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Luis García pone su acta de concejal a disposición del PSOE y sitúa todas las miradas sobre el alcalde

Blanca Salazar | 14 de julio de 2020

Luis García, concejal de Urbanismo de Arona desde 2015 hasta el pasado 22 de junio, cuando el alcalde le destituyó.
Luis García, concejal de Urbanismo de Arona desde 2015 hasta el pasado 22 de junio, cuando el alcalde le destituyó.

Luis García, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Arona hasta que el alcalde José Julián Mena le destituyó y le envió a la oposición el pasado 22 de Junio, ha puesto hoy su acta a disposición del PSOE, tal y como le había requerido el partido este sábado a él y a Mena para intentar solucionar la crisis que divide al gobierno socialista de este municipio del Sur de Tenerife hasta hacer peligrar su mayoría.

Con el gesto de García, todas las miradas apuntan hacia Mena, que ahora representa en solitario el papel de díscolo con su partido por su negativa a acceder al requerimiento de que renuncie a la Alcaldía entregando su acta al PSOE.

En cuanto trascendió que Luis García había puesto su acta a disposición del partido con el que concurrió a las elecciones, el alcalde convocó rueda de prensa para las 11.00 horas de mañana miércoles para dar a conocer si mantiene su decisión de parapetarse en la Alcaldía aún a costa de ser expulsado del PSOE, o si sigue los pasos de su excompañero de gobierno.

 

Comunicado de Luis García:

 

Tras fracasar todos los intentos de mediación llevados a cabo por la dirección socialista insular y autonómica para intentar poner solución a la crisis interna que divide en dos partes irreconciliables al gobierno socialista de Arona (que logró mayoría absoluta en las pasadas elecciones de 2019 al lograr 14 de las 25 actas de concejal de este consistorio del Sur de Tenerife), la dirección federal del PSOE se hizo cargo de la situación. Y, tras analizar lo que estaba ocurriendo, este sábado planteó una solución salomónica: que dejaran sus cargos públicos y entregaran su acta los cabecillas de cada facción, es decir, Mena y García.

 

Mena y seis ediles contra el PSOE

García no se había pronunciado hasta ahora. Pero Mena lo hizo de inmediato a través de un comunicado en el que anunció que por nada del mundo dejaría su cargo, que cuenta con el apoyo de seis concejales para seguir formando gobierno y que esos ediles se niegan a ponerse a disposición de otro candidato de su plancha electoral. Ante la posibilidad de que el PSOE le diera la espalda, apuntó que tenía ante sí la opción de llegar a acuerdos con otros grupos para formar una nueva mayoría.

También incidió en su convicción de que ley en mano, es imposible que le hagan una moción de censura y, por tanto, que le arrebaten la Alcaldía si él no renuncia a ella.

Tras esa convicción parece residir la actitud desafiante con la que Mena ha encarado tanto los problemas internos de su grupo de gobierno como las acciones de mediación de su partido. Primero se negó a aceptar la petición de la mitad de su gobierno de prescindir de su cargo de confianza Nicolás Jorge y del que parece ser su asesor externo Felipe Campos, y se mantuvo firme en esa decisión cuando la solicitud vino de los responsables insulares y autonómicos del partido.

Luego incumplió la tregua de dos semanas que Ángel Víctor Torres (secretario general de los socialistas canarios y presidente del Gobierno autonómico) había solicitado a las dos facciones de este dividido gobierno local durante el mes de junio y, al mismo tiempo, desafió a los seis concejales de su equipo que le habían advertido que si echaba a García del grupo de gobierno, los echaba a ellos también.

A mitad de esa tregua –y a pesar de la advertencia de la mitad de su grupo–, cuando trascendió a través de Sol del Sur que antes del confinamiento García había acudido a Fiscalía y que en breve tendría que comparecer como denunciante-testigo de una posible trama de corrupción que comprometería al entorno familiar y a los asesores del alcalde, Mena anunció la destitución de ese concejal.

Luis Garcia acude Fiscalia con dos concejales PSOE Arona, 2 julio 2020

Era plenamente consciente de que tal decisión ponía en riesgo su mayoría absoluta pero, convencido de que no le pueden someter a una moción de censura ni quitarle la Alcaldía, hizo oídos sordos a todos los requerimientos que le hicieron los mandamases de su partido y la mitad de su gobierno para que diera marcha atrás y reincorporara a García.

A partir de ahí, la división de su equipo de gobierno fue subiendo de intensidad hasta que los seis ediles afines a García y críticos con Mena y con sus asesores concluyeron que para firmar la pipa de la paz ya no les bastaba el cese de esos asesores y el retorno del concejal destituido: pasaron a exigir también la cabeza del alcalde.

Y hubo otro golpe sonado de bravuconería menista: el 1 de julio revocó todas las competencias de la Junta de Gobierno Local y las asumió directamente. En esa junta tenía mayoría el grupo de concejales críticos con él, motivo que explicaría su proceder. Sin embargo, lo que dijo públicamente a través de su gabinete de comunicación fue que se trataba de una medida relacionada con el estado de alarma y la Covid-19. El estado de alarma había dejado de estar vigente hacía 11 días (el 21 de junio) y, además, en la resolución que firmó el alcalde para arrogarse las citadas competencias, no aparece ni esa ni ninguna motivación de esa revocación. También dijo que otros muchos alcaldes estaban haciendo lo mismo, pero ni aportó nombres ni ha sido posible localizar a ninguno.

 

Cruce de acusaciones sobre presunta corrupción

En medio de esa crisis, además, las dos facciones se cruzaron graves acusaciones sobre presunta corrupción. El edil destituido lo hizo ante Fiscalía, aportando documentación y audios sobre negociaciones para la recalificación de grandes bolsas de suelo rústico a cambio de dinero, sobre la parálisis de licencias urbanísticas en general y sobre el bloqueo arbitrario de una licencia en particular (la relativa al centro comercial Arts), sobre injerencias en la Oficina Técnica Municipal para intentar forzar el sentido de los informes municipales y, entre otras cosas, sobre el acceso de personas ajenas al consistorio a información y documentación confidencial.

El alcalde y sus afines lo hiceron primero a través de los medios de comunicación filtrando informaciones sobre una posible operación para conceder licencia de primera ocupación a un centro comercial, según ellos, ilegalizable (operación en la que involucran a García, a personal técnico del Ayuntamiento, a Costas, al Gobierno de Canarias y parece que hasta a personal judicial). Al destituir a García lo hicieron vía comunicado de prensa dando a entender que sobre él pesan sombras de corrupción. Y durante los últimos días lo ha hecho públicamente el presidente del partido socialista en Arona, Agustín Marichal, a través de declaraciones incendiarias que arremeten contra funcionarios municipales y contra ediles del gobierno socialista.

 

Decisión salomónica de la dirección del partido

Ese fue, en líneas generales, el panorama que se encontró Ferraz cuando aterrizó en la crisis política de los socialistas de Arona. Viendo que la situación entre las dos facciones del gobierno era irreconciliable, la dirección estatal, autonómica y federal del partido resolvió este sábado que Mena y García se hicieran a un lado y entregaran sus actas para propiciar la gobernabilidad del municipio.

García ya ha accedido a cumplir el requerimiento de su partido. Pero Mena sigue negándose a dejar su acta e insiste en que hará todo lo posible para que el PSOE reconsidere su decisión.

Hoy ha trascendido que Casimiro Curbelo dice que el alcalde le llamó para buscar refugio en su partido (Agrupación Socialista Gomera/Agrupación Socialista Tenerife), y que rechazó tal opción. Y otro jarro de agua fría para el alcalde: casi todos los grupos de la oposición aronera han emitido un comunicado crítico contra las acusaciones vertidas por el presidentde menista del PSOE aronero, Agustín Marichal, contra personal municipal, hecho interpretado por muchos como un desplante al alcalde.

 

Inestabilidad política

Todo ello está ocurriendo en plena pos pandemia precisamente en uno de los municipios más castigados por los efectos económicos de la Covid-19. Los afines a Mena creen que se trata de una situación transitoria, hasta que el partido socialista reconsidere su desplante al alcalde o, en caso contrario, hasta que se consume la pérdida de la mayoría absoluta del gobierno socialista y el menismo llegue a acuerdos de gobernabilidad con otras formaciones.

Sin embargo, la parte crítica con ese sector sigue convencida de que sí es posible arrebatarle la Alcaldía a Mena y está haciendo movimientos para lograr ese objetivo. En su opinión, el actual desgobierno del municipio acabará cuando logren esa meta.

 

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