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lunes, 15 de julio de 2024 13:03h.

Las cartas boca arriba

Es difícil encontrar otro momento en la historia en donde el comportamiento de Canarias haya sido tan ejemplar. Un referente de solidaridad, de responsabilidad y de unidad. Un ejemplo de resiliencia, de contención y de comportamiento humanitario. Y por contraste, sería igualmente complicado elegir un momento en el tiempo en que este Archipiélago haya sido tan olvidado como en estos últimos tiempos por parte de las instituciones comunitarias.

Medio siglo navegando juntos

Algunos territorios padecen discapacidades estructurales en relación con el contexto en el que desarrollan su vida. Como hemos postulado y defendido desde hace décadas, Canarias es un archipiélago lejano, en la ultraperiferia de la Europa de la que forma parte social y económica, sometido por tanto a sobrecostos permanentes que limitan seriamente sus posibilidades de desarrollo.

Hablemos claro

Un estado democrático que persigue la justicia social y la redistribución de la riqueza, como es España, se asienta sobre un gran pilar que es un sistema fiscal progresivo: un sistema en el que quienes más ganan están obligados a pagar proporcionalmente más. Es importante decir que son las personas y las empresas las que pagan, no los territorios. Hablar de regiones ricas y pobres no es impropio, porque algunas zonas generan, a través de su población y su economía, mucha más riqueza que otras. Pero la fiscalidad se aplica a los ciudadanos.