Buscar
18:21h. Miércoles, 26 de febrero de 2020

LAS ÓRDENES RELIGIOSAS EN SU DECADENCIA

Todo hace presumir que dejaremos en este primer cuarto de Siglo las grandes Congregaciones porque ya nadie está dispuesto y menos los jóvenes a una vida monacal y casta, arrastran todavía todo ese escaso fervor, y que si todavía sobreviven es gracias al personal laico que les ayuda y les permiten sobrevivir.

Casi todos los bienes de las Ordenes Religiosas están en número rojos y rozando la quiebra más absoluta, por gastar su dinero en el cuidado de sus enfermos y ancianos. La Iglesia no ha sabido atraerse a los jóvenes en estos tiempos difíciles que vivimos y tan ausentes de compromisos que se tienen de los cuales poco atractivo se tiene, estamos más en el tiempo del ocio que el de saber y querer contribuir para que esto no finalice.

Tenemos órdenes religiosas que tiene entre 500 y 800 años desde su creación, pero hoy viendo la aceleración que tienen estas órdenes en desaparecer hacen que sean un vestigio de la historia. A España siempre se le ha considerado la "Tierra de María Santísima", pero esos 40 años aferrados por obligación a la fe católica han hecho mucho más daño a la Iglesia que beneficio que podía tener el Dictador en esperar que su pueblo fuera a la fuerza igual de creyente que él. Hoy la Iglesia se ha abrasado ella sola con esa escolarización casi al completo. Todas las órdenes están en la misma tesitura de sobrevivir, el nuevo ritmo de vida implantado por la sociedad ha sido la guadaña para acabar con este noviciado.

Este año ha profesado 8 Jesuitas, Franciscanos, 5 Agustinos, 6 Dominicos, como se ve el tiempo es agónico y la vida contemplativa parece que ya ha dado su año de cerrar. Harían falta según la Iglesia cientos de frailes más, pero se ha quedado en que solo un reducido grupo de jóvenes son los que han tomado el testigo de esas Congregaciones en donde la edad media es de 70 años, esto se acaba y ellos mismos saben que están dando sus últimas bocanadas, por mucho que se quiera implantar la Iglesia, que mirándolo como se mire no ha hecho ningún esbozo para salir de este pozo de pocas creencias y menos para poder estar en un noviciado o en un seminario.

La política que hemos querido implantar nos hace decir se sea o no que somos laicos. España es un Estado aconfesional laico, pero sin embargo la Iglesia Católica sigue siendo el paladín de la Fe en este País y en eso trasciende la mayoría de este problema, más que serio para la Iglesia Católica.

Salvador Barnes