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00:29h. Martes, 18 de Junio de 2019

Tenerife necesita liderazgo

Empezamos un año ilusionante, con ganas de afrontar nuevos retos, dispuestos a seguir aportando soluciones, sin miedo a nada, ni a nadie, precisamente para avanzar. Los desafíos hay que verlos de cara y con espíritu de victoria, se trata de continuar, para abrir nuevos caminos de crecimiento.

 

Como dice Marcos Chicot "el objetivo de cada hombre no debe ser llegar a un punto, sino avanzar desde donde está". Este debe ser el planteamiento correcto, así como ejemplar, para construir con firmeza el desarrollo sostenible que necesitan nuestras islas.

Frente a este optimismo que nunca debe desaparecer, la experiencia y la historia reciente, nos enseña que en Tenerife todo se volatiliza en sueños, promesas, anuncios, estudios, propuestas, ocurrencias varias, planes y otras zarandajas, que no llevan a ninguna parte, porque no se arranca desde ningún sitio.

Nuestra isla, en los últimos años, de manera continuada ha perdido peso, tanto económico como político, en el conjunto del Archipiélago, ha dejado de ser el referente por antonomasia, para convertirse en la más vilipendiada; es como si fuera desinflándose como un globo de feria. Aquí no se hace nada, eso sí, se habla mucho, pero no se acometen con destreza los enormes retos a los que nos enfrentamos.

Hay políticos insulares, no todos, que viven en su mundo virtual, gracioso y ocurrente; que piensan que la gobernanza de la cosa pública es un mero plató de televisión o una obra de teatro vanguardista. Claro está que, desde los buenos sueldos, la poltrona, el despacho de moqueta y aire acondicionado, no se ve, ni se siente la realidad precaria que sufrimos. En pleno siglo XXI, Tenerife sigue atascada, desvertebrada territorial y socialmente, además de tener un mal endémico, esas colas continuas e insufribles.

El "respetito es muy bonito" como decimos por Canarias y éste se ha perdido totalmente a la isla y también a entidades representativas; es el resultado de pervertir la función pública que se ejerce, quitándole el abolengo que tiene, para sustituirlo por la chabacanería constante, mediocre o penosa. Instituciones que siempre han merecido el respeto más absoluto y queridas por todo el pueblo, se han convertido en motivo de mofa diaria, los salones nobles han dejado su digna e ilustre función protocolaria, para convertirse en ridículos escenarios de las más variopintas ingeniosidades, cada cual más esperpéntica.

Y a todas estas, entramos en un año electoral, seguro que nos queda por aguantar mucha medianía, soflamas variopintas o promesas con descuento. Rousseau, que era muy inteligente, dejó escrito que "siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas", alguno tendría que aprender.

Es necesario poner en valor a Tenerife, ya que tiene potencialidad para dar mucho y se hace ejecutando obras en carreteras, puertos, aeropuertos, hidráulicas, de equipamiento comunitario; es el momento de aparcar las ocurrencias, que tanto daño están haciendo y poner las últimas piedras en las obras que se realicen, porque es cuestión de hacer más que de hablar. Richard Branson sentencia que "un buen líder no se queda atascado detrás de su escritorio" nosotros añadimos que es necesario que se ponga el casco.

* OSCAR IZQUIERDO 
  Presidente de FEPECO