Buscar
10:46h. lunes, 30 de noviembre de 2020

Eran tiempos políticos apacibles, amorosos, glamurosos, de amiguitos, de ver como iban cogiditos de la mano, de abrazos de Sánchez a Iglesias. Hoy ellos saben que de esta guisa no pueden aguantar todo lo que queda de legislatura, porque cuando salgan los PGE, seguro que habrá desbandada general, porque Iglesias aboga por la liquidación del Régimen de la Transición, y Sánchez está en el limbo de la política que está marcando Iglesias que va de Presidente de tapadillo, así que o apoya Sánchez a su listo socio, o sigue estando dentro de la Constitución y aceptando el bipartidismo en la política española que tenemos desde la Transición.

Sánchez ha recibido muchas duchas frías en esa puesta en escena que ha querido implantar su política, ha experimentado el poco respeto y los ridículos que ha demostrado que le tiene su amoroso socio, siempre que ha salido a la palestra de algún medio informativo, no se ha cortado veladamente en erigirse y decir a regañadientes que es él el que manda en el Gobierno, como el presidente entre cortinas.

Hoy peinan tensiones estos dos políticos mal gobernantes, viven ya de espaldas uno del otro, posición esta que no va a traer nada aceptable para la política de gobierno y sí una ruptura total que es lo que se vislumbra que va a pasar en pocos meses según los analistas políticos y de una buena representación de los Barones y socialistas de Ferraz.

Se está llegando al "no va más" con estas políticas dementes que están proyectando estos elementos. Es de muy poco entendimiento que a los socialistas que tantas veces ETA mató y asesinó a dirigentes socialistas, este mismo Partido hoy Sánchez los acepta en su Gobierno y les hace carantoñas a Bildu portavoces de ETA, porque el comunista de Iglesias se ha erigido como el negociador de Bildu y de ERC para que estos aprueben los Presupuestos Generales, actuación deleznable que no ha gustado a muchos de los socialistas del propio Gobierno y ni que decir lo que de Sánchez piensan en Ferraz, sin contar con el asco popular que ha tenido esta aceptación de tener etarras en el Gobierno.

Estamos ya a la expectativa de lo que pueda pasar en este nuevo caminar del Gobierno después de la aprobación de los PGE.

Salvador Barnés