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21:06h. Martes, 12 de noviembre de 2019

ÉRAMOS POCOS Y PARIÓ LA ABUELA

Si hay un asunto que preocupa, por su incongruencia, es la excesiva burocracia que tenemos que soportar, ante cualquier iniciativa en las distintas administraciones. Es un mal endémico y parece que difícil de extirpar. Los actuales  y flamantes dirigentes del gobierno de Canarias, cabildos o ayuntamientos, han implantado una nueva moda, incómoda e inútil, que retrasa todo, burocratizando aún más, la siempre complicada relación entre los administrados y los responsables públicos.

Cuando se les pide una reunión,  a sus secretarios o secretarias, nos dicen que tienen orden de pedir la solicitud por escrito y en dicho documento hay que detallar, pormenorizadamente, el asunto que se va a tratar en la reunión pedida. Cuidado, no vale una somera explicación de lo que se quiere hablar, no señor, hay que escribir un verdadero tratado, reseñando hasta la más mínima incidencia que se quiera introducir en el encuentro.

En algunos casos, hasta para tratar con los susodichos secretarios o secretarias, tampoco vale la comunicación telefónica,  también hay que hacerlo por escrito y si se trata de un jefe de gabinete, ya hay que hacer hasta reverencia.

En resumidas cuentas, una estupidez con toda la significación que lleva la palabra. En la sociedad de la inmediatez en la que vivimos, estos requerimientos son ridículos y fuera de lugar. Ya sólo falta que nos pidan una instancia, con una poliza de 5 pesetas. ¡Lo que hay que aguantar!

Oscar Izquierdo, presidente de FEPECO