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lunes, 22 de abril de 2024 00:17h.

Loro Parque acusa a PETA y WAP de ser grupos ecoterroristas

Loro Parque ha denunciado las presiones que grupos extremistas animalistas están ejerciendo sobre varias compañías del sector. Wolfgang Kiessling, presidente del grupo Loro Parque, Christoph Kiessling, vicepresidente, y Javier Almunia, director de Loro Parque Fundación, ante autoridades y un público, perteneciente en su mayor parte al sector turístico, realizaron una declaración conjunta en la que presentaron a la ciudadanía la situación de amenazas de las que están siento objeto en la empresa que dirigen.

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La Embajada Animal del Puerto de la Cruz explicó las amenazas de las que el propio parque y otras empresas turísticas están siendo objeto por parte de grupos como PETA y Word Animal Protection (WAP) considerados ecoterroristas

Wolfgang Kiessling comenzó su intervención dejando clara la transparencia que Loro Parque ha mantenido, siempre, en su actividad.  El presidente de la compañía fundada hace ya 51 años, explicó que alrededor del activismo animalista se ha creado últimamente “una nueva industria muy poderosa y muy agresiva, con compañías que son realmente ecoterroristas, y que atacan para conseguir dinero de donaciones y trabajan con mentiras e irregularidades".

Christoph Kiessling continuó presentando el alcance y la repercusión de las acciones de presión de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) y WAP (World Animal Protection) y las amenazas que estos grupos extremistas están llevando a cabo, según explicaba:

 “Loro Parque y todo el sector turístico son víctimas de los ataques de los ecoterroristas, como PETA y WAP. Estas organizaciones, supuestamente animalistas, pretenden eliminar la capacidad de libre decisión de las personas que quieren visitar zoológicos y acuarios, imponiendo su criterio a través del miedo. Mediante coacciones y chantajes pretenden conseguir que las agencias de viajes, turoperadores y hoteles se inclinen ante las amenazas dejando de ofrecer estos destinos a sus clientes”. En su alocución Christoph Kiessling explicó que Loro Parque lamenta que colaboradores suyos, como recientemente Jet2holidays el mayor turoperador inglés, haya tenido que dejar de vender entradas a zoológicos acreditados porque están relacionados con cetáceos.

Estas presiones, explicaron, están afectando a la libre decisión de las personas a la hora de elegir sus destinos en vacaciones, bajo el miedo de verse afectados por algunos de sus ataques. Esto supondría, continuaban, una pérdida de libertad. Una coacción que, además, seguiría creciendo hasta conseguir que todo el mundo siga sus consignas, en cuanto al consumo de carne, cualquier producto derivado de animales, o incluso el derecho a tener mascotas.

 

La industria del activismo

Durante la presentación, Christoph Kiessling presentó un resumen que explicaba las acciones llevadas cabo por los grupos extremistas PETA Y WORLD ANIMAL PROTECTION. “PETA y WAP son dudosas organizaciones que se cubren con el manto de los animalistas mientras sus fondos van dirigidos a campañas de marketing y desprestigio para conseguir notoriedad en medios a través de sus campañas, sin realmente hacer nada por los animales a los que supuestamente ayudan”.

 

Esta actividad está englobada, según explicaron, en un nuevo tipo de negocio que, realmente, corresponde más al marketing que a una preocupación real por el bienestar animal. En este sentido, declaró que ninguna de las dos compañías se apoya en criterios de expertos científicos, sino que se basan en ideas y opiniones y que no hay ninguna constancia de que ejerzan alguna acción de protección o defensa de especies.

Acerca de PETA, el vicepresidente de Loro Parque aportaba cifras estremecedoras: “PETA ha matado ya a 49520 perros y gatos de los que recoge en sus refugios. Tienen un terrible 81,5% de tasa de eutanasia. Es decir que la mayoría de los animales a los que recogen para dar supuestamente una vida mejor, realmente solo acaban muertos a sus manos”. Para Kiessling estas cifras son incompatibles con la preocupación por los animales y su bienestar.

 

La falacia de protección 

Uno de los aspectos más impactantes de la reunión fue el que explicó la labor de protección animal que estas asociaciones dicen realizar. Según los datos aportados en la conferencia, PETA recauda más de 69 millones de dólares americanos para rescatar y cuidar animales. Esta cantidad procede de donaciones de personas que creen estar ayudando a los animales a tener una vida mejor. Sin embargo “tan solo un 0.3% de esta enorme cantidad se dedicaría a esos planes.  La realidad, denunciaban, es que la inmensa mayoría de ese dinero se dedica a mantener los elevados sueldos de sus directivos, oficinas en las zonas más caras de Londres, viajes en primera clase, y agresivas y vistosas campañas de marketing”.

En la presentación se expusieron numerosos datos externos en los que se denunciaban las acciones de violencia gráfica o verbal en las que PETA manifestaba preferir que no se cure el SIDA a que se usen ratones en su investigación, atacando a organizaciones benéficas que trabajan contra el cáncer infantil en EEUU e incluso declaran que debería desaparecer la relación de los humanos con mascotas, algo que consideran esclavitud. Además, pretenden la eliminación de cualquier tipo de uso animal, eliminando de la alimentación cualquier derivado animal.

 

Bienestar animal demostrable

En este campo del bienestar animal fue Javier Almunia quien aportó la visión científica del cuidado animal, como contrapartida a las posiciones de PETA y WAP. En su intervención desgranó ante la audiencia las características que el cuidado del bienestar animal debe poseer, al margen de opiniones y percepciones. Almunia declaró que “el bienestar animal no es una opinión ni una sensación, es una ciencia: puede ser medido y se determina en base a parámetros como el estado emocional, el comportamiento, la actividad, la alimentación…”

Las organizaciones animalistas extremistas como estas, no miden el bienestar animal en base a datos reales, o procesos científicos que lo determinen. De hecho, ni siquiera tienen veterinarios en sus plantillas. El científico explicó que “PETA y WAP, al igual que otras entidades de este tipo, se apropian del concepto de bienestar animal, pero utilizándolo desde un punto de vista no científico para mover emocionalmente a sus seguidores sin ninguna base que sustente lo que no dejan de ser sólo opiniones”.

 

Zoológicos acreditados: no es lo mismo

 

Uno de los puntos más destacados de la conferencia fue la exposición en la que explicó que Loro Parque es uno de los tan sólo 10% de parques zoológicos acreditados que existen en todo el mundo. Este dato supone que el parque posee diferentes certificaciones de entidades externas que verifican su compromiso con el bienestar animal, como pilar de su actividad.

Entre ellas destacó la certificación internacional de Bienestar Animal concedida a Loro Parque por Global Humane. En este sentido, insistió en que no todos los zoológicos son iguales y que, lamentablemente, la mayoría de ellos no están acreditados, lo que hace que no haya certezas de que su trabajo esté organizado alrededor del bienestar animal.

“Loro Parque no solo se desarrolla en ese campo con toda su energía alrededor de los animales que tenemos bajo nuestro cuidado, sino que extendemos nuestro esfuerzo a las especies fuera: interviniendo con cetáceos varados, con las orcas del Estrecho de Gibraltar, o con los proyectos que Loro Parque Fundación desarrolla por todo el mundo, entre otras muchas actividades, incluida la investigación. Este año se invertirán más de 1.600.000 dólares en esto. Eso si es compromiso real con las especies y con el planeta”.

Además, recordó que el zoológico de Puerto de la Cruz mantiene su propio Departamento de Bienestar Animal y, en la actualidad, está implantando un sistema innovador que medirá de forma constante el bienestar de los delfines, a través de la evaluación de 48 parámetros. Un completo análisis de datos que definirá de manera objetiva el estado de estos animales. Algo muy alejado de las opiniones y sensaciones que, según explicó, definen la medida del bienestar animal en muchos de los grupos animalistas extremos.