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martes, 04 de octubre de 2022 03:00h.

Lengua común y guerra ajena

La guerra de Ucrania nos ha traído la sorpresa de un nuevo alarde de desconocimiento del idioma lo que hubiese sido un auténtico trauma para nuestros maestros, quienes con devoción y entrega nos enseñaron letras, si estuviesen vivos, verían que su labor de legar formas y conocimiento ha sido una labor fracasada y un esfuerzo inútil. La corrección y bagaje del lenguaje coloquial y periodístico parece haber desaparecido o de haberse deteriorado gravemente.

Los contendientes destruyen los depósitos de municiones del enemigo, cuando de siempre este tipo de almacén tan especializado tiene nombre propio y se llama polvorín, con la variante de que en un buque se llama santabárbara, lugares donde está estrictamente prohibido fumar, evidentemente  querido amigo, no puede ser de otra forma, norma que no ha cambiado en varios  siglos.

 

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Las personas aficionadas al periodismo deberíamos poner un granito de arena para el mantenimiento de las formas en el lenguaje de la nueva prensa libertaria de internet.

Sobre el lenguaje alternativo ya tenemos doctas opiniones y no quiero entrar a analizar ese contralenguaje, que cuando menos pone en jaque a la lengua española y a toda su amplia historia y evolución despreciando así una de las lenguas más ricas de la humanidad.

 (*) Licenciado en Derecho. Máster Internacional de Turismo