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02:41h. miércoles, 01 de diciembre de 2021

Este próximo domingo 31 de octubre se retrasará el reloj una hora para adaptarnos al horario de invierno

El domingo 31 de octubre se retrasará el reloj una hora para adaptarnos al horario de invierno.  En el caso de Canarias, a las 2.00 horas pasará a ser la 1.00 de la madrugada, y en la península a las 3.00 horas, serán las 2.00 horas, retomando así el horario de invierno.

 

 

Cambio de Hora
El domingo 31 de octubre se retrasará el reloj una hora para adaptarnos al horario de invierno.

Esto significa que se ganará una hora de sueño y a partir de ese día la sensación es que anochecerá antes. Este cambio de hora se produce el último domingo de octubre de cada año y forma parte de la Directiva Europea 200/84CE que también establece la aplicación del horario de verano a finales de marzo.

Esta normativa es de obligatoria aplicación en todos los países miembros de la UE y tiene como objetivo lograr un ahorro energético y aprovechar las horas de luz natural. Supone además un beneficio para sectores como el transporte y las comunicaciones, para la seguridad vial, las condiciones de trabajo, la salud, el turismo y el ocio, según argumentaba la Comisión Europea en 1999.

Esta misma institución realizó en 2018 una consulta pública a todos los ciudadanos europeos en la que más del 80% de los 4,6 millones de personas que participaron se mostraron a favor de acabar con los cambios de hora. Con este resultado, la Comisión propuso acabar con esta práctica y que en marzo de 2019 se produjese el último cambio de hora. La falta de consenso entre los estados y de evaluaciones de impacto ha hecho que Europa retrase la posible anulación del cambio horario.

El origen romano

El origen del cambio horario se remonta a la Antigua Roma, cuando las clepsidras o reloj de agua de los romanos tenían diferentes escalas en función del mes del año que fuera. Así, en la latitud de Roma, la tercera hora tras el amanecer, la hora tertia, empezaba (usando el horario moderno) a las 09:02 y duraba 44 minutos en el solsticio de invierno, pero en el de verano comenzaba a las 06:58 y duraba 75 minutos, según relata el historiador Jérôme Carcopino.

En la Primera Guerra Mundial

Mucho más cercano, otro de los antecedentes del moderno horario de verano se remonta al 30 de abril de 1916, cuando, en mitad de la Primera Guerra Mundial, el gobierno alemán decidió que todos los relojes se adelantarán una hora para reducir el uso de luz artificial y ahorrar energía.

Dos años más tarde y, con el mismo propósito de ahorrar energía en el marco de la Primera Guerra Mundial, el presidente estadounidense Woodrow Wilson firmó un decreto en 1918 para adelantar la hora. No obstante, todas estas iniciativas fueron revertidas una vez que acabó la guerra.

Una decisión desde el Golfo Pérsico cambió el horario de Europa​

Fue un acto de represalia a los países que apoyaron a Israel en la Guerra del Yom Kippur (el 6 de octubre de 1973, día del Yom Kipur, o Día del Perdón para los judíos, las tropas de los países árabes lanzaron una ofensiva a gran escala contra Israel. Tras tres semanas de combates, los israelíes junto con Estados Unidos, lograron restablecer su hegemonía).

Entonces los países árabes de la OPEP decidieron dar un golpe en la mesa, y establecieron un embargo a los países occidentales que apoyaron a Israel. El precio del barril de petróleo entonces aumentó de 2,90 dólares a los 11,90 dólares, este incremento de los precios del petróleo ocasionó un fuerte aumento de la inflación a nivel mundial.

 

La respuesta internacional

El embargo duró seis meses, pero seis meses muy largos. Así que a partir de 1974 hubo un cambio de horario, para cambiar los usos y disminuir el gasto. España fue de los primeros países que se adaptó a la medida, aprobada el 5 de abril de 1974; Francia lo haría en 1976 y Portugal en 1977.

Una medida que llevó a muchos países europeos a cambiar la hora durante el invierno para ganar más tiempo de luz a primera hora de la mañana, cuando supuestamente las fábricas y oficinas necesitaban toda la energía. Con más iluminación natural, gastarían menos energía.