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sábado, 13 de abril de 2024 10:48h.

Sin Facebook ni Instagram, un sin vivir

Face Imstagram
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Tenía en casa el teléfono móvil lejos de mí, por qué cuando estoy con la familia o comiendo o durmiendo alejo el móvil para que nada ni nadie moleste en tiempos gloriosos, pero cuando a las tres y pico de la tarde fui a mirar unos mensajes de wasap descubrí que no tenía Facebook. Aquí comenzó el calvario mental, comencé a sentir mi enfermedad sicológica, mi dependencia mental a un invento tecnológico que nos tiene muchas veces atontados, enganchados de aquella manera inexplicable y estuve dale que te pulso al teclado infinitas veces escribiendo la contraseña, pensando en miles de tonterías como si el mundo se fuera a terminar.

Al mismo tiempo diciéndome a mí mismo que descansaría durante un largo tiempo y solamente escribiría artículos en Sol del Sur mientras la dirección no lo impida, pero justamente desde la dirección me envían un wasap preguntándome si tengo problemas con mi Facebook pensando todavía que era yo solamente, pero me dicen que fue una desconexión a nivel mundial y comencé a relajarme volviendo nuevamente a la virtualidad. ¿Cuántas personas entre los aproximadamente tres mil millones de enganchados pasaron por este rollo similar al mío? 

Conozco algunos amigos empresarios que presumen de vez en cuando de no caer en estos medios de comunicación; sin embargo, invierten fortunas a profesionales para que lleven la publicidad de sus empresas, porque saben muy bien qué gran parte de la humanidad está enferma enganchada a los teléfonos móviles porque poco a poco estos aparatos han logrado ser gran parte de nuestras vidas y actualmente en algunas partes del planeta muchos humanos ya tienen dentro de sus mismos cuerpos unos chips cómo los discos duros de los ordenadores, pero con el tiempo así estarán la gran mayoría de la raza humana controlada por los más inteligentes y sin duda alguna estamos acercándonos a la era robótica.