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viernes, 02 de diciembre de 2022 16:16h.

Granadilla de Abona lanza la campaña “Playas sin colillas”

El Ayuntamiento de Granadilla de Abona, a través de la empresa pública Sermugran, lanza una campaña para concienciar a la población sobre el impacto medioambiental y sanitario que generan las colillas en el litoral y zonas de baño del municipio.

 

Granadilla playas sin colillas Material campaña(1)
El Ayuntamiento, a través de Sermugran, desarrolla jornadas informativas en septiembre y octubre

El presidente de Sermugran, Marcos González explica que se ha puesto en marcha una campaña de concienciación ambiental denominada “Playas sin colillas”, con jornadas informativas a pie de playa durante los meses de septiembre y octubre, en las que educadoras ambientales informarán a los usuarios de nuestras playas del impacto de las colillas, además de entregarles un folleto informativo y un cenicero portátil. 

Por su parte, la vicepresidenta de Sermugran, María Candelaria Rodríguez, indica que también se instalarán una serie de carteles informativos y tres dispensadores de ceniceros portátiles, que se colocarán en las playas de El Médano, La Tejita y La Jaquita. 

Además, esta iniciativa se difundirá a través de las redes sociales con una serie de infografías y un vídeo promocional de la misma. En cuanto a las jornadas informativas, se inician mañana viernes, 30 de septiembre, en la playa de El Médano, en horario de 17.00 a 20.00 horas, y continuarán en los días sucesivos; el sábado 1 de octubre en La Jaquita, de 9.30 a 12.30 horas; el domingo 2 en la playa de La Tejita, de 17.00 a 20.00 horas, y el viernes 7 en El Médano, el sábado 8 en Los Abrigos, y el domingo 9 en La Tejita, en horario de 9.30 a 12.30 horas.

500 litros de agua. Las colillas son el residuo más desechado en todo el mundo y se caracterizan por ser altamente contaminantes y nocivas, ya que contienen numerosas sustancias químicas, así como microplásticos, que afectan directamente a la vida marina, pudiendo una sola colilla contaminar 500 litros de agua. Contaminan tanto como los plásticos, ya que sus filtros están compuestos principalmente de microplásticos, concretamente de fibras de acetato de celulosa, y que al ser abandonadas incorrectamente en el medio ambiente, se descomponen y terminan entrando en la cadena alimenticia de la fauna marina, incluso en la nuestra, generando graves problemas de salud.