Basta ya de «plásticos voladores» en el vertedero de Arico

Jamás había visto tanta dejadez al tener el vertedero lleno de plásticos por todas esas terrazas de la gigantesca pirámide.

No sólo no es inevitable, como falsamente nos quieren hacer creer, además es que no hay normativa alguna sobre gestión de vertederos que ampare las decenas de miles de volados que sigue generando el vertedero de Arico, fundamentalmente plásticos, en días de viento que por otra parte son los normales en el sureste de Tenerife durante el periodo estival principalmente.

Ningún residuo, con la legislación en vigor en la mano, puede llegar al vertedero sin un tratamiento previo. Eso significa que en el caso del mal llamado Complejo Medioambiental de Arico todo debe pasar por la planta de tratamiento mecánico biológico a la que ellos disparatadamente llaman de ‘todo-uno’, queriendo decir como que da igual cómo mandes la basura que ellos la separan.

A la vista está, son incapaces incluso de separar lo más sencillo que son los plásticos que una vez rotas las bolsas debían ser aspirados por los sistemas automáticos para después ser debidamente embalados. La realidad es que ni toda la basura pasa por la planta de tratamiento ni la que pasa lo hace en las debidas condiciones porque se introduce más cantidad de la que las máquinas ´-y las personas- son capaces de «tratar» y estas son las consecuencias desastrosas para el entorno que vivimos un día sí y otro también.

La soluciones existen y estamos obligados a aplicarlas no sólo por las normativas europeas, españolas y canarias -que son de aplicación- sino por un mínimo compromiso de respeto por nuestro entorno natural y social, dado que éstos «plásticos voladores» favorecen la proliferación de insectos, ratas y demás independientemente de la afección al paisaje y a nuestras costas, que es a donde van a parar irremisiblemente con el paso del tiempo.

Las bolsas de plástico, que hace muchos años debieron haberse prohibido directamente, hay que separarlas y embalarlas convenientemente para que en ningún caso se conviertan en volados. Y, en todo caso, existen muchos vertederos en España -y desde luego en Europa- donde todo el resto que va al vertedero ha sido previamente prensado y embalado con el objetivo de ocupar menos espacio y evitar espectáculos como el vivido en estos días en las inmediaciones del vertedero de Arico: nubes de volados en dirección a los barrancos incluso del municipio vecino de Granadilla.

Por todo ello elevamos por enésima vez nuestra petición a la primera institución insular que irresponsablemente mantiene paralizado desde el 2009 ¡una década ya! el Plan de Residuos (PETEOR) que podía habernos evitado las millonarias sanciones europeas que se nos vienen encima por incumplir los objetivos mínimos de reducción y de reciclaje de residuos, obligados por la legislación comunitaria. Así que esta vez volvemos a gritar muy alto: ¡Cabildo de Tenerife, cumple la Ley, basta ya de «plásticos voladores» en el sureste de Tenerife!