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21:51h. martes, 19 de octubre de 2021

Funcionarios en el sofá

Después de superar, momentáneamente, la pandemia de la COVID-19, se está volviendo a la normalidad, no aquella, que publicitariamente nos vendía el Gobierno de España que, por cierto, nunca ha existido, sino a la de siempre. Eso significa retomar el trabajo de forma presencial, para hacerlo más eficaz, cercano, productivo. La iniciativa privada, tanto los empresarios como los trabajadores, han dado la cara con valentía, asumiendo la necesidad de volver al tajo, para reconstruir nuestra tierra. Se han tomado todas las medidas de prevención y salud laboral, así como, la aplicación de todos los protocolos existentes, para minimizar el riesgo al máximo. Vigilando todos los procedimientos de trabajo, con minuciosidad, para evitar cualquier tipo de contagio.

Funcionarios escondidos

Volvemos poco a poco, a la normalidad que teníamos antes de la COVID-19. La vida vuelve a tomar el rumbo de siempre. Nos estamos incorporando presencialmente a los puestos de trabajo, con todas las medidas o protocolos de seguridad, con el fin de arrimar el hombro para reconstruir Canarias. Hay funcionarios, muy responsables, que están dándolo todo desde el inicio de la pandemia, incluso exponiendo sus vidas y también ahora, yendo todos los días a su puesto de trabajo presencialmente, para atender personalmente a los ciudadanos.

El Puerto de Santa Cruz de Tenerife

La ubicación geográfica de nuestro Archipiélago Canario, en el Atlántico medio, conformado por ocho islas, nos identifica, además de darnos esa particularidad de la lejanía, que evidentemente tiene sus desventajas, pero que también, aporta valor añadido. Nuestra idiosincrasia, viene dada por la insularidad, que nos enriquece sobremanera, porque cada isla aporta sus diferencias, para constituir una unidad regional, con evidentes características desemejantes. La famosa frase que dice “que suerte vivir aquí” resume, todo lo que se nos ocurra escribir para reivindicar nuestra tierra. La Islas Canarias, un territorio aislado y fragmentado, son una riqueza natural indudable, plantadas en el mar, que nos acompaña amparándonos siempre, viéndolo desde cualquier lugar, disfrutándolo continuamente, sin casarse.

Veletas

Lo políticos actuales, tanto a nivel estatal, como local, insular o autonómico, no tienen nada que ver, con aquellos de la Transición española, que demostraron en su quehacer público, señorío, saber estar, comprensión, diálogo, prudencia y sobre todo, apostar por el consenso, demostrando una querencia a nuestro país, por encima de personalismos, egocentrismos, intereses partidistas o ideológicos.

Ahora lo que padecemos, son algunos que tienen algo de fundamento, desgraciadamente pocos y por otro lado, una gran mayoría, que son unos verdaderos cachanchanes, puros sueldólogos, que viven exclusivamente de lo público, porque en la vida privada, no tienen ningún quehacer laboral. Se da el caso que la primera vez que han cotizado a la Seguridad Social, ha sido cuando han ocupado un cargo en cualquier institución gubernativa. Por eso, cuando llega la época de hacer las listas electorales, hay guerras intestinas, ruidos de sables o traiciones rocambolescas en todos los partidos políticos, para colocarse en puestos de salida, ya que eso implica asegurar un sueldo, por cierto, bastante goloso, durante cuarto años. Se han criado desde jóvenes, como burócratas del partido o fiel y ciego seguidor del líder correspondiente, que después los recompensa con algún puestito muy agradecido. 

Trabajar presencialmente

Hay un sentir unánime, no sólo de los empresarios, sino de la ciudadanía, que urgen la vuelta al trabajo presencial de los empleados públicos. Es incomprensible y de todo punto anómalo, que sean los únicos que todavía mantienen, mayoritariamente, el trabajo telemático, cuando la iniciativa privada, dando ejemplo, está rindiendo de forma presencial, de manera eficiente y asumiendo responsablemente, todas las medidas de seguridad o preventivas establecidas. No se puede caer en el fatalismo o nihilismo de Nietzsche, cuando dijo, “el que no tiene dos terceras partes de su jornada para sí mismo es un esclavo, sea lo que sea, político, comerciante, funcionario o erudito”. Todo lo contrario, hay que aportar, sumar, producir, porque el trabajo no subyuga, sino que engendra dignidad personal y riqueza social.  

 

Insularismo

En Canarias, hay tópicos que se repiten, unas veces inconscientemente y otras, porque hay intereses que los provocan. Históricamente se ha escrito y hablado mucho del Pleito Insular y no hay por qué asustarse por tratar este tema, ni rasgarse las vestiduras. Ha sido una realidad palpitante, algunas veces exacerbada y otras, objeto de enfrentamientos políticos, clanes familiares o económicos, entre la dirigencia o burguesía de las dos islas capitalinas.  Como consecuencia, se le ha dado un marchamo despectivo, no por el pueblo, que en la mayoría de las veces se lo toma jocosamente, sino por los puristas o censores zalameros que, buscando beneficios propios, tildan el insularismo como perjudicial para Canarias, cuando después, engañosamente, son ellos mismos sus máximos representantes y beneficiarios. No hace falta poner nombres y apellidos, porque nuestra tierra es pequeñita y para lo bueno o lo malo, aquí nos conocemos todos.  

Mejorar es posible

Hay un cuento muy popular y certero en la mentalidad latina, de un padre que siempre comentaba, que la mejor herencia que le dejó a su hija fue darle los recursos necesarios, para que estudiara y después, se presentara a las oposiciones correspondientes, con el fin de ser funcionaria, porque de esa manera, tenía el sustento asegurado hasta que se jubilara. Seguimos igual, la mayoría de los egresados de la universidad, tienen como objetivo primario, sumarse a la función pública, buscando el sosiego que da la estabilidad de un trabajo para toda la vida, que encima, carece de cualquier procedimiento de medición de su productividad.

Es una trampa

Caer en la trampa es de torpes, en cambio, darse cuenta y esquivarla es el camino iluminado por la inteligencia. Estamos asistiendo, una vez más, porque es un proceso cíclico, a la estrategia noista de parar todo, a base de abrir un nuevo debate estéril, sobre la construcción de las infraestructuras que demanda la isla. En este caso, ha tocado la suerte al Puerto de Fonsalía, podría haber sido otra cualquiera, a ellos les da lo mismo, de lo que se trata es de paralizar Tenerife y obstaculizar su progreso. Algún día se sabrá, seguro que será más pronto que tarde, los verdaderos motivos que hay detrás de todo este tinglado pseudo ecologista, que disfraza intenciones que no se atreven a mostrar públicamente, ya que están movidas por ideologías sectarias, totalitarias, englobadas dentro del  pensamiento único.

 

El aeropuerto de Fonsaliía

Decía George Orwell, novelista, periodista y ensayista británico que, “en una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario”, sentencia, que como todo lo que escribió, es de candente actualidad. El relativismo imperante, en todos los ámbitos, oscurece la verdad que, unido a la imposición del pensamiento único, ese que se autodenomina progresista, pintado de morado o rojo, hace que valga todo, porque el subjetivismo es quien manda. 

Noistas contra Tenerife

Estamos en pleno agosto, mes de vacaciones por excelencia, la vida continua, quizás con otra velocidad, pero siempre latente la realidad que nos circunda, más bien, que nos preocupa, por la que luchamos continuamente, con intención positiva para mejorarla. Tropezamos con tanto por empezar, cambiar, modernizar, ejecutar y acabar, que no hay tregua posible. Hay que seguir luchando, sin descanso, con brío, porque tenemos que salir adelante, a base de esfuerzo, trabajo, perseverancia. Aportando lo que sea preciso en cada momento, cooperando allí donde sea necesario, contribuyendo al crecimiento económico y desarrollo social de Canarias, colaborando con aquellas instituciones públicas o privadas, que hagan posible los sueños tan deseados y poniendo las ganas o apoyos imprescindibles, porque todos somos necesarios. 

Tenerife quiere el Puerto de Fonsalía

Oscar Izquierdo presidente de FEPECO, señala que la caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental al proyecto del Puerto de Fonsalía, es la demostración, una vez más, del fracaso de la gestión política y burocrática en Tenerife. Se agota un plazo de seis años y encima los responsables de la Consejería lo anuncian con satisfacción, cuando lo que deberían demostrar es vergüenza, además de preocupación, por no ser capaces de tramitar los expedientes en tiempo y forma.

Lucha Canaria

Es difícil encontrar una palabra que defina exactamente lo que ha pasado en Tenerife durante las últimas décadas, lo que sucede actualmente y el futuro nada halagüeño que se prevé, debido al abandono sufrido, intencionado, traicionero o aceptado como mal menor; a la escasa o tímida reacción, que no se ve por ninguna parte y si la hay, es tan débil, que pasa desapercibida y a ese conformismo derrotista o interesado, que parece que le gusta quedarse como está, porque puede que haya ganancias, económicas o políticas, que es preferible no menear.

Grande Tenerife

Nuestra Comunidad Autónoma, tiene una particularidad evidente, que es un archipiélago conformado por ocho islas en el Atlántico medio. Siendo punto de confluencia de tres continentes, Europa, América y África, por cierto, casi siempre mal utilizado o, mejor decir, olvidado, por mucho que se hable de plataforma tricontinental. Siendo paso obligado del tráfico marítimo internacional, uno de los destinos turísticos de más calidad e importancia global y frontera sur de la Unión Europea. Lo que significa que nuestra realidad física nos identifica, además de contar con valor indudable como zona geoestratégica de primer orden.

Pinochos

Bastantes políticos han implantado la mentira como nueva normalidad, falsificando la realidad. Se ve constantemente en los vídeos de las redes sociales, diciendo hoy y mañana abjurando, para después confirmar lo que han negado, todo sin rubor alguno. Hacen declaraciones rimbombantes, pura propaganda, marketing electoral calculado. Todo es imagen, casi nada se hace, sino que simplemente se dice. Viven en su mundo, el de la casta, que venían a abolir y en cambio, se la han adueñado. No tienen credibilidad, todo lo contrario, sirven para difundir falsas noticias, junto a las tradicionales promesas, que casi siempre son incumplidas. Son Pinochos andantes, hablantes y pensantes. Carecen de fiabilidad, quitando confianza, dando inseguridad y exiguos resultados. Así, no avanzamos, porque reina la incertidumbre, sin tener certeza de nada y menos de cumplimientos.

Comunismo

La grave crisis económica, social y política que sufre Cuba ha puesto otra vez de actualidad no sólo al régimen, una nefasta dictadura, pura y dura, por mucho que quieran lavar su imagen progres, rojos, verdes, morados y demás colores del arco político de la izquierda, que hacen verdaderas filigranas para no definirlo así e intentar vender sus bondades, que nadie las ve por ningún sitio o poniendo el victimismo, como premisa de su flagrante fracaso, achacándolo al embargo impuesto por los Estados Unidos.

Podremos

Los tiempos convulsos que vivimos, con esa agitación, sanitaria, política, social, económica, que trastorna la normalidad de la vida colectiva, produce un efecto generalizado de hondo desasosiego. Estando inmersos en una crisis, que perjudica a todos los ámbitos y a cualquier persona, sin distinción alguna. De una manera u otra, la afectación puede llegar, desde la levedad, hasta el más profundo dolor humano. Parece una derrota generalizada, ante unos acontecimientos a los que no se les ve salida, por muchas medidas que se pongan, ya que, aunque se ha anunciado varias veces el final tan deseado, la pura realidad, es que estamos incluso peor que al principio, después de un año y medio de lucha sin resultados tangibles.

Valor empresarial

Llevamos ya más de un año, recibiendo cotidianamente noticias negativas, en algunos casos, especialmente dramáticas, acompañadas de mucho dolor. Son momentos difíciles, desde todos los puntos de vista, personal, empresarial y del conjunto de la sociedad. Se está poniendo a prueba la capacidad de aguante, es como se suele decir, “un sin vivir”, pero realmente viviéndolo. Una crisis sanitaria global, que ha trastocado nuestro modo de vida y aunque ya hace muchos meses, nos aseguraron desde el Gobierno de España, que estábamos en la nueva normalidad, que parecía, así como el paraíso terrenal, lo cierto es que seguimos igual o peor que antes. 

No saben sumar ni restar

Ya sabemos que el sistema educativo en este país no goza de buena salud, en referencia a resultados cualitativos. Así lo confirman un año tras otros informes internacionales. El hecho de que aprobar o suspender no tenga incidencia en cuanto a pasar de curso, es una fuente inagotable de apatía en los estudiantes, que, desgraciadamente para nuestra sociedad, se conforman, una significativa mayoría, con ir pasando como se pueda, arrastrando asignaturas del año anterior sin vergüenza, manteniéndose en su zona de comodidad y escurriendo el esfuerzo, palabra que, en muchos casos, no han oído jamás y menos lo han puesto en práctica. Nelson Mandela decía que “la educación es el arma más poderosa que puedes tener para cambiar el mundo”. Cierto, pero que sea de calidad, exigente y esforzada, para conseguir sacar los frutos de unos profesionales con garantía de éxito y competencias. Que la mayoría de nuestros dirigentes públicos, sean elegidos por el partido político de turno, no por sus talentos o expediente académico, sino por ser obedientes o sumisos al líder de turno y a la vez, buenos burócratas de la organización, explica muchos de los desastres que sufrimos.

Dignidad para Tenerife

Ya es hora de que, a los ciudadanos de Tenerife, se nos escuche, nos hagan caso y tengan en cuenta nuestras aportaciones, sugerencias, propuestas o ideas, para empujar en la potencialidad de la isla. Somos los que sufrimos el desgate continuado de nuestro terruño, que necesita recuperar su prestigio, autoestima e incrementar la actividad económica, mejorar las ratios sociales e impulsar todas aquellas infraestructuras, que sirvan para vivir mejor. Es apremiante levantar la voz, decir lo que se piensa para mejorar, sugerir para emprender, plantear para ejecutar y exponer con valentía porque, a fin de cuentas, de lo que se trata es de sumar.

Hablar clarito

Parece que molesta o por lo menos, hay algunos que así lo perciben, que se hable con franqueza, exponiendo los asuntos tal cual son, sin ambigüedades, ni componendas de ningún tipo. Quieren que todo siga igual, para mantener las prebendas que gozan y no cambiar nada, aunque eso signifique estancamiento para el conjunto. Es aquello de que mientras yo me salve, que los demás se hundan, siendo el egoísmo personificado, rampante y malévolo. Que cada cual se comporte como quiera, pero todos tenemos una responsabilidad social, por exigencia ética y moral. Hay que cumplirla, porque es saludable vivir en plural, ya que el bienestar de todos es el mejoramiento de cada uno. Decía el filósofo Séneca que “no hay bien alguno que no nos deleite si no lo compartimos”.

Tú construyes Tenerife

Cuando se habla de construcción hay algunas personas, muy ideologizadas, del pensamiento único y noistas, que se ponen moradas, verdes o rojas, nada más oír esa palabra. Le salen sarpullidos, dolores de cabeza e incluso hay casos extremos, donde llega tan lejos su desprecio que, sólo viven pensando como destruir o no dejar hacer nada. Se buscan aliados por todas partes, siendo sus preferidos, los escarabajos. Allá cada cual, con sus fobias, manías o antipatías. Aunque siempre es bueno abrir canales de diálogo, para confrontar ideas, posicionamientos y proyectos, incluso, con los que se niegan sistemáticamente a escuchar a los que no piensan igual. La búsqueda del acuerdo tiene que volver a ser normal, más que el frentismo casposo y desgastante, que todo lo pudre y empobrece. 

Alcaldes y Alcaldesas

En Alemania se contaba una anécdota, parece que veraz, de un cura que estuvo casi toda su vida ejerciendo su labor pastoral en un mismo pueblo. Cuando ya era mayor y llegó su edad de jubilación, los parroquianos le prepararon una fiesta, para agradecerle todo el bien que había hecho, a lo largo de tanto tiempo. Al final del convite, ya todos alegres, empezaron los discursos y uno le preguntó ¿por qué en las homilías siempre decía lo mismo, año tras año? y el sacerdote, socarrón, mirando a todos y con una leve sonrisa respondió, “porque ustedes siempre se confesaban de las mismas cosas, una y otra vez”. Pues esta anécdota, nos sirve para volver a mentar la problemática que pasamos los ciudadanos, los empresarios y los políticos, con una administración pública que no sirve y necesita urgentemente un cambio para modernizarla, actualizarla a los nuevos tiempos y hacerla más productiva, como mínimo, al nivel de la iniciativa privada, que funciona con rapidez, eficiencia, operatividad y resultados comprobables y además medibles. 

Tenerife pierde el equilibrio

Insistir no es malo, sino conveniente, cuando los asuntos se estancan, los temas no sufren variación o los problemas se enquistan. Por lo menos, sirve para no olvidar lo que es conveniente tener siempre presente.  Hay que estar alerta sobre el deterioro económico y social que sufre Tenerife, lo venimos diciendo año tras año, a lo que hay que sumar la falta de autoestima generalizada en la ciudadanía, como consecuencia del abandono sostenido en el tiempo, por el adormecimiento y conformismo, de los que han tenido y tienen responsabilidades públicas. Nuestra isla, tristemente es un territorio desvertebrado, colapsado, inmovilizado y caracterizado por las colas y los atascos en todos los sitios y también, en todos los asuntos, carente de pujanza económica, con evidentes deficiencias en la dotación de infraestructuras y lo que es peor, con falta de liderazgo para salir adelante con pujanza. No cambia nada, no se camina, no se hace, no se impulsan actuaciones convenientes, en definitiva, no se construye y eso significa sencillamente, empeorar en todos los parámetros. 

Mentiras desconchadas

Los tiempos cambian de una manera acelerada, la digitalización nos engulle por doquier, perdiendo en muchas ocasiones, personalidad, identidad e intimidad. Casi todo está al descubierto, es más, se sabe más de lo que no debería conocerse, que de lo que verdaderamente nos interesa como ciudadanos. Las noticias falsas se han impuesto gravemente, asumiendo como cierto, lo que son rumores interesados, revelaciones mal intencionadas, crónicas ideologizadas o sucesos poco creíbles.

Evidentemente

Estamos inmersos en la sociedad de la mentira, donde casi todo es contrario a lo que se sabe, se piensa o se siente. La posverdad ha triunfado de la mano del relativismo y de la ideología de género, que pone en valor la distorsión deliberada de la realidad, manipulando adrede, creencias y emociones, con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales, para ganar adeptos o incluso, podríamos denominar súbditos. Es el triunfo de los demagogos, esos personajes siniestros, pero abundantes, que representan la degeneración de la democracia ,consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder, disfrazando lo que hay, por lo que se quiere que haya, con intereses inconfesables, que siempre tienen como base beneficios personales o ideológicos.