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15:35h. miércoles, 16 de junio de 2021

¿Cuánta corrupción puede soportar Canarias?

Conocida es la relación directa que hay entre el nivel de corrupción de un país y sus índices de pobreza, basta para entenderlo con mirar algunos estados fallidos de Sudamérica o a buena parte de los africanos, donde habitualmente mandan oligarquías codiciosas y sátrapas podridos hasta la médula, cuando no regímenes militares, monarquías ineptas o hasta los mismos cárteles criminales, favorecidos casi siempre por las poderosas economías extractivas de las grandes potencias, necesitadas de la corrupción para expoliar en su beneficio. En el otro extremo podríamos situar a los países del centro y norte de Europa, donde el capitalismo presenta su cara más correcta, gracias en parte a un nivel educativo y de conciencia cívica mucho mayor de la población, que apenas permite excesos o corruptelas en su clase política. Y ya lo vemos, en estos últimos países la pobreza es minoritaria, casi testimonial, nada que ver con lo que sucede en Sudamérica o África.

Corrupción en la Administración Canaria

Acabamos la semana como la empezamos, con un asunto de vivienda,  otro escándalo mayúsculo en Visocan, la empresa pública de viviendas del Gobierno de Canarias.  Pues según información aparecida ayer en un digital muy leído de Canarias, al parecer desde inicios de esta legislatura en 2019, el Consejero Delegado de Visocan, siendo como es el cargo más destacado de la empresa pública que tiene que procurar vivienda social para Canarias en unos momentos de auténtica emergencia habitacional, tiene a la vez un peso importante en tres empresas privadas del sector inmobiliario y de la construcción que en la actualidad están vendiendo viviendas en distintos municipios de Tenerife.

A vueltas con el interminable circo de la pobreza en Canarias

No sé cuántas veces he escrito ya este artículo, obligado por esa realidad recurrente que cada cierto tiempo vuelve, a propósito de la gente que pasa hambre en Tenerife. Y es que el Cabildo de Tenerife en el Pleno de este viernes 28 de mayo de la mano de Coalición Canaria, además de llevar una iniciativa sobre vivienda, desahucios y fondos buitre, necesaria pero a todas luces insuficiente, lleva también otra iniciativa de carácter social por la que se habilitan 3 millones de euros para destinarlos al Banco de Alimentos y paliar así un poco la falta de alimentos de tantas familias de la isla. 

Derechos y Acción Social: eres lo que DAS

Nace un nuevo colectivo social para el área metropolitana de Tenerife, aunque en realidad sería más correcto decir nuevo nombre para un mismo colectivo. Y es que este nuevo grupo de trabajo, DAS, surge de la dificultad para coordinar de manera eficaz la plataforma El Pueblo Tiene Hambre, dividida en dos grupos separados por más de 80 kilómetros. Al final, la opción más viable ha sido esta, y aquí estamos otra vez, con un nuevo uniforme de trabajo. 

Una lectura en positivo de las elecciones en Madrid

Al fin se consumó lo que estaba cantado, cualquiera con un mínimo de sentido común sabía que el efecto Iglesias al presentarse a las elecciones en Madrid iba a ser un efecto llamada a la derecha a votar en contra, mucho mayor al efecto a favor que pudiera tener entre las izquierdas, y así ha quedado demostrado, con una participación récord que habitualmente suponían victorias de las izquierdas y que en esta ocasión ha sido justo lo contrario. Y lo que tenemos es una mayoría apabullante de la señora Ayuso en la Comunidad de Madrid, lo cual no tiene que suponer algo inmediatamente malo, si sabemos hacer una lectura positiva de los resultados y de la situación posterior que nos dejan.

Contra la financiarización de la vivienda y las políticas que lo favorecen

Métete bien en la cabeza lo que significa esta palabra, "financiarización", porque de lo que consigas aprender de ella y en la medida que puedas hacerle frente dependerá muy mucho tu futuro y el de tus hijos. Aunque te digan que la palabra del año es emoji, o selfie, o confinamiento, en realidad la palabra...

España y esa maldita ideología que nos condena

Y dice el diccionario, ideología: conjunto de ideas que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político, etc. Es decir, primero está la persona, el grupo, la colectividad, con una ideología concreta, rocosa, ya construida, cerrada, y enfrente está el mundo con sus realidades siempre cambiantes y sus mil problemáticas a cual más complicada. Así, frente al mundo y sus problemas, llegamos nosotros con nuestra ideología, sacamos el librito y buscamos la solución. ¿Qué bonito y qué sencillo parece, verdad? Pues no, no es sencillo, ni es bonito, en realidad es una m*****, y es justo lo que nos condena como sociedad desde hace mucho tiempo, la maldita ideología. 

Bipartidismo otra vez, o de cómo volver a empezar

Y lo que venía gestándose desde hace tiempo ha terminado por consumarse de golpe y porrazo esta última semana. El bipartidismo se vuelve a imponer, diluyendo las alternativas por la derecha (Ciudadanos) y por la izquierda (Podemos), y lo que es peor, dejando a VOX en una posición inmejorable que ni ellos mismos hubieran soñado. Lo de Ciudadanos es uno de esos casos de defunciones en diferido, en los que el paciente está mortalmente enfermo pero le dejan unos meses de vida extra para que se vaya despidiendo, murieron el día en que Albert Rivera le dijo no a Sánchez para formar un gobierno de coalición con 57 diputados, ese gobierno moderado que la mayoría de los españoles querían. Y creo que el brillante Albert lo sabía, por eso se marchó antes. 

Crónica de una reunión con la Consejera Santana

Toca nota de prensa para informar de cómo fue nuestra reunión sobre vivienda con la Consejera de Asuntos Sociales Noemí Santana (Podemos), pero he pensado que sería más didáctico en formato artículo de opinión, vamos a ver qué tal sale. De entrada he de decir que era bastante escéptico, una reunión telemática no me parece lo más apropiado, aunque al final no me resultó tan mala cosa, gracias a las nuevas tecnologías pudieron participar el compañero Lolo Dorta y un padre de una familia afectada, aprovechando su media hora para el bocadillo en su dura jornada laboral.

Mi acta de ciudadanía

Creo que nunca hice una declaración vital de intenciones, más allá de lo que han podido delatarme mis acciones en estos años, y este artículo pretende ser eso mismo, una especie de acta de ciudadanía, para quien pudiera interesar. Es hora de elegir, creo, entre el ¡Sálvese quien pueda! y el Principio Esperanza, y yo elijo. Ya se acabó el tiempo en el que podías ir a lo tuyo, atrás quedaron los años en los que el barro no te salpicaba, como apuntaba esa ilustrativa viñeta de El Roto: "Cada vez queda menos margen para mantenerse al margen". Es momento de tomar partido, porque hubo unos que ya lo tomaron hace tiempo (políticos y corporaciones, las dos caras de una misma moneda), y parece que no pensaron demasiado en nosotros. Se trata de decidir qué hacemos, nosotros, los de la calle, cuando ya, con plan o sin plan, parece que se han cargado a la clase media, y prácticamente solo quedan "ricos" o muy "ricos", pudientes y poderosos a un lado, y al otro lado el resto, la gran mayoría, repartidos entre "pobres", muy "pobres", precarios sobrevenidos, apurados, supervivientes, aguantados, trileros de poca monta, pequeño rentistas, gente que anda en el filo y algún que otro burgués que aún no se dio cuenta de qué va la cosa.

La pandemia de los actos de fe, la lotería y el marketing

Sí, hay un virus que afecta especialmente a personas mayores con patologías previas que está llenando más de lo habitual nuestros hospitales en una sanidad pública muy maltratada y escasa de recursos materiales y humanos. Y es posible que solo por estos dos detalles estén justificadas la mayoría de las medidas y restricciones que se están tomando, pero más allá de eso no me pueden negar que hay muchas cosas que no se sostienen, y aceptamos pulpo como animal de compañía y decimos que el emperador está vestido porque no nos queda más remedio.

"Llamamiento urgente a periodistas y científicos"

Vaya por delante que sí, admitimos que hay un virus que afecta, contagia y a algunos se los lleva. Pero ya está bien de cargar siempre contra los ciudadanos. Alguien tiene que parar esta locura, esta huida hacia adelante sin razón y sin frenos. El emperador está desnudo y eso es algo que muchos ya afirman en privado, el asunto es ver quién se atreve a gritarlo en público, y ahí tenemos el problema: los pocos que nos atrevemos a cuestionar el traje del emperador, esto es, las medidas desproporcionadas que se están aplicando para atajar la pandemia, somos inmediatamente descalificados, bien por colocarnos la etiqueta despectiva de negacionistas, terraplanistas, iluminatis, egoístas, insolidarios o fascistas, o bien porque no tenemos un título científico que avale nuestras afirmaciones y por tanto no sabemos nada ni podemos hablar de nada con propiedad. ¿En este punto qué puede hacer alguien como yo, que se define ciudadano del mundo, escritor y activista social? Pues justo eso, seguir escribiendo, aunque sean pocos los que me lean y aún menos los que se activen. Y dado que no soy científico ni titulado en nada, me voy a ahorrar la parte de intentar convencer a nadie con estudios de investigación o razonamientos técnicos, limitándome a hacer este llamamiento urgente a los que tienen voz autorizada cómo científicos, y a los que tienen los altavoces y los micrófonos como periodistas. 

Nuevo Orden, viejos problemas y la urgencia de una tercera vía

No diré lo del Nuevo Orden Mundial para que no me llamen conspiranoico, pero no podrán negarme que el mundo ha cambiado radicalmente de un año a esta parte, y hay serias dudas de que podamos recuperarlo cómo era antes, aún con sus numerosos vicios e imperfecciones. En este contexto muchos son los problemas que nos acechan, unos nuevos y otros no tanto. En el presente artículo  voy a centrarme en dos de estos problemas, aunque la misma reflexión valdría para otros muchos de los retos que nos preocupan hoy. El asunto es que, sea nuevo o sea viejo, siempre abordamos el problema desde una perspectiva ideológica, cerrada y encapsulada que nos obliga a aceptar el paquete completo de argumentos predeterminados sin posibilidad de discrepancia o modulación.