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martes, 23 de abril de 2024 08:54h.

La Asociación de Vecinos Ibrahim Cubas, dispuesta a acabar con la marginación en Cabo Blanco

El reciente asesinato de Ibrahim Cubas, con tan solo 27 años, a manos de una toxicómana, en Cabo Blanco, Arona, no ha dejado indiferentes a los vecinos que han visto en su muerte un aviso, en especial para la barriada Fray Martín de Porres, en la que vivía el joven. Con este suceso Cabo Blanco parece estar nuevamente en riesgo de exclusión social, ya lo estuvo en la década de los  ochenta y los noventa del pasado siglo, junto con el barrio aronero de El Fraile. 

 

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El colectivo, surgido tras el asesinato de un joven a manos de una toxicómana, reclama al ayuntamiento de Arona un plan social a largo plazo

La barriada, como se conoce a las viviendas sociales de Fray Martín de Porres, es un foco de tráfico y consumo de estupefacientes y si en el pasado la heroína hizo estragos, en la actualidad es la venta y  consumo de crack el que está ocasionando serios problemas en la zona, por lo que en días pasados, tras la muerte de Ibrahim,  jóvenes y vecinos impidieron el tránsito rodado de vehículos con personas que acudían al lugar en busca de su dosis.

Los dos barrios citados, los más marginales de Arona, siguen siendo desde hace décadas caldos de cultivo para la marginación social. La inmigración, el paro, la escasa formación y la casi nula igualdad de oportunidades hacen mella en sus habitantes.

Ante este panorama, la nueva Asociación de Vecinos Ibrahim Cubas, creada a raíz del asesinato, reclama al ayuntamiento de Arona el desarrollo de un plan social a largo plazo que lleve a cabo la aplicación de programas de formación y deportes, así como políticas de empleo que permitan recuperar la dignidad a sus habitantes. Con ese fin, el colectivo pretende reunirse en breve con los responsables municipales para abordar las estrategias necesarias, dotadas de un plan de acción y financiación.

“No queremos que el alcalde de Arona, José Julián Mena, nos asfalte una calle o nos prometa un empleo con el fin de callarnos la boca, tras lo sucedido”.  “Este barrio tiene voz y voto y se alza para pedir justicia y para que nuestros hijos no sean pasto de la desigualdad social y tengan las mismas oportunidades que el resto”, así se expresó ayer para Sol del Sur Tenerife, uno de los miembros del colectivo que,  al igual que el resto de vecinos, critican y afean que responsables políticos de Arona “no acudieran a dar el pésame a los familiares de la víctima, ni al entierro”. En cambio, “les faltó tiempo para sacarse la foto en la manifestación que convocamos en defensa de nuestro barrio y proponernos prebendas para que no hagamos mucho ruido”, añaden.

Según el portavoz del colectivo, Bentor Trujillo, “la muerte de Ibrahím ha sido el detonante para que a las pocas horas del trágico suceso, amigos, familiares y vecinos decidiéramos formar una asociación para que la muerte del joven no caiga en saco roto”. “Queremos conseguir mejoras sociales y trabajo para que el barrio salga de la pobreza y la marginación”. Comenta que, el  problema de Cabo Blanco “viene de viejo y no pasa sólo por la dotación de más policía”. En su opinión “hay que aplicar políticas de reinserción social, dotadas de recursos económicos,  que permitan crear infraestructura deportiva, así como desarrollar un amplio programa de actividades educativas y culturales que saquen a los jóvenes de las calle y les evite caer en la droga”.

Con el fin de trabajar por el barrio, el nuevo colectivo reivindica al ayuntamiento, justicia por la muerte de Ibrahim Cubas, se manifiesta contra la venta de drogas, a la vez que exige más seguridad y derecho al descanso. Pide también, la eliminación de las barreras arquitectónicas a favor de las personas con movilidad reducida, a la vez que reclama solución a los problemas de aparcamiento. Exigen, además de actividades de formación y deportivas de carácter gratuito, un plan de empleo enfocado a los parados y paradas del barrio.