Tenerife No Limits: Ni retretes ni agua en un parque en Güímar y la mierda se escapa del emisario de Abades
Lleva mucha razón ese eslogan turístico de nuestro Cabildo: Tenerife No Limits. Sí no tiene límites en el daño que le hace a nuestros parajes naturales, en tierra y en mar. Solo dos ejemplos hemos podidos vivir este fin de semana: un parque recreativo en Güímar sin retretes, sin agua, auténtico paraíso de insalubridad justo en la TF-61 en Puzol, y otro, la rotura del emisario submarino captada por el grandísimo fotógrafo Carlos Minguell en Abades, cuando todavía llevamos seis meses esperando por arreglar el de Punta Brava. Quién da más.
Su cercanía a la TF-1 es uno de los principales motivos por los que muchas personas eligen, a lo largo de la semana, especialmente los sábados y domingo, el parque Los Ficus en la zona de Puzol, en Güímar.
Fue reformado hace once años, pero hoy en día está literalmente abandono, sin agua corriente, sin sanitarios, los fogones casi desmantelados, muchos bancos de piedra derrumbados y en sus alrededores, matas de arbustos que esconde la mierda que dejan sus visitantes, apenas a 20 metros de donde otros disfrutan (?) de una chuleta o un pollo. Ni que decir tiene que tampoco existe vigilancia -no la hay ni para organizar Las Burras este año-, solo algunos contenedores para depositar los residuos.
El proyecto de 2014 -10 años después de su inauguración- buscó recuperar este merendero. Incluyó la instalación de bancos de hormigón junto a las mesas existentes, la ampliación de los fogones y mejora de los existentes, así como la construcción de un murete de seguridad en el lateral que da a la carretera TF- 61. Hoy todo eso está muy deteriorado.
Pero no solo se ve mierda o basura sobre la tierra, sino también, lamentablemente, también en el mar. Nada nuevo cuando hablamos de vertidos o de emisarios submarinos, tan abundantes, desgraciadamente en nuestra isla, pese a las multas que aún seguimos pagando de la Unión Europea.
Se ha puesto freno en el Valle de Güímar, al menos eso parece, pero de ahí hasta Arona queda aún mucho por hacer, como por ejemplo en Arico, y más concretamente en Abades, donde el fotógrafo Carlos Minguell denunció en redes sociales la rotura de uno de ellos, con la mierda bañando el Azul.
Muchos han sido los comentarios a esa fotografía. Uno de ellos recuerda que "el emisario si se repara, lo único que se consigue es que la mierda llegue más lejos . Pero es el sistema que tenemos en este país un sistema de mierda que solo nos afecta cuando nos toca", o otro que insiste en lo mismo "las Islas Canarias están rodeadas de esas fuentes de mierda".
Y a todo esto, no hay que olvidarse que llevamos seis meses con Playa Jardín cerrada en Puerto de la Cruz, por los vertidos de aguas fecales que salen del emisario averiado. Si eso pasa en una sitio habitado y turístico, cuando menos puede pasar con otros lugares de nuestra isla menos expuestos al ciudadano. No quiero ni imaginarlo.
Un emisario submarino es una conducción cerrada para el transporte de aguas residuales parcialmente tratadas desde la zona de tratamiento localizada en tierra hasta la zona de vertido generalmente localizada mar adentro a una cierta distancia -entre 300 y 400 metros- y profundidad para facilitar una rápida, alta y eficiente dilución inicial de forma que dicho vertido no suponga un riesgo para la salud ni tenga efectos nocivos para el ecosistema local.