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14:32h. miércoles, 28 de octubre de 2020

Es algo que políticamente nos cuesta aceptar al españolito de a pie, y más si es el producto de encuestas públicas, o a cargo de empresas privadas, no importa, es solo por saber cuantas opinan y de que opinan del bienestar político de los españoles, pues ya se sabe el bulo que siempre corrió por España, que cada español se siente Presidente y sin ninguna duda sabría mejor que este, gobernar España.

Nosotros estamos catalogados en todo el amplio espectro de países europeos como la nación con más obstáculos para gobernar que siempre se le han puesto. Pero acto seguido también es verdad que la superación y de las formas más ortodoxas se superan todos los objetivos por dañinos que sean.

El objetivo que se buscaba, era saber en que núcleo político el español se sentía más cómodo, menos amenazado y más libre. Todas estas encuestas han dado la opinión y el reflejo de lo que ha resultado en las muchas consultas que se han hecho desde el mes de enero del presente año hasta primeros de marzo. Simplemente se preguntaba en dónde se sentía mejor la sociedad, en la derecha o en la izquierda, ya que el centro desapareció con esa quimera que se hizo llamar Ciudadanos.

Pues con una verdad arrolladora y sin tapujos, hubo algo más del 60% que opinó que se sentían mejor y más resueltos con la izquierda, ya que se estaba viendo que se están haciendo amagos con la política de centro, que con el socialismo podría ser una comunión casi perfecta, ya que en una gran mayoría era lo que desea el pueblo.

La opinión que se sacó de la derecha el ciudadano era más bien retraída, fueron muchos palos seguidos y ninguna explicación del porqué todo ese revuelo. Es verdad que cuando perdió las elecciones Felipe González a manos de Aznar, se pretendió pintar un decorado de país con otro color, una nueva ventana que el ciudadano quería ver de nuevo y bajo otras perspectivas su país.

Pero "Los sueños sueños son" (calderón), no fuimos a peor esa es la verdad, pero si estuvimos más ofuscados sin saber donde mirar ni adonde dirigirnos después de ese desprecio colectivo altanero que se tuvo con la opinión que no quería que España entrara en la guerra de Irak.

Pero no hemos avanzado nada, porque lo que tenemos ahora es un laberinto vomitivo. Sánchez debería dejarse llevar por las sapiencias y la "savia" del centenario Partido Socialista y sin ningún miramiento "purgar" a su propio Gobierno de populistas, independientes comunistas y anti constitucionalistas, y volver a creer y a poner de nuevo es eslogan que tanto dio de sí ante la mayoría a la ciudadanía española con sus "100 años de Honradez y Firmeza".

Es la única y verdadera forma que se vuelva a creer en este Gobierno y en su partido y haya firmeza en su política.

Salvador Barnés