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jueves, 25 de abril de 2024 01:16h.

Interpretando la barbarie, con y sin "peros"

Sería bastante trivial comenzar esta reflexión anunciando que los israelíes tienen derecho a vivir en paz en su territorio, sin ser víctimas de los cobardes ataques terroristas de Hamás , como también los palestinos tienen derecho a vivir decentemente en su territorio casi completamente cercado hace más de medio siglo. El facilismo reinante dirá que si entre estas naciones no son capaces de conseguir una convivencia en paz, sería necesario que la siempre políticamente correcta “comunidad internacional” debiera actuar en profundidad y con seriedad, en lugar de simplemente lamentar por redes sociales el conteo imparable de muertes. 

"Vivir bien, conforme a nuestra naturaleza"

Cuando Zenón Elea (490-430 a.C) nos decía que debíamos vivir “conforme a la naturaleza” no se refería en absoluto al hábito posmo progre que abraza árboles pensando que así evita la contaminación, o las prácticas de no bañarse o rasurarse, ni mucho menos el abandono de la posibilidad de acceder a más años de vida mediante la vacunación preventiva ante enfermedades letales. A los estoicos les interesaba comprender qué tipo de ser es el ser humano en su particularidad propia: ¿qué es lo que nos hace únicos y en qué nos diferenciamos de otros seres? o bien ¿por qué somos el único ser que se pregunta por su ser? 

“Cómo evitar ser espectador del reality guerra”

En ocasiones previas hemos tenido la oportunidad de reflexionar en torno al régimen de verdad global e imperante denominado “post-verdad” y sus patéticas y nocivas consecuencias en diversos ámbitos. Hoy quisiéramos destacar específicamente la epifanía de tal mentira útil en el contexto bélico actual, que mantiene en vilo no sólo a dos países implicados, sino a toda la humanidad puesto que los efectos de dicho suceso tienen injerencia en casi todos los rincones del mundo. Y, en particular, nos vamos a centrar en nuestro rol de espectadores e intérpretes lejanos de un hecho tan delicado, y tan banalizado en nuestros días. 

"No mires arriba! Las consecuencias patéticas de la equívoca post-verdad"

En la presente nota intentaremos ofrecer una reflexión en torno a un absurdo garrafal que atraviesa nuestra cotidianidad desde tantos puntos de vista que es ridículamente tosco siquiera escuchar en nuestro tiempo algo que tenga que ver con un anclaje empírico con una realidad tácita que nos interpela completamente. Mediante un breve análisis de la película dirigida por Adam McKay pretenderemos mostrar los lamentables alcances que tiene la agenda posmo progre sobre el transcurrir de nuestra existencia en el mundo.

“Razón y razonabilidad: educar para la libertad”

A  los seres humanos se nos da bien pensar que “el genio” no necesita ningún tipo de formación académica o disciplinar para lograr sus objetivos, lo cual torna en mágico un proceso de conocimiento inmediato y supuestamente espontáneo. Pues bien, hoy intentaremos deshilachar dicha ilusión. Porque si bien es agradable escuchar en videos virales que Einstein no sabía matemáticas, que Wittgenstein nunca cursó una sola materia en la universidad o que a Stephen Hawking,  el astrofísico más importante de nuestra era, le causaba tedio asistir a clases y que, aún así sus logros académicos y profesionales fueron asombrosos. 

Ser auténticos en un mundo inauténtico

En la presente oportunidad intentaremos abordar reflexivamente la posibilidad de la autenticidad de la existencia humana en un contexto global dominado estrictamente por la técnica y la globalización. Para ello, debemos brindar un primer esbozo de aquello que se entiende por “auténtico”. Generalmente se juzga que es aquello que es presentado como cierto y/o verdadero justamente por las características propias que definen a algo o a alguien. También es común interpretar algo como auténtico cuando es consecuente consigo mismo, es decir, que es tal cual se ve o como calificación de testimonio de identidad y marca fehaciente que certifica dicha autenticidad.