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El PSOE pide la renuncia del alcalde y del ex edil de Urbanismo de Arona para resolver la crisis de gobierno

Blanca Salazar | 11 de julio de 2020

Las ejecutivas federal, autonómica e insular del PSOE ya se ha pronunciado sobre la crisis que afecta al grupo de gobierno socialista del Ayuntamiento de Arona: finalmente han acordado pedir al alcalde, José Julián Mena, y al ex edil de Urbanismo Luis García que renuncien a sus actas de concejal y salgan del gobierno.

Tras varias semanas de enfrentamiento extremo en el seno del gobierno local aronero, y de que fracasaran todas las acciones de mediación llevadas a cabo por responsables de las ejecutivas insular y autonómica del partido, esta semana se desplazó al municipio un representante de la dirección federal partido. Su meta era analizar la situación y adoptar las medidas necesarias para resolver el cisma que amenaza con fracturar a este equipo de gobierno y que no solo tiene en un brete su mayoría absoluta sino incluso la alcaldía y la gobernabilidad socialista en este ayuntamiento del Sur de Tenerife.

Y este sábado se ha dado a conocer la decisión salomónica del partido: que caiga un integrante de cada bando enfrentado dentro del grupo de gobierno local.

En caso de que José Julián Mena acate la petición de su partido y renuncie a su acta y, por tanto, a la Alcaldía, le sucederá en el puesto la número dos del partido Dácil León. En realidad, tal relevo sucederá tarde o temprano, ya que si Mena se negara a entregar su acta de concejal, el Partido Socialista le suspendería de militancia y acabaría siendo derrocado vía moción de censura.

Aunque queda ver cómo encaja el equipo de gobierno la decisión del partido: si todos sus integrantes la aceptan sin más y se cierra su crisis interna, o si se mantiene la división y se fractura el equipo de gobierno.

"La situación actual del equipo de gobierno municipal, dividido en dos grupos antagónicos, obliga a apelar a la generosidad y la responsabilidad y poner la gobernabilidad del municipio por encima de otras consideraciones", ha manifestado el partido en el comunicado de anuncio de su decisión. "Dicha decisión tiene como único objetivo retomar la normalidad institucional que permita desarrollar el proyecto socialista para el municipio de Arona", concluye.

 

Mena: de todo a casi nada

La decisión de la dirección socialista es realmente excepcional: para mantener la gobernabilidad, le corta la cabeza política a un alcalde que consiguió mayoría absoluta hace apenas un año. Precisamente fue esa mayoría la que llevó a Mena y a su equipo de asesores a confiarse en los pulsos que han echado a sus compañeros de gobierno y al partido durante los últimos meses.

Algunos sitúan las diferencias entre el alcalde y su edil de Urbanismo varios años atrás. Pero se han ido acentuando durante este mandato. Sin embargo, hasta hace pocos meses, García creía que la situación era reconducible y atribuía el conflicto a la mano derecha del alcalde, su cargo de confianza Nicolás Jorge, y al abogado Felipe Campos (que parece haber ejercido como asesor externo del todavía alcalde).

De ahí que cuando Mena le pidió a García que entregara su acta (antes del estado de alarma, a causa de la advertencia de García de que quería poner en conocimiento de Fiscalía varias pruebas que apuntaban a una posible trama de corrupción), varios concejales le advirtieron que si expulsaba al edil de Urbanismo del gobierno, ellos le seguirían y, además, exigieron a Mena que prescindiera de sus controvertidos asesores.

Y el 22 de junio, dos días después de que Sol del Sur revelara que Fiscalía ya había activado una investigación en torno al Ayuntamiento de Arona, Mena destituyó a García pasando por alto las advertencias de la mitad de su equipo de gobierno.

A partir de ese momento el cisma se hizo irreversible: seis de los 13 ediles socialistas exigieron el retorno de García y la salida de los asesores del alcalde al tiempo que advirtieron que si tales condiciones no se cumplían, se irían del gobierno e impulsarían una moción de censura. La negativa del alcalde a acatar tales exigencias y las tensiones entre las dos facciones se fueron radicalizando y al final exigían que Mena fuera descabezado como alcalde porque veían imposible que pudieran llegar a reconciliarse.

Dado que los ediles divergentes con el menismo tenían mayoría en la Junta Local de Gobierno, el 1 de julio, justo antes de que Luis García compareciera en Fiscalía para aportar las pruebas que apuntan a una posible trama de corrupción que compromete, entre otras personas, a la hermana del alcalde, este revocó la delegación de competencias en ese órgano municipal y las asumió directamente, erigiéndose como el alcalde con más competencias de España, lo que le valió el sobrenombre de alcalde absoluto de Arona.

Públicamente trató de disimular su jugada asegurando que la decisión de arrogarse todas esas competencias estaba relacionada con el estado de alarma, algo difícil de creer porque tal estado de alarma ya no estaba vigente. Su gabinete de prensa dijo también que otros muchos alcaldes habían hecho lo mismo para seguir atendiendo al riesgo de propagación por la Covid, pero ni aportaron nombres ni ha sido posible localizar ningún caso similar en el territorio español.

Durante la fase de análisis y mediación llevada a cabo por la dirección socialista tinerfeña, canaria y estatal, el propio García planteó la decisión finalmente adoptada por el PSOE entre las pocas posibles para intentar evitar que la mayoría de gobierno socialista de Arona saltara por los aires: que tanto él como el alcalde se hicieran a un lado y dejaran el gobierno a sus compañeros.

 

Fallo de cálculo

Durante las últimas semanas, Mena y sus fieles han echado varios pulsos al partido convencidos de que tenían las de ganar porque era prácticamente imposible que el PSOE defenestrara a un alcalde con mayoría absoluta y porque estaban convencidos de que en este Ayuntamiento no cabe una moción de censura.

Por ejemplo, Mena destituyó a García en medio de la tregua de dos semanas que había pedido el secretario general de los socialistas del Archipiélago y presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres. Y, además, se negó de manera reiterada a sacrificar a su cargo de confianza Nicolás Jorge, algo difícil de entender para el partido: si hubiera accedido a prescindir de su asesor, como le pedían dentro y fuera de su equipo, la crisis de gobierno que amenaza su Alcaldía, hubiera seguido derroteros muy distintos.

 

Sombras de corrucpión

Otro asunto que ha pesado contra Mena, ha sido la posible trama de corrupción detonada por Luis García en Fiscalía. Si el Ministerio Fiscal advierte que hay indicios de que esa trama exista y actúa como acusación en los juzgados, Mena quedaría en una posición muy delicada. Y si el PSOE ahora se hubiera alineado con el alcalde y este acabara cuestionado judicialmente, el escándalo podría afectar al partido a todos los niveles, incluso estatal.

 

 

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