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martes, 27 de septiembre de 2022 13:50h.

San Miguel de Abona reconoce la labor de “Toño, El Cura”

La plaza del núcleo sanmiguelero de Cruz Ballena recibía en el día de ayer, y de forma oficial, el nombre de “Antonio González León ”Toño, El Cura”, vecino de San Miguel de Abona,  luchador por los demás y defensor a ultranza de los derechos de la vida y de la humanidad.

 

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San Miguel de Abona reconoce la labor de “Toño, El Cura”

En el acto, estuvo presente el alcalde, Arturo González, el obispo de Tenerife, D. Bernardo Álvarez, miembros de la Corporación Municipal, párrocos del municipio, numeroso público y familiares de “Toño, el Cura”, nombre con el que todos conocían a un hombre cercano, muy querido por todos, que ayudaba calladamente y sin alardes y que se supo ganarse el cariño y el respeto de sus parroquianos, alumnos, compañeros de docencia y de todas aquellas personas que tuvieron la oportunidad de conocerlo.

Un reconocimiento oficial que fue apoyado por todo el Pleno y por numerosos vecinos teniendo en cuenta su trayectoria y en reconocimiento a su figura, méritos y vinculación con el municipio de San Miguel de Abona en general y la zona de Cruz Ballena en particular.

Antonio González León, Toño”El Cura”, nació en la calle La Cruz de San Miguel de Abona el 21 de mayo de 1955 y falleció el 11 de agosto de 2019.

El 31 de agosto de 1981, a los 26 años de edad, fue ordenado de Presbítero en la iglesia parroquial de su pueblo natal, siendo  su primer destino parroquial la isla de La Gomera. Posteriormente fue trasladado  a  La Orotava donde permaneció 17 años. Luego pasó a ser el primer vicario episcopal de zona de la Vicaría Territorial nº 3 “Tenerife Norte”.

En 2003 fue nombrado director y miembro de la junta rectora de la Fundación “Franchy”; y en 2004 quedó encargado de la atención del templo parroquial de San Francisco del Puerto de la Cruz.

En el mes de julio de 2006 el obispo, D. Bernardo Álvarez, dispuso el traslado de D. Antonio a Guía de Isora y en septiembre de 2008 tomó posesión como párroco de San Casiano en Las Galletas (Arona), donde continuó durante seis años, mientras se lo permitió su salud. 

En 2014 se agravó su enfermedad y tuvo que dejar la actividad parroquial. Por ello, pasó los cinco últimos años de su vida en su pueblo natal, San Miguel de Abona.