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miércoles, 17 de julio de 2024 22:33h.

El colchón triste, solo y abandonado

Hace muchos años un grupo de personas se juntaron, vaya usted a saber en qué parte del mundo y con rollos de acero hicieron unos muelles o amortiguadores y otras personas cogieron espumas y telas y las cortaron en forma rectangular, para fabricar colchones. Fabricaron miles y miles de colchones para venderlos en las miles de tiendas que tenemos en el planeta, unos colchones donde miles y miles de personas descansan o simplemente se tumban relajadamente para leer, para hacer el amor, para recuperarse de cualquier enfermedad, para morir, para dormir con bonitos sueños o pesadillas o por otras infinitas razones. 

Cada colchón tiene su libro con infinitas páginas, pero jamás nadie sabrá la historia que hubo en cada colchón y en muchos casos ni siquiera los propios protagonistas de cada colchón harán un resumen de lo vivido, porque no profundizan ni sienten el dolor de los colchones. Por lo pronto tenemos la suerte de saber un poquito de la historia de un colchón que han dejado triste, solo y abandonado en el sur de Tenerife, justamente en la calle Taburiente de El Fraile, en el Municipio de Arona, y ojalá la persona que tiró este colchón lea esta carta, porque así podrá reflexionar y hacer un resumen de los mejores momentos vividos encima del colchón, aunque tampoco podemos asegurar que ese colchón pertenezca a un vecino de El Fraile.

 

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Igual éste colchón llegó hasta éste solar desde otro punto de la Isla de Tenerife y ésta persona sin escrúpulos dejó en éste lugar al pobre colchón triste, sólo y abandonado. ¿Habrán hecho el amor encima de ese colchón?. ¿Se habrán meado encima de ese colchón y por éste motivo lo han tirado?.

¿Por qué han dejado ahí el colchón triste, sólo y abandonado?. El colchón está sufriendo a la intemperie los vientos, con el fuerte sol y con los malos olores de las bolsas de basura que dejan otros humanos sin escrúpulos y es un sin vivir. 

Ojalá los operarios del Ayuntamiento de Arona recojan éste colchón porque lleva un mes aproximadamente ahí, triste, sólo y abandonado y así descansará en paz, hasta que todos hagamos lo mismo. Ojalá algún día hagan una buena campaña de limpieza a través de la cultura, para que no haya más colchones, tristes, solos y abandonados.

Aquí lo dejo para seguir reflexionando sobre las romerías de los pueblos y estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.