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viernes, 12 de julio de 2024 10:05h.

El mendigo me pide que cuide su oficina

La oficina del mendigo
La oficina del mendigo

El señor cada día antes de las diez de la mañana, se sitúa en el lugar de siempre con la esperanza de tener un buen día y casi siempre tiene suerte. Tiene una ayuda de cuatrocientos y pico euros, más lo que consigue en el lugar de siempre, va escapando y vive en una cueva junto a su compañera y dos o tres perros. El señor de la oficina en la acera, es un ser humano más entre los aproximadamente ocho mil millones del planeta y está esperando que resuelvan un problema de herencias familiares y ojalá resuelvan dicho problema antes de que muera.

Este día, cuando caminaba cerca de su oficina, me pidió que cuidase su espacio durante unos minutos porque fue a comprar agua y mientras estaba esperando, llegué a la conclusión de qué millones de personas somos esclavos arrastrando un saco cargado de errores y mentiras. Recuerdo en una calle de Alemania ver a un joven pidiendo en la calle, con un perro, tenía un buen teléfono móvil, leía un libro y tenía una cajetilla de tabaco de marca. Cada día pasaba por esa calle porque vivía muy cerca deseando charlar con este joven que sentado en el suelo pedía dinero.

Un día me pidió un cigarro, obviamente porque no tenía y aproveché para hablar con él. Mi entrada preguntando fue a saco, ¿Se supone que tú eres un mendigo? Respondió que era de Valencia, de familia pudiente, que estaba escribiendo un libro con el título "Qué gilipollas somos" y uno de los motivos por el cual estaba convencido de que somos gilipollas, era porque los transeúntes que les daba dinero, era por el perro, que por cierto, estaba muy bien cuidado. Le pregunté cuánto tiempo estaba en este lugar, muy guapo sentado felizmente y siempre leyendo un libro y respondió, que estaba todos los días de la semana de ocho a tres y libraba los jueves, sacando una media de ciento cincuenta euros diarios. Lo de que libraba los jueves me hizo reír y estoy esperando que publique el libro.

Este joven estaba en Alemania y el señor del Sur de Tenerife, está de turno partido. Vivimos en un mundo de sicópatas porque así hemos sido siempre desde la era cavernaria. Perdone las molestias y gracias por la atención prestada.