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00:37h. miércoles, 23 de septiembre de 2020

Depende de la actitud que se tenga ante los distintos acontecimientos diarios, que éstos se asuman con voluntad de afrontarlos, superarlos y vencerlos o puede suceder lo contrario, a saber, que el desánimo, las pocas ganas y la indiferencia, provoquen la inutilidad. Hay que tener voluntad de triunfar, de hacer, sumar, proponer, es decir, de ser proactivo.

Se trata de solucionar problemas, que impiden el desenvolvimiento normal de la actividad económica y del funcionamiento empresarial. Tenemos un tapón, por cierto, nada fácil de destapar, que se encuentra en una administración pública, obsoleta, desmotivada, colapsada, lenta, inoperativa y deficiente.

Es una realidad incuestionable, que preocupa y debería ocupar la atención de los responsables públicos para buscar los remedios oportunos, que desbloqueen una situación insoportable, para las empresas y los ciudadanos. Hay que modernizar, agilizar procedimientos, digitalizar, poner al día unas estructuras que tienen que servir para ayudar y no para entorpecer.  

Claro que es un reto complicado, precisamente por las inercias de mucho tiempo complaciente, pero es una obligación de unos gestores públicos responsables. Hay que derribar el muro burocrático que todo lo para, para abrir paso a la eficiencia.

*La REFLEXIÓN DEL VIERNES de Oscar Izquierdo