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miércoles, 21 de febrero de 2024 15:56h.

El Servicio Canario de la Salud y la Asociación Española de Vacunología han rememorado recientemente en Bolivia la ruta de la expedición filantrópica de la vacuna de la viruela que comenzó su aventura en 1803.

Expedición contra la viruela de 1803

En 2016 se cumplirán 210 años de una de las mayores hazañas de la salud pública en España, una misión que tuvo como protagonistas a un grupo de niños gallegos expósitos, sin hogar,  que durante años viajaron por los territorios de ultramar portando la vacuna contra la viruela para inmunizar a la población durante el reinado de Carlos IV y sin los cuales esta gran aventura humanitaria no hubiese podido llevar a término. 

Momento del acto

Dos siglos después, la Asociación Española de Vacunología, presidida por el canario Amós García, también epidemiólogo del Servicio Canario de la Salud (SCS) de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha recordado esta aventura rememorando, en Bolivia, la ruta de la Expedición Filantrópica de la Vacuna de 1803. 

Eran tiempos convulsos: un período de grandes reyes, guerras empobrecedoras y abismales diferencias sociales. En este escenario en apariencia sombrío, desde España se llevó a cabo una hazaña sin precedentes en la historia de la medicina y de la salud pública; una aventura que se convertiría en la primera gran misión sanitaria para inmunizar a la población al otro lado  del Atlántico y una empresa humanitaria colosal: 'Real Expedición Filantrópica de la Vacuna', llevando a los territorios de ultramar y países americanos, donde la devastadora enfermedad había sido introducida durante la conquista, la vacuna contra la viruela con unos portadores muy especiales: un grupo de niños gallegos sin hogar. Esta misión fue dirigida por los médicos Francisco Xavier Balmis y José Salvany. 

Ante el riesgo que suponía para Europa y América la expansión de la viruela, el rey Carlos IV aprobó esta iniciativa con la que se ideó un sistema de vacunación, muy aceptado en la época, conocido como 'brazo a brazo'. 

Fue entonces, el 30 de noviembre de 1803 cuanto la  Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partió del puerto de La Coruña a bordo de la boleta 'María Pita' con 25 niños y un equipo de sanitarios que durante tres años de travesía, visitaron Canarias, Venezuela, Cuba, México, Cartagena de Indias, Perú, Filipinas y Maco. 


Canarias, clave en la gran misión sanitaria española 


El primer desembarco de la misión fue el puerto de Santa Cruz de Tenerife, justo diez días después. A partir de este momento, Tenerife se convirtió en un centro difusor de la vacuna para el resto de islas del Archipiélago. El sistema de inmunización, diseñado por el Dr. Balmis, consistía en que los niños de lugares de origen se 'contagiaran' del virus de la viruela para que fuesen huéspedes  y llevarla en sus brazos. 

Después de un mes, los expedicionarios, junto a estos pequeños valientes,  abandonaron Tenerife para cruzar el Atlántico e iniciar una expedición en tierras americanas. La misión se ralentizaba cada vez más porque para poder llevar a cabo esta campaña sanitaria internacional con éxito, no sólo había que cumplir con el itinerario diseñado para propagar la vacuna, sino que el propio hecho de ir paso a paso conociendo nuevos territorios, gente, lugares y costumbres, convirtió esta aventura en una gran fuente de conocimiento etnográfico. 

Los propios participantes de la  Real Expedición Filantrópica de la Vacuna también sufrieron los percances de un viaje tan largo. Varios de estos anónimos y valientes niños murieron y el estado de salud del subdirector de la misión fue empeorando durante el trayecto hasta fallecer, sin desistir en su tarea, una vez finalizada la misión en 1810 en Cochabamba, Bolivia. 

Un hito recordado 200 años después
  Esta historia, poco conocida y de gran valor por lo humano y objetivos del viaje, es conocido como una de las grandes misiones de la historia en pro de la salud pública no solo en España sino en el continente americano.  

Por eso, casi 210 años después, la Asociación Española de Vacunología, con la figura del epidemiólogo del Servicio Canario de la Salud, Amós García, retomó la idea de homenajear la figura altruista de esta expedición visitando la ciudad del fallecimiento de Salvany, Cochabamba. Un acto que no pasó desapercibido para las autoridades locales, a las que acudieron, entre otras autoridades, el embajador de España en Bolivia, Ángel Vázquez; el alcalde de Cochabamba, José María Leyes, quien además entregó una carta para hacer llegar al consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, Jesús Morera; el arzobispo Óscar Aparicio y el vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología, Fernando Moraga. 

“Si algo ha caracterizado a este acto institucional ha sido su carga emocional, ya que sin duda alguna, ha servido para recuperar la memoria histórica de uno de los grandes médicos salubristas de este país, que con muchas dosis de idealismo, se lanzó a una epopeya que ha sido fundamental para erradicar un enfermedad, la viruela, que era una gran lacra para la humanidad”, reconoce Amós García. 

“No cabe duda de que las juntas de vacunación que se fueron creando durante esta histórica expedición fueron el germen de la estructura del sistema de salud público en España, que actualmente, es uno de los pilares de la sanidad universal en nuestro país”, sentencia Amós García.