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20:02h. Domingo, 18 de agosto de 2019

Hoy necesito hacer una reflexión

Hoy necesito hacer una reflexión, pero se agolpan en mi cabeza tantas cosas que no logro organizar mis ideas. Esto suele pasar cuando te sientes desprotegido e impotente y te das cuenta que está en peligro tu estabilidad emocional y laboral.

En este sentido, me he preguntado a lo largo de estos interminables días, cómo es posible que la justicia, que todos sabemos que se caracteriza por su lentitud, sea tan rápida tomando medidas cautelares sin contrastar la información, saltándose a la torera la presunción de inocencia y guiada solamente por intereses personales y políticos.

Sí, así como lo oyen, Su Señoría, escuchando solo la versión de la demandante que al parecer tiene una gran influencia ante la justicia y ante la policía local del Puerto de la Cruz, ha sentenciado y se ha quedado tan a gusto.

Pero su sentencia ha tenido graves consecuencias para mí no solo a nivel personal, ya que se está poniendo en juego mi integridad y se está vulnerando mi derecho a expresar y defender libremente lo que pienso y considero oportuno, sino que además la orden de alejamiento dictada repito con tanta premura y sin pruebas, me ha perjudicado profesionalmente, ya que los 200 metros establecidos por Su Señoría corresponden al área donde comparto mi vida con mi familia y amigos y sobre todo, donde realizo mi trabajo diario, ya que las personas que me conocen pueden dar fe de que como profesional he cubierto desde hace muchos años, los principales acontecimientos oficiales y lúdicos de mi cuidad.

Pero esto no se queda aquí, porque es muy triste darse cuenta de que la justicia cuando quiere puede y en los años que llevo realizando mi actividad profesional y por las características de la misma, he visto y he escuchado el testimonio de muchas mujeres desprotegidas que se quejan, las que aún están vivas, de la lentitud y mala gestión de la justicia española. Cuántas muertes se podrían haber evitado si se hubieran tomado las medidas oportunas… Cómo es posible que una mujer sufra abusos sexuales y tenga que soportar la presencia de su agresor porque no hay una ley que le obligue al menos a marcharse del barrio…. Podría estar días enumerando injusticias, pero en realidad lo que más me indigna y creo que es el resumen de esta reflexión, son las palabras de la jueza Alaya, que en 2017 declaró que “Hay una justicia para poderosos y otra para los que no lo son”.