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23:38h. martes, 04 de agosto de 2020

No olvidaremos que esta pandemia ha arrebatado la vida de miles de personas y miles de abuelos y abuelas. Pero también debemos valorar las muestras de solidaridad de la sociedad en general, luchando en primera línea para ganar esta batalla al virus. Precisamente muchísimos jóvenes han estado en esa primera línea en hospitales como residentes, recién titulados en medicina o enfermería cuidando de los enfermos, ingenieros fabricando o diseñando equipos de protección, jóvenes cuidando de personas mayores ayudando a hacer sus compras para evitar que éstos corrieran riesgos. Esta crisis ha demostrado la solidaridad de la sociedad.

 

A los jóvenes de esta generación les dijimos que estudiaran, que lo hicieran para tener una vida mejor. Sin embargo, les ha tocado vivir dos crisis en menos de una década. Y esta llegó en un abrir y cerrar de ojos cuando empezaban a iniciar sus planes de vida, empezaban a recuperarse de la anterior crisis económica que incluso hizo que muchos jóvenes volvieran a hacer sus maletas, igual que hicieron sus abuelos para buscar fuera las oportunidades que no encontraban en nuestro país.

 

Los jóvenes fueron el colectivo más afectado de la anterior crisis económica, les impactó de lleno la reforma laboral del PP. Jóvenes que para  poder subsistir debían compaginar varios trabajos y tenían que compartir vivienda de alquiler porque no podían pagar uno completo individualmente. De hecho, solo 1 de cada 5 jóvenes en nuestro país logra independizarse antes de los 30 años. No solo tienen dificultades para encontrar un trabajo sino que cuando lo encuentran sufren una mayor precariedad laboral y salarial. 

 

Esta nueva crisis genera gran ansiedad en la juventud ahora que empezaban a tener nuevamente sueños y proyectos. Pero saben que desde el Gobierno se está poniendo en marcha una red de protección para no dejar a nadie atrás. Una red de protección también para la juventud que juega y jugará un gran papel en la recuperación económica de nuestro país.

 

Los datos muestran que durante esta crisis la caída de la afiliación se ha concentrado en los trabajadores temporales y en los jóvenes, que eran precisamente quienes desempeñaban mayoritariamente los trabajos temporales. Por lo tanto, es normal que vivan estas semanas de incertidumbre, con la preocupación extra de cómo les afectará esta crisis. El 50% de la destrucción de empleo se ha producido en personas menores de 35 años porque también se han visto especialmente afectados sectores donde trabajan jóvenes. 

 

Frente a la anterior crisis, la actuación de este Gobierno es totalmente distinta a la del Gobierno del PP. Ahora se está protegiendo el empleo por las medidas adoptadas como la  protección del empleo a través de ERTE, la protección a los autónomos o las moratorias y aplazamiento de Seguridad Social e impuestos. 

 

El Gobierno no eludirá su responsabilidad de establecer un nuevo marco de relaciones laborales, porque al final, lo que se ha visto en este último mes y medio es que los contratos temporales y los más precarios, que son precisamente los que ocupan los jóvenes, son los primeros expulsados cuando hay una crisis. 

 

Esta crisis debemos transformarla en oportunidad. Oportunidad para avanzar en la tan necesaria transformación ecológica y digital, en la reindustrialización de nuestro país pero siempre con la visión puesta en la necesidad de caminar hacia la sostenibilidad. Porque esta crisis también está demostrando que la naturaleza se puede beneficiar mucho con un cambio de modelo, como se puede apreciar en los miles de vídeos y fotos que nos han llegado a los móviles de cómo el parón de la economía ha hecho que la naturaleza respire y se vean, por ejemplo, delfines donde hacía décadas que no se veían o que el Himalaya se haya vuelto a ver desde algunos puntos de la India por primera vez en 30 años.

 

Por tanto, esta crisis no puede ser una excusa para fomentar más precariedad y desigualdad. Esta crisis debe ser la oportunidad de que hagamos las cosas bien, sin dejar a nadie atrás y de la mano de la juventud que tiene mucho que aportar en la reconstrucción económica y social de nuestro país.

 

(*) Olivia Delgado Oval es senadora por Tenerife y concejal en el Ayuntamiento de Arico

 

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