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20:52h. Lunes, 12 de Noviembre de 2018

Cuarenta años de Constitución

Que llevamos el Siglo XXI sin sacar la mano de esa masa viscosa Nacional, pegajosa, que se nos pega como una rémora a nuestras vidas. Es algo que para lo más-muchos de la nueva "ola" de los nuevos ricos del negocio político lo verán exagerado, pero en sus adentros aplaudirán que siempre hayan Cireneos, como la mayoría de la ciudadanía que ejercemos en España, siendo los cobayos de una Administración política que tiene mucho que aprender socialmente.

Queda todo en una sorda queja, igual toda esta patraña es para engañarnos a nosotros mismos ya que sin duda en este País la "Jerarca" nos oye, cuando nos manifestamos por cualquier motivo que atañe a un núcleo civil, y a veces a toda la población, somos tan velillos que creemos que nos hacen caso, que toman en consideración lo que se pide y de paso hacen todo lo posible para solucionar ese entuerto. MENTIRA casposa, se lo pasan todo por donde les da la gana, las quejas de la población es agua en cesta.

La verdad es que somos unos arrastrados de la mala suerte, ni en todo el Siglo XX tocamos bola, y por lo que vemos en este Siglo lo tenemos igual pero vistiendo en el Carefour o en el Corte Inglés.

Los conceptos están más que vistos por el ciudadanos, se nos odia por sectores, nadie por lo que se ve no tiene ni la más mínima semblanza de lo que es una ideología política, vamos todos al bulto como los morlacos. Somos incapaces de terminar con actos terroristas contra la cultura y contra la idiosincrasia  de un pueblo, que ríanse todos aquellos que piensan que los demás pueblos que nos ponen como información en los medios están peor que nosotros.

Dentro de ese concierto de Naciones del primer mundo, España por mor de sus iluminados  gobernantes  esta a las puertas del Parlamento Europeo de la UE, recogiendo las migajas que los demás "socios" nos regalan y encima nos consienten de que estamos en la puerta todavía. Todo esto esta más que sabido y clarificado por muchas fuentes políticas que después de hacer el ridículo ante ese Parlamento por esa forma de que se nos mira por encima del hombro, han decidido dejarlo, algunos y para no ser menos que lo que se baila en  España que es el escándalo financiero de lo que ganan los políticos, se quedan en Bruselas aunque sea por eso por hacer "cuórum". 

Cuarenta años desde que se proclamo la Constitución y todavía hay elementos facinerosos y enemigos de su propio pueblo que no lo acaban de ver ni entender que pinta una Constitución, cuando tantos siguen haciendo lo que les viene en gana, y encima "aforados".


Salvador Barnés