Guía de Isora

María Afonso Meneses, exasesora del concejal de Turismo, también abandona el PP de Guía de Isora, "por humillaciones"

María Afonso Meneses, exasesora del concejal de Turismo, el popular Ayoze Medina

María Afonso Meneses, exasesora del concejal de Turismo (Ayoze Medina, del PP), rompe su silencio y lanza duras acusaciones contra el Partido Popular de Guía de Isora, en una carta en redes sociales. Tras casi dos años de trabajo, asegura que fue apartada y finalmente cesada mientras estaba de baja médica por ansiedad y estrés, "por las humillaciones sufridas". Esta baja se suma a la de la concejala Acerina González.

La carta que publica María Afonso Meneses hoy en Facebook viene a corroborar lo que ya se había anunciado hace dos semanas con la rueda de prensa de Acerina González en La Laguna, en donde también estaba presente María.

La misiva que titula "700 días dan para mucho", textualmente es la siguientre: "Ya no formo parte del Ayuntamiento de Guía de Isora. Por fin, este litigio se rompe por lo que esta etapa llega a su fin.

Sin embargo, me veo obligada a no marcharme en silencio ya que las difamaciones hacia mi persona no han cesado.

Durante estos 700 días viví cosas que jamás imaginé. Entré con ilusión, con ganas de aportar, de ser parte de un cambio real para Guía de Isora. Pensaba que íbamos a construir algo nuevo, algo mejor. Qué ingenua fui.

¿Y por qué entré en política? Porque quien suponía que era mi amigo, el concejal de Turismo, me convenció con un proyecto que me pareció honesto: jóvenes formados, con ideas, con energía, para darle un giro de 180 grados a Guía. Y le creí. Me pareció una oportunidad para transformar, para sumar, para hacer las cosas de una forma distinta. Pero una vez nos erigimos, una vez se sentaron en sus sillones, se olvidó de la amistad. Se olvidó del propósito. Y nos dejó a nosotras atrás. A Acerina González como concejala. A mí como asesora. A la deriva.

Nos subestimaron desde el principio. Pensaban que no duraríamos, que callaríamos por un puesto, que seríamos meras espectadoras de un juego en el que ya todo estaba decidido. Que “solo votaban a ellos dos”. Palabras del portavoz del partido.

Pero nosotras también fuimos elegidas por la gente y esa gente confiaba en nosotras.

Y no solo en nosotras, el pueblo votó a todo un comité, a una plancha electoral completa que hoy son los grandes olvidados de esta historia. Personas que también creyeron en un proyecto de cambio, que pusieron su rostro y su nombre con esperanza y compromiso.

Por eso duele tanto.

María Afonso Meneses, una nueva baja en el PP isorano.

Y lo digo desde el corazón, no tengo nada que agradecer por haber entrado ahí. Al contrario, tengo que pedir perdón. A quienes creyeron en mí, a quienes les pedí el voto, a quienes defendieron este proyecto con la esperanza de algo distinto. Hoy lo reconozco, sin darme cuenta, estaba traicionando esa coherencia que siempre defendí y me duele en el alma.

El otro día mi tía me dijo algo que me partió por dentro: “Tú me engañaste… mira cómo está el pueblo.” Tiene razón. Pero también soy yo quien se siente engañada, usada, abandonada por quien prometió hacer las cosas bien y nos arrastró a algo que nunca fue lo que decía ser.

Hace unas semanas, Acerina González se fue, hoy me toca a mi contar los motivos.

Las humillaciones, el silencio obligado, la sensación de estar sola en un sitio donde se suponía que hacíamos equipo.

“No tenía derecho a vacaciones, están incluidas en el sueldo”. Palabras textuales del portavoz.

Trabajaba de lunes a lunes. Siempre disponible, para cualquier área, sin importar horarios ni salud, mientas otros asesores vivían una realidad muy distinta.

Me vetaron, literal. El portavoz del PP y el concejal de Turismo me dijeron que no podía salir en fotos durante una formación oficial en Las Palmas. Si alguien del Ayuntamiento me llamaba, tenía que ocultar dónde estaba, como si yo no existiera.

Y mientras tanto, limpiando oficinas llenas de ratones y cucarachas para que pudieran abrirlas cuanto antes, como si esa fuera mi función, como si no importara.

Mi cuerpo dijo basta y mi mente también. Acabé de baja médica, destrozada por la ansiedad y el estrés.

Durante esa baja, mi única intención era recuperarme, cuidar mi salud mental y, asesorada legalmente, buscar la forma de desligarme tanto del puesto como del partido. Me lo aconsejaron así: no debía volver, no en esas condiciones. Aun así, no hizo falta llegar hasta el final con nada de esto…porque me cesaron estando de baja. Y quiero dejarlo claro, durante todo mi período de baja no hubo ni una sola comunicación por parte de mi partido, el Partido Popular.

No quiero dar pena, no es eso. Solo necesito contar la verdad porque esto me rompió, me quitó la fe en muchas cosas.

Y sobre todo me duele haber decepcionado a quienes me creyeron. A quienes me dieron su confianza, su voto, su ilusión. No se merecían esto. Yo tampoco y por eso pido perdón.

Perdón con todas mis fuerzas.

Luchamos durante años para llegar ahí. Y cuando por fin lo conseguimos, lo dejamos en manos de quien lo destrozó todo.

No era esto lo que soñamos, no era esto lo que queríamos cambiar. Y aún así, fuimos parte. Esa es la herida más grande.

Hasta aquí llego. Con el corazón roto, pero con la conciencia limpia.

Agradezco de todo corazón el trato, el respeto y el arropo recibido por parte de mis compañeros de Coalición Canaria, los técnicos del Ayuntamiento y el personal en general, conocedores de la situación. Gracias por estar, por cuidar, por hacerme sentir acompañada cuando más lo necesitaba.

Hoy cierro esta puerta, la del Partido Popular con firmeza y sin medias tintas.

No soy, ni seré parte de este partido. Y espero que no quede ninguna duda.

Porque incluso de las peores decepciones se aprende. Y cuando una verdad se dice en voz alta, se abre paso a un nuevo comienzo. Hoy cierro esta etapa y mañana empiezo otra, con más fuerza, más verdad y más luz".

Y así y todo, desde el Partido Popular se sigue defendiendo al portavoz Carlos Álvarez, la alcaldesa Ana Dorta (CC) gobierna en minoría y Josefa Mesa (PSOE) no baraja una moción de censura, mientras la respiración en el consistorio, si la hay, es contenida.