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02:32h. miércoles, 28 de octubre de 2020

Una nube de plagas es lo que nos sacude y en este caso también a Canarias. Meses sin salir, y por imperativo legal recluidos, las industrias del turismo con sus puertas cerradas, el comercio sin abrir y sin producir. El paro desenfrenado y aumentando por semanas, la comida en el super más cara, entrada económica en las familias cero, estamos en pleno tiempo de la especulación y de los estraperlistas, la industria automovilística sin ventas; Aeropuertos cerrados o al mínimo de tránsito, los muertos por esta pandemia ni se cuentan ya, porque sigue la epidemia y esto por lo que se ve, ha menguado pero sigue el contagio por muchos parches que se quieran poner, y se augura un otoño de órdago.

Los ERTE, están en su mayoría anclados, han cobrado algunos que han tenido esa suerte, pero los demás tendrán que seguir esperando. Hay quien piensa que se puede vivir del aire, y por eso seguimos teniendo esas colas de personas que van buscando el alimento, como si estuviéramos en la posguerra civil española y recibiendo el socorro azul de la Falange (70 años que han pasado de aquellas estampas y las volvemos a repetir).

Pues a todas estas "retahílas" de desgracias que tenemos, todavía hay desaprensivos que le "vacilan" al pueblo. Vemos que circulan folletos marcando los días en que abrirán los diferentes establecimientos turísticos en Tenerife. ¿esto qué, ha sido por sorteo, porque estas fechas diferentes de unos hoteles a otros, y en que zonas?. Es tanta la aglomeración de cosas que no se han resuelto, o se han hecho mal, o se han improvisado dándonos caramelos emponzoñados de mentiras diseñadas que tiene que haber salido de una mente podrida, ¿por qué se le dijo a la ciudadanía que los tres meses de reclusión forzosa que se tuvo que cumplir, las facturas tanto de luz como de servicios, cuando hubiera una relativa normalidad se pasarían poco a poco al cobro?.

Pero no hemos visto que se haga así, hay quien las ha pasado con cobro de urgencia y encima amenazando en llevar todo esos impagados al Juzgado. El dinero como se observa se está utilizando para mil cosas diferentes que para un momento como el que estamos pasando de penuria. Hay políticos que ejercen en despilfarrar el dinero público en proyectos que para ellos apuestan que serán votos a su favor, la pregunta cuando se ven estas cosas es,  ¿No había crisis?, o es solo para los zarrapastrosos  que les votan. Hemos entrado en la fiebre (no del oro), pero de nuevo se quiere implantar la fiebre urbanística del tan recordado pelotazo, que ahora se quiere volver a retomar.

Estamos en un perfecto embrollo, no hay empleo y el poco que asoma alguien tratar de boicotear o explotar el momento del necesitado que pide trabajo. Los aeropuertos empiezan a moverse, pero con mucho riesgo, a tal punto que el Presidente de la Autonomía Canaria ha dicho en volver "a dar pasos atrás con las fases de confinamiento otra vez,  si tuviéramos de nuevo una crisis sanitaria, y no es broma, es como dirían los"instruidos" que lo fuerte de covid ha pasado, nos hace pensar todo esto que es un juego fantasioso y mentiroso, ya que la mayoría dice lo contrario a lo que oficialmente se declara.

Se paralizó la construcción de un hotel en la "Tejita" por que se apeló de que era una aberración contra el medio ambiente y contra el paisaje, pero buscando la otra cara de la moneda y en el mismo Municipio, traemos al Circuito de Alta Velocidad de Atogo, aunque para los "modernos" esto es otra cosa, porque entra dentro de la normalidad. Pero acaso ignoran que esto también huele a depredación de territorio y atenta contra los recursos naturales. A esto SI y al hotel NO.

Parece una de esas apuestas del juego del Monopolio a cargo de un reducto de imbéciles que traman especular y hacer ese deleznable capricho con otros elementos políticos que esperan entrar en la Historia de Canarias como benefactores de la prosperidad y de la modernidad. Lo más lógico es que entren, ya que está vacío el puesto de LERDO y el de CATETO político, estos elementos están en alza para que los pongan en la Galería.

Salvador Barnés