Turismo en Canarias: La sostenibilidad medioambiental como única garantía de futuro
El debate sobre el turismo en Canarias no puede reducirse a una ecuación simplista e interesada: “Sin turismo no hay economía, y sin economía no hay sociedad".
Sin embargo, este planteamiento es engañoso si no se matiza. El turismo no es “solo” un motor económico; es una manifestación social, cultural y territorial. Y su viabilidad a largo plazo depende de dos pilares irrenunciables: equidad social y sostenibilidad medioambiental.
-Turismo y sociedad: más que euros
Para que el turismo funcione, no basta con atraer visitantes. Se necesita una sociedad cohesionada, con servicios públicos eficientes (sanidad, seguridad, educación…) y una distribución justa de la riqueza. Un archipiélago fracturado por desigualdades, con infraestructuras colapsadas o recursos naturales sobreexplotados, pierde atractivo y, con ello, su principal activo.
-Canarias no es una fábrica de turistas.
No se puede degradar el territorio y exportar el producto a otro lugar. Aquí, “el destino es el producto”: el clima, los paisajes, la biodiversidad. Si se agotan o contaminan estos recursos, no habrá industria turística que valga. Quienes promueven un crecimiento desmedido “sin planificación ni respeto al medioambiente” no solo hipotecan la economía, sino el futuro de las próximas generaciones.
-El territorio no es infinito, es muy frágil:
El modelo actual, basado en el volumen masivo de visitantes, choca cada vez más con la fragilidad de un territorio frágil y limitado. Cada nuevo desarrollo, cada ampliación, aeroportuaria, puertos, o desaladora, implica una carga adicional sobre los recursos, ya escasos: agua, energía, suelo. La paradoja es que, cuanto más crece el turismo, más se erosionan las condiciones que lo hacen posible, y aún más colapsan las infraestructuras públicas para los canarios y residentes, residentes que a su vez se incrementan para dar servicios al sector turístico.
-La solución pasa por apostar por el reequilibrio:
1. Controlar la capacidad de carga turística, priorizando calidad sobre cantidad.
2. Invertir en infraestructuras verdes (energías renovables, gestión circular del agua) etc., en la conservación de espacios naturales.
3. Diversificar la economía, impulsando sectores compatibles con la sostenibilidad, como el turismo científico, el agroecológico , de salud o bienestar, o las industrias creativas.
-La urgencia de un cambio de modelo:
Canarias tiene la oportunidad de liderar un turismo del siglo XXI: regenerativo, respetuoso con su entorno y socialmente justo. Pero para ello, es imprescindible que la clase política y los agentes económicos entiendan que no habrá economía, ni sociedad, si no se prioriza la sostenibilidad.
“Sin turismo sostenible no hay economía, y sin economía no hay futuro para la sociedad en una región como Canarias”. Porque la verdadera riqueza no está en los beneficios inmediatos, sino en preservar lo que nos hace únicos: nuestro territorio, nuestra identidad, es la única posibilidad de tener un futuro digno y viable.
La especulación descontrolada ya la conocemos multinacionales que ven las islas como una "finca" explotable hasta el agotamiento o ante una crisis global, para después mandarse a mudar, dejando tras de sí un ecosistema dañado, una población y sociedad empobrecida.
“El momento de decidir el futuro de Canarias es ahora”.
JF. Reverón Villalba
14 de junio del 2025