Nicolás Sánchez y Álvaro Pérez Benavides estrenan, con Saab, el palmarés de la Clásica de Verano Ciudad de Güímar
Nicolás Sánchez y Álvaro Pérez Benavides, a bordo de un Saab 99 Coupé (año 1975), tuvieron el honor de inaugurar el sábado el palmarés de la primera Clásica de Verano que organiza el Real Automóvil Club de Tenerife (RACT), trofeo Ciudad de Güímar. Se impusieron con claridad en la categoría F, mientras que Mercedes Montes de Oca y Álvaro Merino, con Austin Healey, ganaron en la categoría E.
La prueba, que viene a sustituir, después de 14 años, a la Clásica Aguere, se desarrolló sobre 120 kilómetros por el Valle de Güímar y El Rosario, con salida en la plaza de San Pedro y llegada a la Finca Salamanca, en la carretera de El Puertito, también escenario del paso de medio de centenar de vehículos espectaculares, así como la plaza de San Isidro, en El Chorrillo, municipio de El Rosario.
El pequeño rally se disputó bajo la modalidad de regularidad y resultó un buen entrenamiento de la exigente Clásica de Tenerife que tendrá lugar a finales de octubre durante dos fines de semana.
Leo Mansito, director de la prueba, destacó el gran ambiente automovilístico vivido en Güímar, donde la pasión por los coches es más que reconocible, y como muestra basta el botón de la presencia de Candelaria Chávez, con un Ford A 400, de 1931, que participó para honrar la memoria de su padre, Emilio Chávez, habitual en las carreras de coches güimareras en los años sesenta. A Candelaria y su madre Frasquita Coello se le entregó el trofeo simbólico de ganadora en la categoría D.
De igual manera cabe destacar que entre los 49 coches que tomaron la salida -no todos llegaron a meta- destacó la presencia de los Triumph, hasta nueve, y de cuatro Ferrari, aunque de las 21 marcas presentes hubo nada menos que 42 modelos diferentes, siendo sorprendente la sola presencia de un Jaguar.
Sobre las dos de la tarde se dio por finalizada la primera Clásica de Verano en la Finca Salamanca, donde en el transcurso de un almuerzo tuvo lugar la entrega de trofeos de las diferentes clasificaciones y con el mensaje de volverse a ver en las carreteras dentro de cuatro meses con la que será la vigésimo cuarta edición de la Clásica de Tenerife, que este año pretende ser más internacional que nunca.