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lunes, 04 de julio de 2022 03:12h.

Más de 70 personas trabajan en el cuidado de la red de senderos y áreas recreativas de Anaga y Teno

El Cabildo de Tenerife, a través del área de Gestión del Medio Natural y Seguridad destina al cuidado y mantenimiento de los Parques Rurales de Anaga y Teno un total de 72 personas, pertenecientes tanto a la propia plantilla de la institución insular como a encargos a las empresas públicas Gesplan y Tragsa o personal de convenios de empleo como es el caso del Programa de Empleo para la Transición Ecológica (PETE)

 

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Es fundamental mantener la red de senderos y áreas recreativas de ambos parques en el mejor estado posible, por seguridad tanto para los visitantes como para los usos tradicionales de la población local

“En el Parque Rural de Teno trabajan 38 personas que se ocupan del mantenimiento habitual y necesario de parque, y entre ellos hay siete de nueva incorporación al programa PETE”, ha indicado la consejera de Gestión del Medio Natural y seguridad, Isabel García, quien ha añadido que en Anaga “desarrollan sus labores 25, más 9 del mismo programa de empleo, que centran su trabajo en labores de mantenimiento y mejora de senderos y pistas del Parque”.

Este programa trata de desarrollar proyectos generadores de empleo en materia de lucha contra el cambio climático y la transición ecológica justa, y comporta la contratación de personas trabajadoras desempleadas.

“Ambos parques gestionan una extensa red de senderos, sobre la que  se centran los esfuerzos de mantenimiento para garantizar la seguridad y el disfrute de los usuarios, tanto visitantes como población local”, ha indicado la consejera.

No obstante, este personal además atiende funciones de control de flora exótica, mantenimiento y cuidado de las áreas recreativas y de acampada, y mejora de las vías rurales.

La isla de Tenerife cuenta con dos parques rurales, el de Teno y el de Anaga, que comparte protección con la figura de Reserva de la Biosfera. Esta denominación se aplica sobre espacios sobre cuya gestión se actúa de manera que se consiga armonizar la conservación con las actividades de uso público y desarrollo local. Se trata de zonas en las que coexisten las actividades agrícolas y ganaderas o pesqueras con procesos de importancia ecológica, dando lugar a un paisaje de gran interés. Su finalidad principal es la conservación de todo el conjunto, mediante el desarrollo armónico de las poblaciones locales y la mejora de sus condiciones de vida.