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14:00h. miércoles, 16 de junio de 2021

La CEOE podría expulsar a ASHOTEL y a la CEHAT, por incumplir el código ético tras la condena de Marichal

Cisma en los Empresarios Hoteleros, la Patronal que aglutina a todas las asociaciones empresariales de España, la CEOE, podría expulsar a ASHOTEL, por no cumplir con el código ético. Su presidente Jorge Marichal, que ha sido condenado por fraude fiscal, puso sus cargos como presidente a disposición de los asociados,  pero tanto ASHOTEL como la CEHAT no han aceptado la renuncia, y por el contrario le muestran todo su apoyo.

Jorge Marichal presidente CEHAT_Fotor
Jorge Marichal, ha sido condenado a dos años de cárcel y una multa de cerca de 600.000 €

Lo que pasa es que vivimos en España, un país de rufianes y Lazarillos de Tormes, donde estamos acostumbrados a los grandes escándalos de corrupción, incluso algunos los admiran, la frase de "si no estas imputado en algún caso de corrupción, no eres nadie", o "aquí no dimite ni Dios", se pusieron de moda en la etapa de la burbuja inmobiliaria en España.

Aquí no se está juzgando al Presidente de ASHOTEL, que como presidente ha hecho una gran  y acertada labor, aquí de  lo que se trata, es de un empresario con muchos intereses en el sector hotelero, que  ejerce de empresario y que representa a varias  asociaciones Empresariales, el cual está condenado por Delito Fiscal, y  ser acusado de Delito Fiscal tiene unas grandes connotaciones de intencionalidad estafa , fraude.

Jorge Marichal puso su cargo a disposición de su asociación por la trascendencia del hecho de ser condenado, pero lo comunica nueve meses después de ser condenado (esto no es precisamente trasparencia ni lealtad a su comité ejecutivo).

Todos los empresarios, tienen el deber de moral y normativo de ser transparente  y cumplir con la legalidad, lo primero que se debe hacer, es mantener una imagen de seriedad, honestidad y cumplir con la sociedad civil.

Han habido grandes personas, que ocuparon cargos de mucha responsabilidad, como por ejemplo el Rey Emérito, y por Delito Penal han dejado o dimitido de sus responsabilidad, por no perjudicar a lo que representan.

Varias asociaciones, o mejor dicho sus comités ejecutivos han mostrado un apoyo precipitado y con unas motivaciones penosas, carente de toda prudencia y parece que se extralimita  en sus funciones ante esta desafortunada situación.

Que tengan simpatía y les duela la situación que está viviendo su presidente, compañero, amigo, o socio, no es de recibo para que hablen en nombre de todos los asociados empresarios.

Los que han salido en defensa de un condenado por un delito contra la Hacienda Publica, y no le dan la importancia que se merece, y lo ven como algo normal, se convierten en cómplices de la inmoralidad, son simplemente unos rufianes, u otros Lazarillos de Tormes más.