto nuevos tiempos en la resolución de problemas. Incluso la vacuna ha sido creada en un tiempo récord, que según dicen los expertos es un triunfo de la ciencia. Además, la digitalización ha entrado con fuerza, para quedarse en nuestra vida ordinaria, impuesta por la necesidad. Un arquetipo, es la generalización del teletrabajo, mediante la incorporación de las últimas tecnologías de la información y comunicación.

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Hay remedio

Cuando se atraviesa en la vida ordinaria una situación compleja, tanto personal, laboral, sanitaria o de otro tipo, casi siempre hay buenos amigos, además, bien intencionados, que rápidamente intentan dar energía diciéndote “ánimo”. Desde luego no soluciona el problema, tampoco viene mal, pero muchas veces se siente como un cumplido o pura formalidad y más que ayudar, exaspera al más paciente. El problema de cada cual siempre es para él el más importante, es comprensible, porque lo sufre directamente.

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PODEMOS SER REYES

Los problemas hay que afrontarlos de frente, con valentía, aportando resoluciones valedoras para solucionarlos. Esquivarlos, no mirarlos, dejar que se pudran, no encontrar respuestas adecuadas, es lo peor que se puede hacer, porque se magnifican, haciendo un daño enorme. En los últimos años, estamos aguantando una política artificial, donde no existe certeza alguna, hay menos seriedad y poco de verdad. Lo que dicen un día, serios y circunspectos, al día siguiente se cambia, sin rubor alguno, olvidándose de las promesas hechas anteriormente o de las declaraciones de intenciones, que después no se cumplen o se hacen totalmente diferentes a lo que se habían comprometido. Ejemplos hay muchísimos, los vemos a diario en los medios de comunicación y a través de las redes sociales. Es la posverdad gobernando un país, es decir, la distorsión deliberada de la realidad, manipulando creencias y emociones, con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.

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DESTRUYENDO UN PAÍS LLAMADO ESPAÑA

Estamos asistiendo vergonzosamente a un embrollo generalizado, compuesto, orquestado, dirigido y actuado, caben todos los colores e ideologías, por la mayoría de la clase política de este país, que, a su vez, sufre diariamente sus nefastas consecuencias. Lo están fracturando, por acción, omisión, interés maligno o por odio. Todo son follones, líos, enfrentamientos, malos modos, crispación generalizada, en fin, inmadurez o lo que sería peor, mala intención. No hay manera que haya sosiego en nada, aunque el asunto o tema a tratar sea banal.

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UNA OBRA MAESTRA

La inversión significa adelanto que genera progreso, propiciando un crecimiento económico, que lleva aparejado un desarrollo social evidente. Todos los territorios, ya sean países, comunidades autónomas, islas o ayuntamientos, intentan de una manera u otra, atraer las inversiones más rentables, para conseguir una mayor riqueza social. Pero hay que poner los medios oportunos, suficientes y sobre todo, atractivos, para ser deseable invertir en un lugar determinado.

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EL PEREZOSO Y EL CARACOL

La rapidez en la resolución de los problemas no está de moda, todo lo contrario, la lentitud es la norma. Los motivos son varios, puede ser que no salga un asunto adelante por las circunstancias sobrevenidas que impiden resolverlo. También encontramos a los que no saben, ya que hay mucho listillo ocupando funciones gestoras, sin la suficiente preparación académica, profesional o técnica, ni tampoco, con la capacidad funcional oportuna, por cierto, que casualidad, suelen ser los más numerosos. Otro motivo paralizador está en la no querencia, son los que siempre anteponen problemas a soluciones, pegas por doquier, nos referimos a los típicos noistas, muy conocidos en nuestra isla, por hacer equipo con los escarabajos, que aparecen o desaparecen según donde haya que ejecutar una obra. Los motivos negacionistas que se inventan son variados, repetidos y copiados de libros de texto, su única intención es obstaculizar todo lo posible, para que no pase nada, perjudicando al conjunto societario y en cambio, ellos seguir viviendo del cuento, que muchas veces le trae pingües beneficios.

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PARA SALIR ADELANTE

Estamos instalados en la sociedad del miedo o mejor dicho, intentan, desde las esferas del poder, amedrentar para callar a la gente. Se trata de adormilar e incluso anestesiar a la sociedad para que no proteste, ni por supuesto, reivindicar lo que necesita. Gobernando sólo desde la ideología morada, roja, azul, naranja verde o del color particular que se quiera poner, precisamente se impide el pluralismo, que siempre es enriquecedor.

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LENTOS COMO TORTUGAS

No salimos adelante con prontitud, porque falta rapidez en la toma de decisiones, valentía en su puesta en funcionamiento y acabar de una vez, con los corporativismos retrógrados, que defienden intereses particulares en contra del beneficio general. Ahora toca hacer, ejecutar, gobernar. Lo que no funciona se cambia o se arregla para que de buenos resultados. No se puede mirar para otro lado, sin enfrentarse a los problemas con ánimo resolutorio. Hay que generar trabajo, donde se pueda y como se pueda, porque la situación es insostenible.

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LO QUE HAY QUE HACER

La crisis sanitaria del COVID-19 se agrava por momentos en todo el continente europeo y a nivel global, las consecuencias personales son dramáticas, con una repercusión económica catastrófica. Sin querer ser pesimista, desde luego se avecina una grave crisis social, a la que hay que responder con prontitud y medidas eficaces y eficientes. Retrasar cualquier actuación, significaría ahondar en la problemática colectiva. Es el momento de tomar decisiones valientes, arriesgadas en muchos casos y por supuesto contundentes. Hay que dejar atrás, olvidándolo, el titubeo, las medias tintas o la parsimonia. Lo que hay que hacer se hace, porque sencillamente no es el momento para divagar.