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domingo, 26 de mayo de 2024 23:13h.

El talento en el sector vitivinícola canario y su generación de relevo

Identidad, profesionalidad, emprendimiento y relevo generacional son algunos de los conceptos que aglutinan Daniel Martín Navarro, Verónica Nieves Rodríguez Mendez, Miguel Morales Morin y Naoto Akiya López,  alumnos de los ciclos de vitivinicultura de los institutos de enseñanza secundaria de Arico y La Guancha en Tenerife, Zonzamas en Lanzarote, y Vega San Mateo en Gran Canaria. 

 

Miguel, Naoto, Verónica y Daniel (2)
Miguel, Naoto, Verónica y Daniel

Los cuatro estudiantes destacan en sus centros educativos por tener las mejores calificaciones. Por ello,  la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria y de la Universidad de La Laguna, a raíz de su desempeño y esfuerzo, les ofreció la posibilidad de participar, junto con profesionales y técnicos del sector, en el primer seminario de actualización de catadores de vino de las Islas Canarias, celebrado el pasado mes de julio. 

El subdirector de la Cátedra, Gabriel Santos García, explicó que la radiografía del perfil del alumnado que está realizando el cambio generacional en el sector vitivinícola dentro del archipiélago tiene  una media de edad de 44 años. Sin embargo, añade que varía dependiendo de la  isla en donde residen. “En la actualidad,  destaca una mayoría de varones implicados, pero no en datos relevantes con respecto a la mujer involucrada en el cambio. Ambos, se encargan junto con enólogos, bodegueros y viticultores asentados en configurar el presente y el futuro de los vinos de Canarias”, agrega Santos.

 

Denominador común: la pasión por el sector

Son muchos los factores que intervienen al momento de adentrarse en el mundo del vino. Pero, en este sentido,  todos tienen un denominador común y es la pasión por el sector. Sumilleres y bodegueros con alta capacitación, insisten  en que uno de los requisitos fundamentales es la formación de esta nueva generación, ya que a través de ella podrán desarrollarse profesionalmente. 

Por ejemplo, Daniel y Miguel, dos de los estudiantes, han sabido aportar su creatividad y autenticidad para incentivar una viticultura territorializada. Es decir, virtudes empleables en el campo y en la bodega para conseguir vinos con personalidad propia y con un carácter diferenciador.  Verónica y Naoto, por otro lado, han decididos reinventarse convirtiendo su hobby en profesión: sumilleres especializados y enfocados principalmente en estar en constante formación para estar actualizados sobre las tendencias y el auge del sector, sobre todo, en cómo promocionar la cultura del vino de las Islas Canarias.