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jueves, 20 de junio de 2024 21:55h.

“El Rey pasmado”

El mensaje navideño de su graciosa majestad me lleva a la película dirigida por Imanol Uribe hace 32 años. “El Rey pasmado”, retrato burlesco en el que Felipe IV, interpretado por Gabino Diego, se queda alelado al contemplar el cuerpo desnudo de Marfisa, una prostituta de la Villa, que imita la postura de la Venus del Espejo.

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Mensaje de Navidad del rey Felipe VI

Este hecho provoca un agrio debate entre el Gran Inquisidor, que condena la actitud del Rey, por considerar que ha incurrido en grave pecado, y el padre Almeida, misionero jesuita que tilda el suceso como algo que pertenece al área estrictamente personal, sin que ello afecte a su capacidad para gobernar.

El rey, aún obnubilado por la visión de la cortesana, se empeña en contemplar desnuda a su mujer, la reina Isabel de Borbón, objetivo que consigue con la ayuda del jesuita y del conde de la Peña Andrada.

Esta comedia satírica destapa la hipocresía que distingue a las realezas y a su entorno más cercano, a la hora de relacionarse con el pueblo llano. El esfuerzo de mantener la serenidad ante el precario equilibrio entre el amor y el odio que le profesan sus presuntos súbditos le debe resultar bastante complicado a nuestro Felipe VI.

En quién le haya escrito el discurso, se advierte la intención inquisidora, que se cuela en todos los renglones, ante el espejo de una España despendolada y plurinacional pecadora contra la que solo cabe extirpar el “germen de la discordia”.

España libidinosa y descarada que pasma a un rey televisado con los ojos anegados en exagerada pesadumbre y que bien haría en exigir a Letizia que desnude su trabajada silueta de reina y le muestre en cueros a aquella joven periodista de clase media cuidadosamente destruida, para que el último de su linaje comprenda el cambio de un país que ya no es el que le enseñaron.