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12:24h. jueves, 19 de mayo de 2022

¿Por qué nos gusta poco la bandera?

En la magnífica película de Alejandro Amenábar titulada Mientras dure la guerra, el general Franco y los otros golpistas del 18 de julio del 36 firman sus primeras proclamas con el ¡Viva la República! que incluía mantener la bandera tricolor. Por supuesto que aquella treta de los primeros tiempos fue desplazada enseguida por el verdadero propósito del levantamiento: aplastar toda memoria de la II República y volver a la bandera bicolor de la monarquía, ideada como enseña marítima por Carlos III en 1785 aunque no fue impuesta como bandera nacional hasta 1843, con la reina Isabel II.

¿Y a mí quién me va a pagar las comisiones?

Un día se me metió una brillante idea en la sesera, y después de darle vueltas me hice la pregunta clave: ¿Cuánta comisión me va a quedar si este gran proyecto sale adelante? Porque ya está bien de mover cosas sin que me entreguen varios miles o millones, como hace todo el mundo. ¿Qué hacen falta mascarillas y guantes para atajar la pandemia? Ahí va uno y consigue el material aunque sea de mala calidad. Para que Hacienda no encuentre ni un euro en sus cuentas corrientes enseguida el listo compra coches de gran cilindrada y se aloja en hoteles de Marbella a diez millones de pesetas la noche. Y también si un día alguien quiere llevarse un acontecimiento deportivo a tal sitio, pongamos Arabia Saudí, hay que establecer una buena comisión.

 

Los pulpos y los humanos son primos hermanos

Viene la Semana Santa y todavía con mascarillas y con la nefasta guerra en los televisores.  La Semana Santa es esa celebración callejera que convoca a tanta gente dos años después de que se iniciara la pandemia, claro que también hay otra mucha gente para las playas en ese magnífico puente de primavera, la previsión es que se reactive en grande el tráfico aéreo y vuelva el turismo. Decía el ilustre masón Juan Rodríguez Doreste que él aceptaba la Semana Santa porque forma parte de nuestra cultura, una puesta en escena de la Contrarreforma frente a los protestantes, que asociamos siempre con Sevilla, con Valladolid, con Zamora, la distinta iconografía, las procesiones con desfile de miles de cofrades, las saetas, el colorido de la madrugada, la devoción real o teatral de las multitudes. La II República no quiso o no pudo prohibir las corridas de toros y las procesiones, esos elementos de cultura del pueblo que gustan a miles de visitantes extranjeros

Marruecos, convivir con todos los demonios

En estos tiempos hay que desarrollar un instinto de supervivencia más allá de los acontecimientos. No en vano hemos de acostumbrarnos a convivir con los demonios. Las sucesivas crisis económicas, el precio de la gasolina y de la cesta de la compra, la extrema derecha y la extrema izquierda, Putin, los independentistas, las variantes del covid, la reconstrucción tras el volcán, los incendios, la falta de lluvia, etcétera. Y tenemos que recordar que el vecino envalentonado está ahí, acechando nuestra debilidad. Hay incertidumbre desde que el Sáhara fue entregado de aquella manera, y muchos canarios se preguntan si España hará lo mismo respecto a este archipiélago, que ni es árabe, ni es musulmán, ni nunca fue marroquí, tan solo es africano respecto a su ubicación, casi lo mismo que podríamos decir de Madeira, también cerca del incómodo vecino.

La Palma y Ucrania, el volcán y la guerra

Hay dos tipos de tragedias: unas son consecuencia de la terrible fuerza de la naturaleza y otras, en cambio, son producto de la perversidad humana. Volcanes y guerras crean desolación, pérdidas materiales, víctimas y el drama de los refugiados. No podemos oponernos a las erupciones, las inundaciones o los tsunamis pero la guerra sigue siendo un imposición de la hija de la codicia, de la expansión territorial, de las ambiciones que cultivan las mafias del nuevo zar ruso, heredero de los dictadores más perversos, de Hitler y de Stalin. Occidente sale derrotado ante el expansionismo de Putin, es desolador contemplar los efectos de los bombardeos y los combates en las calles, el terrible éxodo que separa familias y las muertes que colmarán los cementerios. Y aquí sigue siendo desolador contemplar esa enorme superficie negra, de la que emergen siluetas claras, chimeneas, huellas de edificaciones arrasadas, matas de platanera caídas, restos de fincas que ya no existen, plásticos de invernaderos, plataneras quemadas por la ceniza y la falta de riego. Arriba sigue el cráter, una enorme hendidura de cuyas paredes brotan fumarolas, y los tonos verdeamarillentos del azufre.

¿Y si la Gloria Prometida es vivir en el Metaverso?

Tengo una duda: ¿y si la gloria eterna que nos habían prometido consistiera en vivir en el metaverso? Porque el papa Juan Pablo II señaló que el infierno no existe como lugar físico para atormentar a los pecadores, a pesar de todo el miedo que nos metieron cuando niños el infierno no es un gigantesco inframundo llameante sino que es solo una metáfora. Entonces ¿si morimos tras buen comportamiento el cielo será un mundo virtual lleno de verdes praderas y seres angelicales, donde vamos a permanecer hasta el fin de los tiempos jugando una partida con nuestros avatares? Sería curioso que la promesa de la gloria nos llevara a ese universo simulado donde no solo sea posible compartir con beatos y santas sino también disfrutar conciertos de Mozart tan ricamente.  

¿Si no tiene cita previa, qué diablos hace aquí?

Vuelva usted mañana, escribió Larra para sintetizar la pereza de nuestros funcionarios. Pero, ¿cómo se le ocurre venir a comer o cómo nos pide que le midamos la presión arterial o cómo quiere que le atendamos en esta ventanilla o cómo quiere que le informemos de las operaciones bancarias si sabe que lo tiene que hacer on line o cómo quiere que le mandemos las notificaciones si no tiene guasap o cómo quiere que le demos información si no ha solicitado cita previa? Y puede suceder que tengas que acudir al mostrador donde antes te atendían, y allí te mandan a una página web que casi siempre da error o a un teléfono que nadie contesta o te dicen que actualices la aplicación del banco, y da igual que seas cliente de la entidad desde hace cincuenta años. El covid ha creado la excusa perfecta para que los periódicos ya no se vean en los bares a la hora del desayuno, y para que los diarios de Gran Canaria no lleguen a Tenerife, y viceversa. El covid y el problema de los aforos, cuando presentar un libro se convierte en un acto clandestino pues de los 21 asistentes que estaban autorizados al final se presentan 13. Tiempos heroicos para la cultura, tiempo de mentiras.

La luz del Time

Voy a contarles un cuento antiguo. El Time es un farallón, una pared que cierra el valle de Aridane por el oeste, este vocablo significa lugar elevado, risco. Desde el mirador se ve el maldito volcán de Cumbre Vieja, el más largo y destructivo, un infinito daño en casas, carreteras, colegios, farmacias, iglesias, cultivos de platanera y aguacateros, etc. Mucha gente lo perdió todo.

La industria del miedo cotiza en Bolsa

Parece que estamos ante la tormenta perfecta: una nueva ola del covid, la falta de suministros que vienen desde China y que generará escasez de muchas cosas, el gran apagón, la inflación, los precios de la cesta de la compra que se disparan, la subida de los combustibles, la subsiguiente devaluación del poder adquisitivo de los salarios, la eficacia de las vacunas que nos hemos puesto para la pandemia, las próximas Navidades con restricciones, el incremento de los suicidios como consecuencia del estado de agitación social… Paralelamente, y como para desmentir tales vaticinios, se incrementan las ventas de viviendas, y las criptomonedas constituyen un gran negocio, aunque por cada bitcoin que se ponga en pie miles de africanos seguirán en la miseria. Para colmo, según J.J. Benítez, en 2027 llegará un meteorito que matará a 1.200 millones de personas, y que hará desaparecer países, entre ellos España y Portugal. No sabemos todavía si Canarias está incluida.

No podemos elaborar el duelo por La Palma

Sabemos que ante una adversidad grave hay que establecer el duelo, y este viene a resultar imprescindible para recuperar nuestra paz. El duelo tiene cinco etapas. En primer término, nos sorprende la desgracia y manifestamos la etapa de la negación, no aceptamos lo que se nos viene encima. En segundo momento viene la etapa de la ira. Después acometemos la negociación, más tarde caemos en la depresión y finalmente fijamos la aceptación.

La Palma: vivir sobre el volcán, vivir sobre el abismo

Todo es tan dramático que una tarde de domingo, después de cientos o miles de pequeños y grandes terremotos, explota al fin el volcán dejándonos la sensación de que somos insignificantes, apenas una moto de polvo en el universo. La lava brota por varias bocas, forma un río que se desplaza rápidamente sobre el lecho de antiguas erupciones, arrasa pinos, destruye carreteras y viviendas, sepulta colegios, borra el trazado de caminos. Nada se puede hacer frente a la magnitud de las fuerzas naturales, ese hondo respirar de los abismos, ese sonido que viene de tan abajo y produce escalofríos, al escuchar la vibración de las profundidades, como si estuvieran chocando entre sí los cimientos de la isla. Entonces nos damos cuenta de nuestra insignificancia, de que la tecnología no nos va a poder salvar de esta hecatombe.

La “embajada cultural” canaria en Madrid: ha muerto Heidi Medina

En Madrid reside un buen grupo de creadores canarios en distintos ámbitos: las letras, las artes plásticas, el teatro, etc. La Casa de Canarias en Jovellanos 5, justo frente al Teatro de la Zarzuela, estaba instalada en el edificio en que reside la escritora Carmen Posadas. Llegó a tener unos 400 socios en su buena etapa, aunque al final se derrumbó: sus valiosos fondos pictóricos fueron subastados y la Casa fue tomada como lugar para la representación institucional del gobierno regional. Más tarde fue refundada en un local del barrio de Malasaña, pero esa es otra historia.

LA BAJADA DE LA PALMA, EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS

Una víctima más del coronavirus ha sido la Bajada 2020, y La Palma bien que nota la ausencia de visitantes, aunque se rompa la tradición lustral seguro que la celebración en el año próximo será memorable. Las fiestas de la Virgen de las Nieves suponen el encuentro entre la raíz de la cultura rural que define todavía mayoritariamente la esencia palmera y la cultura urbana, es decir de una parte la isla agrícola que fue destacada en azúcar, vino y tabaco, y de otra la ciudad de funcionarios, propietarios, rentistas, obreros portuarios y comerciantes. Las fiestas muestran son señales del pasado, de cuando la pequeña ciudad de Santa Cruz de La Palma suponía el encuentro de dos pensamientos bien diferenciados: de una parte el poder de las tradiciones y de otra parte el sesgo avanzado de una minoría comprometida con el progreso, la innovación, el debate liberal y republicano. El cura Díaz, ejemplo de un clero que deseaba nuevos horizontes, es un prototipo de esos dos mundos que en la Bajada supieron armonizarse.