El Cabildo de Tenerife promueve el alquiler vacacional en las 24 casas bioclimáticas del ITER construidas hace 15 años
El Cabildo de Tenerife está a la espera de que se formalice este mes - así lo anunció el consejero Juan José Martínez- la licitación que se inició el año pasado, sin éxito, y que el 11 de abril de este año quedó inicialmente otorgada, una UTE de cuatro empresas, para la explotación del alquiler vacacional de las 24 viviendas bioclimáticas que se encuentran en el ITER (Instituto Tecnológico de Energías Renovables) en Granadilla de Abona. Las primeras viviendas se podrán alquilar dentro de seis meses, avanzó el consejero insular.
El concurso de licitación (ITER-ABINP 2024-02) abierto hace justamente un mes, que quedaría desierto, se denominó "procedimiento para la explotación, en régimen de arrendamiento, del establecimiento alojativo de las Casas Bioclimáticas de Interés Científico ITER". Ahora parece ya cerrado y en seis meses ya se verán los primeros inquilinos.
Aunque la inauguración de estas viviendas no llegó hasta 2010, hace ahora justamente quince años, hace treinta que se inició el proyecto de su construcción. El Cabildo de Tenerife y el ITER como promotores, y el Colegio de Arquitectos de Canarias (COAC) como organizador, convocaron en marzo de 1995 un concurso internacional al que se presentaron unos 400 proyectos de arquitectos de 38 países del que salió ganador la casa denominada La Geria del arquitecto César Ruiz-Larrea. Un verdadero laboratorio sostenible compuesto por 24 unidades únicas. Estas casas, diseñadas con criterios bioclimáticos y de integración de energías renovables, han sido un referente en sostenibilidad desde su inauguración en 2010.
Cada una de las 24 casas del complejo funciona como un espacio de investigación continua. Gracias a sus sistemas de energía solar fotovoltaica y solar térmica, estas viviendas son capaces de autoabastecerse de energía, convirtiéndose en un conjunto autónomo y ecológico. Además, su diseño individual se adapta al clima local, reduciendo la necesidad de climatización y maximizando el aprovechamiento de recursos naturales.
Además de servir como alojamiento, este complejo es una plataforma de investigación activa en la que se monitorea el uso diario y la implementación de nuevos sistemas y materiales sostenibles. Las casas bioclimáticas del ITER son un ejemplo de cómo la arquitectura puede integrarse de manera armoniosa con la naturaleza, demostrando que la innovación sostenible es el camino hacia un futuro más respetuoso con el medio ambiente.
Estas casas fueron alquiladas hasta 2020, cuando por motivos de la pandemia se procedió a su cierre, lo que ha posibilitado en los últimos dos años un gran trabajo de rehabilitación, decidiendo el Cabildo apostar de nuevo por el alquiler vacacional como mejor fórmula para mantenerlas "vivas", dado que el alquiler residencial se hace muy difícil al situarse estas viviendas lejos de los núcleos poblacionales y no disponer cerca de servicios de supermercados, educativos o sanitarios, reconocen las técnicos María Pineda y Marta, dos de las responsables de esas viviendas bioclimáticas que están preparadas para recibir después de cinco años de nuevo a sus huéspedes, hasta 119 que pueden pernoctar en las 24 viviendas. Eso sí, los usuarios podrán disponer de todas las comodidades dentro de la vivienda, algunas capaces de albergar hasta diez personas, y muy cerca disponen de excelentes playas casi vírgenes.
En las plataformas de ABINP podemos leer todavía llamadas como esta: "Le proponemos una estancia sostenible para estas vacaciones en casas bioclimáticas ITER. Situadas frente al mar y junto al Monumento Natural de Montaña Pelada, constituyen una urbanización bioclimática energéticamente autosuficiente con CERO emisiones de CO2. Un enclave único que invita a la tranquilidad y la calma".