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22:26h. Domingo, 13 de octubre de 2019

En la Grecia clásica explicaban el estornudo de una manera de lo más curiosa. Para ellos se trataba un presagio, un augurio de los dioses. Su definición se basaba en que desde el monte Olimpo, Zeus, Hera y compañía rozaban nuestro apéndice respiratorio para avisarnos de un evento de crucial relevancia o de cambio. La actualidad política y económica nos ha traído en estas últimas semanas, a ojos del mundo clásico, un fuerte resfriado. La quiebra de Thomas Cook y el cero energético en Tenerife ponen de relieve dos de las debilidades estratégicas a las que debemos hacer frente en Canarias.

Sobre el apagón que afectó durante casi 12 horas a la isla el pasado domingo 30 de octubre es aún pronto para pronunciarse. Una vez concluida la investigación tendremos datos suficientes para explicar lo ocurrido, pero no podemos seguir obviando un debate vital sobre nuestro modelo energético: es insostenible depender en un 90% de la quema de combustibles fósiles.

En lo referente a Thomas Cook, el estornudo también ha sido considerable. Tras acumular en los últimos ejercicios económicos cifras récord (visitaban nuestras islas 16 millones de personas), la quiebra del gigante de la turoperación ha hecho saltar todas las alarmas. Las ayudas a autónomos y pymes anunciadas por el gobierno liderado por Ángel Víctor Torres para evitar despidos, los 300 millones puestos a disposición por el gobierno central de Pedro Sánchez y la rápida reacción del Cabildo encabezado por Pedro Martín recuperando 230.000 plazas aéreas con otras compañías como Jet2, Vueling, Wizz Air y EasyJet son un ejemplo del compromiso socialista con la economía de nuestra tierra. Pero en Canarias tenemos desde hace años una acción pendiente. La reforma hacia un nuevo modelo turístico. 

Sin que sorprenda a muchos, durante la pasada legislatura tanto desde Gobierno de Canarias como desde Turismo de Tenerife Coalición Canaria dio más importancia a la presencia fotográfica de cargos políticos en ferias y eventos de promoción que a los avisos que emitía el sector. Tuvo que ser el municipalismo quien advirtiera, con la I Conferencia de Municipios Turístico de Canarias, sobre las necesidades de cambio. Un cónclave del que salió la conocida como Carta de Adeje, documento que recogía las necesidades expresadas por empresarios, sindicatos, ayuntamientos y thinks tanks del mundo del turismo (y que fue deliberadamente ignorado por Gobierno de Canarias y Cabildo de Tenerife en un ejemplo del partidismo más rancio de CC).

El eje del documento es claro: el mundo ha cambiado en estos últimos 50 años y debemos adaptarnos a ello. Los parámetros y mecanismos por los que un turista elige un destino no son los mismos desde la aparición de internet y la consolidación de otros destinos de la competencia. Es de vital importancia para Canarias que avancemos hacia un modelo basado en calidad, diversidad y sostenibilidad; en la digitalización de la oferta y en la formación de nuestros recursos humanos. El sol y playa y la turoperación no son una garantía, en exclusiva, para nuestra economía. 

Es ilusionante para Tenerife que los responsables de esa conferencia ocupen ahora importantes cargos de responsabilidad en el Cabildo insular. Pedro Martín, Ermitas Moreira y David Pérez son una garantía para Tenerife que llevarán el exitoso modelo de Guía de Isora, Adeje y Arona a toda la isla.

Debemos seguir trabajando para que estos estornudos no se unan a enfermedades más graves como la guerra comercial entre EEUU, China y Europa o el Brexit. Solo un gobierno de progreso liderado por Pedro Sánchez tendrá como ejes fundamentales la transición ecológica y el empleo y la digitalización. Sabemos por experiencia cómo maneja el PP estos asuntos. Fueron 7 años de recortes y precariedad, 7 años de salarios que no daban ni para llegar a fin de mes. Debemos seguir trabajando para que los gobiernos de España y Canarias, en sintonía, continúen solucionando los problemas del archipiélago.

 

Olivia Delgado

Senadora por Tenerife y alcaldesa de Arico