');
Buscar
martes, 05 de marzo de 2024 00:47h.

Del Greenwashing a la Economía Circular en Canarias

Utilizar el concepto de economía circular para conseguir titulares ha sido una de las acciones que más se ha repetido en nuestro entorno inmediato, tanto en el sector público como en el privado. Y esto ayuda poco o nada a que se interiorice la necesidad de cambiar nuestro sistema productivo, emigrando desde la linealidad hacia la circularidad sin perder ni un ápice de productividad.

 

Canarias no ha estado exenta de esta desgraciada suerte y los últimos años han estado plagados de titulares y planes que no han permitido aprovechar esta oportunidad que se nos brinda. Proyectos de Ley, estrategias, planes de acción... se han traducido en un desatino político que no ha redundado en nada en la mejora de las vidas de los canarios y mucho menos en el cambio que se debía experimentar en el sistema productivo.

 

Los primeros meses de gestión al frente de la Dirección General de Transición Ecológica y Lucha contra el Cambio Climático me han permitido hacer un análisis inicial del alcance de las políticas desarrolladas  durante los últimos 4 años y puedo concluir en que las instituciones canarias y los sectores productivos ni han estado en el proceso de tomas de decisiones en las políticas regionales, ni han sido involucrados en el desarrollo de las mismas. Y el resultado de este desatino ha sido que cada uno ha hecho la guerra por su lado.

 

Haber llegado a 2023 y no existir un diagnóstico ni seguimiento del Plan de Acción de Economía Circular de Canarias 2021-2023, enmarcado en la Estrategia Canaria de Economía Circular 2021-2030, es el síntoma más significativo de que esto no ha servido para nada y que no hemos avanzado en esta necesario inmersión en la circularidad. Y esto es un fracaso mayúsculo.

 

Al objeto de corregir está anómala situación, desde la Consejería de Transición Ecológica y Energía hemos puesto la quinta a la máquina regional para definir las líneas a desarrollar en los próximos tres años, de la mano de Cabildos, ayuntamientos, universidades y sectores productivos privados. Canarias no puede permitirse perder cuatro años más para desarrollar una economía circular.