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03:20h. Domingo, 25 de agosto de 2019

UN PUEBLO TOLERANTE

Tenemos que tener en cuenta que la mitad de las cosas que tenemos son una inutilidad, y la otra mitad sirven para menos que la primera. Nuestra sociedad se ha vuelto como un calcetín que lo reviras, lo de dentro fuera, hemos llegado al sexo casi gratis, pero lo caro es conseguir amor, eso es lo costoso. Si perdemos el teléfono entra como una desgracia personal y lo consideramos más doloroso que una amputación, se toman toda clase de estimulantes, y se fuma todo lo que verdea. 

Cuernos, eso que los antiguos por esa deshonra podían llegar al suicidio, hoy ha pasado a ser algo transitorio y es una forma de demostrar el cansancio hacia lo que en su momento era amor. Los títulos se compran sin ninguno reparo por parte de las dos partes, el que vende y el que compra, las dos partes sin escrúpulos y burlándose de la sociedad en la que viven, las iglesias ahora son puntos de cita a ciegas en donde se va a todo menos para lo que están pensadas

Hemos tocado la raya de la natalidad, somos un País de ancianos, no va esto con el despliegue social que debería de ser, las damas no están preparadas según ellas, y lo dejan hasta que cumplan de 35 años en adelante. Tanto alargar y blasonar de gastronomía haciendo grandes alardes de ella, y estamos rendidos todos a la "pizza" que es el nuevo "mana " de estas generaciones.

Nadie contrae matrimonio religioso, cualquier Concejal de un Ayuntamiento te hecha las bendiciones. El despojo humano lo vemos cuando alguien nos dice de la aberración de encontrar niños recién nacidos en contenedores.

Se han cambiado las formas, a los animales se les trata como personas por la sociedad y esta misma sociedad a muchos hombres les trata como perros. Somos tan modernos que hemos dejado sin resolver la que los Popes de esta sociedad han querido que así fuera, nadie estudia, eso es tan agobiante que no puede aconsejar a nadie a que estudie, así pueden vivir nuestros hijos hasta los 50 años en casa de los padres, de esta forma hay hijos que se jubilan antes que el padre.

Estamos totalmente intoxicados por el mal ambiente que nosotros mismos hemos tolerado por querer ser tan progres y demostrar que somos más demócratas que nadie, tenemos lo que nos hemos buscado y encima mantenemos una losa muy pesada que es la política y quienes las gobiernan.

A cierta generación esto les ha cogido entre dos pinzas, pero eso si tenemos Internet y las redes sociales que son las que marcan la pauta de todo lo dicho ya, porque si no fuera así díganme ¡¡qué sería de nosotros!!. Hemos tratado de construir muchas cosas positivas, no se ponen en duda pero nos sigue embargando la Ignorancia, la Injusticia y el Miedo, por mucho que digamos y queramos pasar página.

Salvador Barnes