Juan Diego Amador culmina su proceso de aclimatación en los Andes peruanos para intentar ascender al Ausangate
Juan Diego Amador ha permanecido alejado de las montañas durante un año, aquejado de una grave lesión en su pie derecho producida la temporada pasada en Nepal. Por eso, ha querido hacer una aproximación lenta y progresiva a su cancha de juego: las altas montañas del planeta. En este caso ha realizado un trekking alrededor de su próximo objetivo, circunvalando el macizo peruano del Ausangate acompañado de un grupo de amigos.
El alpinista lagunero se encuentra en estos momentos en Cusco, ciudad al sur de Perú, despidiendo a sus compañeros y ultimando los detalles para escalar este coloso andino de 6.385 metros. Desde allí, confiesa sus dudas de cara a cómo se comportará el pie escalando con crampones y en terreno vertical, pero a su vez se siente confiado, pues las sensaciones han sido muy buenas después de estar una semana recorriendo sesenta kilómetros de senderos por encima de los 4.500 metros de altitud.
En esta ocasión lo acompañará un amigo de Tenerife, Carlos Pedros y un amigo peruano con el que ya ha realizado otras actividades, Luis Crispín.
Otra de las incertidumbres que comenta Amador es que la que hasta hace unos años era considerada como ruta de ascensión, ha desaparecido por la caída del glaciar debido al cambio climático, algo que ha podido constatar esta semana “in situ”: desde Soracuchupampa pude comprobar como la ruta normal ha desaparecido por el desprendimiento del glaciar, quedando una pared desnuda e inescalable por la caída de piedras, pero a la derecha aparece una pala de hielo de en torno a 70 grados de inclinación, así que lo intentaremos por aquí.
Sin duda, un nuevo reto de altura para este deportista apasionado de los grandes retos, la aventura y la exploración geográfica.